Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

La construcción de tinajas de cemento se inició prácticamente con intensidad a partir del año 1920.

 La pericia, practica y técnica que utilizaron los constructores marcan la calidad y eficacia de la construcción de estas tinajas, usando el alambre y la llamada pasta que era una mezcla de arena, agua y cemento.

Lo esencial era saber en cada momento qué tipo de masa era necesario realizar, porque a cada tinaja se le aplicaban varias manos de pasta empezando por la parte interior y terminando con las manos de pasta exteriores.

El volumen de las tinajas era variable, pues desde las de 400 arrobas (6.400 litros), se pasaban incluso a las de 1.000 arrobas (16.000 litros) de capacidad.

El trabajo era por tanto importante y debía ser realizado con una buena técnica de los operarios y una enorme práctica habitual que terminaban conformando finalmente las tinajas que todos conocemos.

Por proporcionar una información que pueda ser curiosa y al menos interesante nos hemos puesto a ofrecer un ejemplo para una tinaja de tipo medio de 500 arrobas (8.000 litros).

Para este tipo de tinajas se solía tardar en terminarlas unos cinco o seis días dependiendo del tiempo, pues en verano o en invierno el comportamiento de la velocidad de madurez de la pasta no era el mismo.

La preparación de la pasta para hacer la mezcla se realizaba al cincuenta por ciento y se utilizaban espuertas de esparto, que fueron las primeras que se utilizaron antes de pasar con posterioridad a las de goma. Estas espuertas tenían una capacidad de unos siete kilos aproximadamente y se utilizaban para su relleno sacos de cemento de 50 kilos que eran los que se suministraban en aquellos años a partir de 1920.

Durante todo el proceso se daban de cuatro a cinco manos de mezcla en toda la superficie de la tinaja y en la primera mano se solían utilizar unos seis sacos de pasta; para la segunda mano cuatro, al igual que para la tercera y la cuarta mano, mientras que, para la quinta mano, en su caso, se gastaban de cinco a cinco y medio sacos.

Todo este revestimiento se hacía en el interior de la tinaja y posteriormente se daban manos a la parte exterior utilizándose unos tres sacos de cemento en la primera mano. A continuación, se procedía a realizar la segunda mano, que se denominaba amaestrar, utilizando unos cinco sacos y la tercera mano, que se llamaba enlucir, se utilizaban cinco sacos.

Para las bocas de las tinajas se solían emplear medio saco.

 El gasto total que se podía estimar en un total de mezcla con 25 sacos de cemento y para el consumo de arena se empleaban unas siete espuertas de siete kilos por cada saco de cemento de 50 kilos.

El gasto estimado de agua era de unos tres calderos por cada 100 kilos de mortero, teniendo en cuenta que cada caldero de agua contenía unos seis litros de agua.

El alambre que se solía utilizar suponía unos 60 a 70 kilos para el entramado del esqueleto de la tinaja.

Construcción Tinajas de cementoPara la realización de loa agujeros de las tinajas, que eran aproximadamente de 0,60-0,70 centímetros de sección y para ello se colocaban tacos o tarugos de madera que sobresalieran por fuera y por dentro de la tinaja y se rellenaba con cemento alrededor del círculo y cuando el cemento había terminado de fraguar y endurecido se sacaba el taco.

Como datos que aportamos hay que temer en cuenta que los jornales del año 1920 y hasta 1930 podía oscilar entre las 2 a 3 pesetas y ya hasta el período de 1940 se encontraban entre 6 a 8 pesetas.

Solamente recordar que, en aquella época, en principio el vino elaborado se pagaba por arrobas, para en años posteriores pagarse por grado/hectólitro.

*** Indudablemente se hace necesario agradecer la aportación de datos de nuestro compañero, amigo y excelente persona José María Díaz, que, como constructor de tinajas, nos ha proporcionado toda la información contenida en este artículo.