
Continuamos con nuestro proceso de investigación y búsqueda del origen de nuestro vocabulario cotidiano que podemos decir que se encuentra dentro de nuestro diccionario proverbial porque los utilizamos con la misma propiedad, asiduidad y frecuencia con una redacción más en nuestras formas de intercambiar palabras. Muchas de ellas se continúan utilizando con bastante asiduidad, mientras que otras van desapareciendo paulatinamente, aunque no definitivamente, porque en ciertas zonas y regiones se vienen empleando con más frecuencia que otras. Además podemos añadir que algunas de ellas son propiamente españolas y no existen en otros países, lo que demuestra nuestro gran bagaje en las locuciones cotidianas de nuestro propio lenguaje.
“A la chita callando”
Esta expresión es puramente española de acuerdo con los estudiosos del tema.
Estamos de acuerdo que queremos expresar al decir este comentario que se está haciendo algo con todo el disimulo, a escondidas o en secreto sin que nadie lo sepa.
Hemos encontrado tres versiones sobre el origen de esta frase.
En una primera posibilidad se habla de que procede de un antiguo juego denominado de las “chitas”, cuando sobre una chita (que no era otra cosas que una “taba”), juego al que también hemos jugado de pequeños, se colocaba una moneda encima y entonces con un “tejo” se tiraba desde una determinada distancia y al final recogía el dinero el que dejaba el tejo más cerca del dinero. Por ser un juego que se convirtió en apuestas, fue prohibido, pero se siguió jugando a escondidas, de donde se desprende la posible explicación de su origen.
Una segunda versión que parece muy verosímil explica que con la invasión árabe en España, los musulmanes realizaban un tipo de caza utilizando un animal que hemos llamado “cheetah”, que pasaba a ser chita o prácticamente un guepardo, por ser un animal muy veloz que posibilitaba con cierta facilidad la caza de otros animales. De tal forma se hizo tan popular que los españoles también comenzaron a realizarlo, hasta que el rey Alfonso X, el sabio, la prohibió, pero a pesar de ellos se continuó realizando de forma ilegal.
Y, por último otros quieren reconocer que proviene de la palabra “chist”, con que se indica poniéndose el dedo vertical sobre los labios que uno debe callarse.
“Estar entre la espada y la pared”
Esta locución es española, aunque extendida a muchos países de hispano-américa. Expresamos no saber qué decisión tomar entre dos o varias opciones, porque entendemos que, aunque elijamos una opción u otra, ambas tienen ventajas e inconvenientes y no sabemos valorar cuál será la mejor.
El origen de la expresión parece razonable atribuirla a los duelos de espadas cuando uno de los dos adversarios es enviado a un lugar donde no hay salida, en este caso la pared.
Una segunda versión es mucha más compleja y enrevesada. Se cuenta que en la mitología griega, donde se dice que entre Italia y la isla de Sicilia existían dos monstruos: Escila y Caribdis. Ambos eran terribles, pues Escila era una mujer monstruo con seis caras y doce patas de perro que atacaba a los marineros que no se apercibían de que no debían pasar por allí. Por otra parte, Caribdis era otro monstruo que absorbía grandes cantidades de agua, produciendo enormes remolinos que absorbían a barcos y marineros. Tal problema era conocido por todos los navegantes que siempre se expresaban comentando “entre Escila Y Caribdis” y posteriormente por extensión se pasó a “Entre la espada y la pared”.
“A caballo regalado, no le mires el diente”
Supone que cuando algo recibes sin tener que aportar nada es de educación no poner ningún inconveniente a lo recibido.
Esta frase proviene de la costumbre que existía en las ferias de ganado, que cuando se ofrecía un precio por un caballo el comprador solía mirarle la dentadura para conocer su edad.
“Que cada palo aguante su vela”
Aseveración un tanto egoísta que decimos cuando no queremos unirnos a ningún compromiso o acto con terceras personas en determinadas situaciones y dejarle a su aire.
Como se puede razonar el palo se refiere a los mástiles de los barcos y la vela al trapo que se encuentra en ellas y que hace avanzar el barco, indicando que cada una debe realizar su labor sin ayuda de la otra.
“Aprendiz de todo oficial de nada”
Este refrán nos indica que no se puede hacer de todo y hacerlo perfectamente, y que es preferible hacer poco y bien que mucho y mal. Es un refrán español que ha pasado a hispano-américa y es prácticamente homologable con este otro del mismo sentido: “El que mucho aprieta poco abarca”.