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Cuadernos Manchegos
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Tomelloso siempre ha sido una localidad cuyos vecinos han ido abocados al campo y su progreso no cabe duda que ha sido la gran potencia agraria que han sabido desarrollar sus habitantes al haber realizado una labor de explotación de sus tierras  con gran trabajo, esfuerzo y sacrificio de su agricultores, que han conseguido  que sea el almacén vitivinícola más grande de España, por su producción y por su calidad, lo que ha permitido que alrededor de esta esmerada producción se hayan instalado industrias que han depositado su confianza para poder desarrollar nuestro potencial vitivinícola.

Pero este desarrollo ha sido como consecuencia de la enorme laboriosidad de sus agricultores, al que Tomelloso debe su riqueza y su situación actual dentro de la economía general del sector agrario.

Pero es necesario recordar de alguna manera el porqué de su situación actual.

Sin ser historiador, ni investigador, se hace imprescindible recordar que Tomelloso ha tenido y tiene desde su independencia un término municipal muy pequeño comparado con el resto de poblaciones limítrofes, según el siguiente cuadro:

Superficie Término Municipal Hectáreas
Villarrobledo 86.241
Alcázar de San Juan 66.678
Manzanares 47.422
Socuéllamos 37.410
Campo de Criptana 30.241
Argamasilla de Alba 24.182
Tomelloso 24.182
Pedro Muñoz 10.130


El progreso de la localidad en el aspecto agroeconómico a partir de la segunda mitad del siglo XIX hizo que los tomelloseros tuvieran que desplazarse  de su término municipal para ampliar sus superficies dedicadas principalmente a viñedos y consiguieron ubicarse en gran número de términos municipales.

Estos desplazamientos que no eran siempre en zonas próximas sino, en muchos casos, a distancias considerables y en una época en que la maquinaria prácticamente ni existía (recordemos que los primeros tractores en España no se introdujeron hasta los primeras décadas del siglo XX), por lo que los recorridos a las parcelas resultaban onerosos  y por lo que era necesario pasar jornadas en las mismas parcelas y en esos casos las soluciones eran bien escasas. En los casos de parcelas de gran extensión se constituían y construyeron casas labriegas, casas de campo y quinterías, como queramos llamarlas, donde servían de habitación, cobijo y almacenamiento de productos alimenticios, animales de labor y habitaciones para los trabajadores, siendo de mayor o menor superficie, dependiendo de la superficie abarcada y en otro de los casos las construcciones conocidas como bombos tomelloseros, que en realidad se ubicaban casi de forma más generalizada en distancias no muy alejadas de la población, como también en pequeñas casetas donde poder descansar  a lo sumo.

Así los agricultores fueron extendiendo sus superficies de tierras llegando  a duplicar las hectáreas disponibles alcanzando a disponer algo más de 48.000 hectáreas, es decir, el doble de la superficie del término, que como es lógico se encontraban distribuidas en distintos términos municipales. Así siempre hemos indicado y conocido que eran más de diecisiete términos municipales. Que yo pueda recordar han sido y siguen siendo lógicamente los términos linderos con el de Tomelloso, pero en grandes superficies hemos abarcado en: Alcázar de San Juan, Pedro Muñoz, Socuéllamos, Villarrobledo, Argamasilla de Alba, Campo de Criptana, Arenales de San Gregorio, Cinco Casas, Manzanares, Ruidera, Daimiel, Valdepeñas, Herencia, Alameda de Cervera y seguramente alguna más que hayamos olvidado o desconocido.

En todos estos parajes se construyeron y existen dependencias agrarias de mayor o menor importancia que siguen existiendo, bien ocupadas o abandonadas, de casas y parajes especialmente importantes y representativos de los tomelloseros.

 Así podemos decir  que dentro de nuestro término  municipal existen unas 205 construcciones en forma de casas, casillas y casetas y también quinterías y que además fuera de nuestro término existen otras 75 construcciones que, en algún tiempo e incluso ahora, han sido de tomelloseros y que cada una tiene sus peculiaridades y no debe dudarse que cada una guarda una historia propia que hasta la fecha nadie se ha preocupado de narrar, lo que resultaría una gran aportación a la historia rural y agraria de nuestra localidad por ser los lugares donde se ha gestionado el trabajo y el empeño de los tomelloseros y donde posiblemente hayan pasado muchos de los nuestros más horas que en su propia casa.

Se hace necesario recordar algunas casas de las que se guardan en la memoria de los tomelloseros, por su fama, por su notoriedad y por su representatividad, lamentando no ser posible comentar todas.

Así, como hemos indicado, en nuestro término  municipal, algunas de las más nombradas incluidas dentro de los 99 polígonos del término,  podemos nombrar:

Casa de los Árboles, Cicateros, Huerta Pueblas; El Llano de la Venta, Don Diego; Malabad; Don Eusebio, Riega, La Sevillana; Las Delicias, El Tronco y otras muchas. Todas ellas seguramente poseen un historial digno de mención y de estudiar en profundidad por el proceso llevado a cabo a lo largo de los años desde su construcción.

También son conocidas, o al menos uy nombradas, otras tan importantes o más, puesto que las más alejadas, de forma general, han sido más amplias y de mayor utilidad, precisamente por su lejanía.

Entre ellas podemos mencionar:

Marañón, Las Pachecas; Doña Juana; Mari Díaz; Las Tintoreras; Cuevalosa; La Ventilla; Los Ciberos; Sanchón.

En esta pequeña muestra se encuentra escondido el devenir histórico de un pueblo como Tomelloso que ha tenido la fortuna de poseer un sector humano que ha engrandecido su bienestar engendrando una evolución histórica que todavía se encuentra escondida en nuestros campos y que debe salir a flote, porque el campo, las parcelas y, en definitiva, la madre tierra guarda y oculta gran parte de la historia de Tomelloso, como base generadora de lo que actualmente  es nuestra ciudad.