Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Este castillo se encuentra en el término municipal de Hontanar en la provincia de Toledo y está algo alejado y escondido de  la localidad de Hontanar.

Malamoneda fue una población pequeña de moradores alrededor de su castillo y su nombre era precisamente el de Malamoneda, que les servía de refugio en los tiempos de la reconquista. En el recorrido y antes del castillo se encuentra los restos de una torre que debió ser de vigilancia.

En la actualidad el castillo está totalmente abandonado y prácticamente no quedan restos nada más que parte del exterior, al igual que la torre. También se han encontrado restos de un castillo situado en las inmediaciones del cruce del río Cedena y el arroyuelo de la Malamonedilla que también debió ser un castillo de mayor envergadura.

Este castillo data del siglo XIII y era el refugio de los habitantes del poblado de Malamoneda, cuyas casas aún existen, aunque abandonadas y aunque debieron existir construcciones romanas anteriores y debió estar habitadas anteriormente porque se han encontrado construcciones romanas y e incluso parece ser que existen pruebas de datar de la edad de bronce. Los datos que se disponen es que fue repoblado por un caballero llamado Alfonso Téllez, quien parece que estuvo con Alfonso VIII en este lugar. En 1226 se vendió al arzobispo Jiménez de Rada. El rey Fernando III, el Santo, fue su propietario así como todos los montes hasta que el Ayuntamiento compró las tierras al rey en 1246, aunque hay datos que anteriormente estuvo en manos de la Orden del Temple hasta que con la desamortización de Álvarez Mendizábal dejo de serlo.

El edificio rectangular que no dispone de torres, ni ventanas. Los muros son de 1,50 metros y dispone de una única puerta de medio punto. En una de las torres existió un sillar que se recuperó y se encuentra en el Museo de  Santa Cruz de Toledo y que representaba una inscripción funeraria relativa a un comerciante extremeño y está escrita en latín.

Tanto la torre como el castillos han sufrido continuos asaltos especialmente cuando la compró un ciudadano alemán que cometió todo tipo de expolios en su interior así como en sus tumbas y que han proseguido a lo largo de los años,  así como robos para otras utilidades, por lo que actualmente no existen prácticamente nada más que los muros, incluso en la torre próxima falta una pared y se encuentra cortada por la mitad.