
Si en algo se ha distinguido nuestro paisaje y seguramente el de otras muchas zonas de España, cada una con sus características peculiares basadas en la utilización de los materiales disponibles existentes en la propia tierra, son su casas de campo y nos referimos principalmente a las casas aisladas, que podíamos definir como verdaderamente de agricultor, aunque existen otras de mayor amplitud y en nuestra zona llamadas quinterías.
Pero las más curiosas son las de uso estrictamente ocupacional que podíamos llamar de esta forma, porque son las que sirven para poder habitar durante más tiempo y que suponen, en la mayoría de los casos las que nos encontraos en el campo, teniéndolas que distinguir de los bombos que en otro artículo hemos comentado.

Estas casas simples y sencillas están siempre bien cuidadas, encaladas y con sus distintas modalidades. La mayoría son casas con una habitación o dos con posibilidad de hacer un apartado donde dormir, con sus mesas correspondientes, sillas y cómo no, la chimenea para el fuego, con sus camarillas para guardar utensilios tanto de comida como de pequeños aperos de campo, así como un pequeño almacén para otros usos.

Muchas de ellas disponen de un almacén-nave para guardar el tractor y las más antiguas disponían de pesebre para las mulas y posteriormente para poder guardar el tractor y el remolque.

Las más generalizadas son casas lisas, no suelen disponer de porche, aunque sí de asientos exteriores (bancos) de piedra y todas tienen plantados uno o varios árboles en su entorno. De forma generalizada están orientadas al mediodía, generalmente a dos aguas con tejas árabes y entramados de cerchas de madera, aunque las más pequeñas son a un agua y tejas de uralita y lógicamente todas disponen de su correspondiente salida de chimenea al exterior.

En muchas de nuestras casas aparece la caseta del pozo de agua para bebida, comida y aseo y también es frecuente que la casa se construyera al lado mismo del bombo existente.
Las casas están construidas con el material que se disponía: lastras de piedra y con barro, como tapiales de adobe y otros materiales.

Existen casas de distintas superficies y de mayor o menor importancia dependiendo de las tierras explotadas por el agricultor, aunque también es cierto que muchas de estas grandes casas o quinterías se encuentran actualmente derruidas y abandonadas, mientras que otras se han remodelada y actualizado sus naves e instalaciones adecuadas a la modernización de la explotación agraria.

Este paisaje es un gran aliciente que permite armonizar nuestras llanuras y llenan de vida los distintos paisajes y zonas agrícolas.
En nuestro caso las casas de campo se utilizan normalmente para uso diario y para poder permitir guardar y conservar aperos y ciertos instrumentos de campo, pero en ningún caso como caso habitual de estancia perdurable.
