
Seguimos ampliando los numerosos e inagotables dichos y refranes de nuestro vocabulario cotidiano y hemos escogido los infinitivos con que empiezan muchísimos refranes. Esperamos haber acertado en la elección de este conjunto de dichos.
“Pelar la pava”
Con ello queremos indicar a las personas que están ociosas y que no hacen nada.
Proviene de la costumbre que existía en los siglos XIX y XX, donde en las casas ricas se tenían criadas y era costumbre que les mandaran pelar una pava para alimentar a la familia y las criadas se iban a una ventana que daba a la calle donde acudían los enamorados a charlar con ellas de amor y cuando las amas les llamaban contestaban que “estaban pelando la pava”.
“Estar a la cuarta pregunta”
Indicamos no tener dinero, estar en la mayor pobreza.
Su origen proviene cuando en un juzgado era costumbre que a cualquier acusado se le hacían cuatro preguntas: las tres primeras se referían a su identificación, nombre, domicilio, edad, religión y estado civil y a la cuarta le preguntaban patrimonio y bienes, a los que la mayoría contestaban que ninguna para no ser embargados. Cuando se insistía sobre este tema siempre contestaban ir a la cuarta pregunta.
“Cargar con el mochuelo”
Expresamos que nos echan algo a nosotros sin tener culpa ni haber hecho nada paro que nos lo adjudiquen sin tener relación alguna.
Este dicho proviene de una curiosa anécdota por la que se juntaron dos amigos: un andaluz y un gallego a comer. Cuando pidieron la comida el camarero le explicó que solamente le quedaban estofadas una perdiz y un mochuelo. El andaluz dijo que trajeran los dos, que ya se apañarían.
Cuando trajeron los dos platos, el andaluz le dijo al gallego: “Mira o tú te comes el mochuelo y yo la perdiz o yo me como la perdiz y tú el mochuelo”, a lo que el gallego contestó: “No sé cómo te apañas, pero siempre me toca a mí el mochuelo”.
“Tener muchos humos”
Identificamos esta expresión con aquella persona que se cree superior a los demás y que quiere aparentar que está por encima de los otros.
Tienen varios derivados o sinonimias como: “¡Vaya humos que tiene!” o “Se le han subido los humos a la cabeza”
Su origen puede ser que proviene de la costumbre que existía en las familias romanas de esculpir bustos en las fachadas de sus casas de toda la familia según iban falleciendo, por lo que los más antiguos tenían más color oscuro que otros y al mismo tiempo daba a entender la categoría de la familia cuantos más bustos ennegrecidos hubiera.
“Mantenerse en sus trece”
Supone mantenerse firme en un criterio o en una postura coloquial y no variarla.
Se ha planteado que puede tener dos explicaciones: una la de un antiguo juego de cartas que se iban echando a cada jugador y había que sumar quince, pero no pasarse de este número porque se perdía y entonces muchos jugadores que no pedían nueva carta cuando tenían trece tantos por miedo a pasarse. La segunda versión se refiere a nuestro papa Benedicto XIII, el Papa Luna, que fue elegido en este cargo con la potestad de todo el clero, aunque con grandes protestas y desavenencias y se mantuvo como Papa a pesar de todo hasta que Francia le quitó su apoyo y entonces el Papa Luna persistió en mantener al número trece de su papado, por lo que a lo largo del tiempo la gente seguía diciendo que continuaba en sus trece.