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Vocabulario popular: Dichos y refranes (15)
Ángel Bernao | Tomelloso | Sociedad | 15-03-2020

Vocabulario popular: "Dichos y refranes (15)"

Proseguimos con nuestra larga y extensa gama de refranes, dichos y frases hechas de nuestra natural forma de demostrar nuestras expresiones. Todas las que hasta ahora hemos explicado y las que continuarán en lapso próximo de otros archivos, pueden encontrarse fácilmente en internet,  la ventaja que tienen nuestros seguidores es que hemos procurado con toda nuestra mejor intención dárselos ya comidos y simplificados y que les pueda servir de consulta fácil y rápida.

“A la tercera va la vencida”

Es una forma de animarse para conseguir algún éxito o terminación de un trabajo o actividad después de haberlo intentado varias veces.

La interpretación que se le asigna a esta expresión tiene tres vías: una primera, que es la que mayor aceptación concedo de forma personal, se refiere a la costumbre que existía en las lides de las peleas romanas, por las que se nombrara ganador al que conseguía tumbar o batir por tercera vez al contrario.

Otra segunda versión es la que explica que en los grupos militares romanos se encuadraban en tres grupos: la de los novatos, en segundo lugar los más expertos y en tercer lugar los veteranos que eran los que remataban todas las faenas y luchas.

En un tercer caso he encontrado una explicación que expresa la situación que se producía cuando en los siglos XVI y XVII se aplicaban penas definitivas hasta que no se cometía el tercer robo o hurto.

“Nadie es profeta en su tierra”

Esta frase quiere indicar que  parece necesario que tengan las personas que hacer méritos fuera de su lugar de nacimiento para que se le reconozca su valía.

El origen se encuentra en el Evangelio de San Lucas, cuando expresa que Jesús regresó de su estancia de cuarenta días en el desierto y comenzó a predicar el evangelio y los habitantes de Nazareth le tomaron por un hereje y quisieron tirarle por unas rocas. Jesús tuvo que huir y comenzó a predicar en Cafarnaúm, donde sí le escucharon y fue cuando Jesús dijo esta expresión.

“La avaricia rompe el saco”

Cuando queremos tener más y llega un momento que el afán de poseerlo es demasiado grande llega un momento en que se pierde todo.

El origen de este refrán tiene dos posturas: una cuando un ladrón fue llenando la bolsa con dinero en un saco y, aunque ya estaba casi lleno, lo apretó cada vez más hasta que llegado un momento el saco se rompió y perdió todo el dinero.

Otra explicación similar se dice que un perro llevaba un trozo de carne en la boca y al pasar por un río vio su imagen reflejada y que quiso coger el otro rozo de carne de tal forma que se acercó demasiado y al caer al agua perdió el trozo que llevaba.

“Eso es una chorrada”

Se trata de indicar que el tema tratado no tiene ninguna importancia ni es trascendente.

El origen de esta expresión viene avalada por la costumbre que tenían los tenderos cuando se vendían ciertos productos a granel como vino, leche, aceite y otros se vendía sin envasar, de aportar un chorrito más de producto como detalle del tendero, aunque en realidad este beneficio no era tal, por la dificultad de medir exactamente lo que se proporcionaba el comprador, de lo que pasó a llamarse “chorrada”.

“Arreando que es gerundio”

Tratamos de realizar un trabajo de inmediato y disponernos a hacerlo con rapidez.

La expresión se admite que proviene de un agricultor que envió a su muchacho a estudiar a Salamanca y que no era muy avistado. Después del fracaso escolar el joven regresó a  su pueblo y su padre lo dedicó al campo. No obstante el muchacho, con el afán de demostrar a su padre que algo había aprendido, decía esta frase cuando iba llevando al burro por el campo.

“Vivir de gorra”

Se entiende que hay personas que tienen la habilidad de vivir, y específicamente comer, de forma gratuita. Es decir, ser un gorrón.

El origen procede de la costumbre que finalmente afamaron  los estudiantes salmantinos que, vestidos con capa y un enorme gorro, se presentaban en las bodas y banquetes sin ser invitados para comer de forma gratuita, por lo que se les denominó “gorrones”.

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