
Fueron los pregoneros unos personajes de los más populares de una época- precisamente a partir en la Edad Media- donde las fuentes de información provenían de los bandos que estas personas llevaban por todas las ciudades y pueblos de España a lo que los vecinos tenían gran afección.
Normalmente eran hombres, aunque también se han dado casos de realizar la labor mujeres. La función del pregonero consistía por regla general en hacer llegar a los vecinos informaciones y asuntos de interés que consideraba el Ayuntamiento a la población y que solía ser un funcionario del ayuntamiento, normalmente elegido por ser una persona querida por los ciudadanos.
De todos es conocido el inicio de los pregones que siempre comenzaban con dos o tres sonidos de trompeta y la lectura que abría el pregón de la siguiente forma: “De orden del señor Alcalde se hace saber que…”, aunque en algunas ocasiones dependiendo de la categoría jurídica del pregón se decía “De parte del señor Alcalde…”
Los pregoneros más usuales y más extendidos eran aquellos que portaban una trompetilla que con dos o tres sonidos hacían entender que iban a leer un bando, cosa que especialmente acumulaba de inmediato a los críos que se acercaban entusiasmados. En muchos casos los pregoneros iban vestidos con gorra y uniforme oficial con lo que denotaban mayor seriedad y además podían también divulgar noticias de tipo privado como la llegada de comerciantes, de médicos o de cualquier actividad cultural o lúdica, no directamente relacionada con el Ayuntamiento. En menos casos algunos pregoneros utilizaban tambor para avisar a los ciudadanos.
En algunas localidades había otro pregonero de ámbito no municipal que era el que hacía divulgación de otras actuaciones o actividades y que recibía una compensación económica por parte del ordenante.
Todos debían disponer de buena voz y dicción verbal muy apreciable.
Con la información a base de panfletos impresos o informativos en las portadas de los Ayuntamientos y en muros y paredes por el pueblo, la labor de los pregoneros terminó por no ser útil y ya han desparecido. No obstante esta palabra se conserva actualmente en casi todos los actos oficiales de las fiestas y festejos de muchos pueblos en España por lo que se elige una persona muy popular para desear felices fiestas a los vecinos.
También podemos añadir un refrán que dice que “No le des dos cuartos al pregonero”, como dando a entender que no se debe explicar algunas cosas a determinadas personas porque es posible que las pregone por todo el pueblo.