
Nuestro quehacer teatral no profesional surgió como tantos otros de las ganas de entretener y entretenernos, acercándonos a la cultura y administrando como hemos podido nuestra cercanía con las dotes interpretativas.
Este artículo es un homenaje sincero a aquellos grupos de teatro de Tomelloso que nacieron de la nada, simplemente como una forma de divertirse y de reconocer nuestras posibles virtudes escenísticas como un grupo de amigos.


Aunque puede ser un poco petulante a nuestro favor quiero indicar que la I Muestra de Teatro Aficionado de Tomelloso se realizó en el año 1993, gracias a unos grupos de teatro totalmente aficionados de los que la mayoría que se iniciaron en aquel año provenían de padres, madres, profesores y alumnos de alguno de los colegios de la ciudad y entre ellos el Colegio Carmelo Cortés, que era en el que participé.
En la parte que corresponde al grupo en el que tuve el placer de participar queremos suponer que fuimos el primer grupo que se formó como aficionado y como pueden suponer le denominamos como la famosa cueva de Ruidera que Cervantes inmortalizó en los sueños de don Quijote y que le pusimos el nombre de “Grupo Montesinos”. No les voy a aburrir con la composición del grupo, ni de nuestros esfuerzos realizados para poder llevar una obra al escenario, porque simplemente todos los que se han dedicado a esta afición conocen sobradamente lo que supone de bueno, de regular y de malo meterse en estos berenjenales, pero sí quiero dedicar estas líneas a mis compañeros que estuvimos durante varios años realizando obras teatrales que fueron en un principio como comedias que nos parecían más fáciles, aunque en realidad no fuera así.
Pues bien, como tantos grupos, este nació de un grupo de padres del colegio Carmelo Cortés, cuyo director en aquel entonces era Miguel García Vegazo, que tampoco se echó para atrás y se comprometió a ser nuestro director.
Como todos sabemos, ensayos y más ensayos, dudas, dudosas interpretaciones, personajes bien sacados y otros menos, pero, en definitiva, afición, mucha afición y mucha experiencia que vas adquiriendo poco a poco.
Luego llegó el proceso de representar las obras fuera de Tomelloso, con los convenios de la Diputación y eso era otro mundo, que tampoco vamos a narrar pero que todos lo sabéis, pero a pesar de ellos con muy buen espíritu y unidos por una buena amistad y repleta de numerosos hechos y anécdotas de todo tipo.
Recuerdo, y espero que no se deje ninguno atrás, que en los dos o tres primeros años prácticamente compartíamos sana competencia de escenario los Grupos: Airén, Embajadores, Milano y Tajá y Gota, como vemos casi todos procedentes de colegios y esa primera muestra debió resultar efectiva y del gusto del público, pues actualmente ya vamos por la XXVIII Muestra Local de Teatro Aficionado, aunque algunos grupos se hayan convertido en verdaderos profesionales de la interpretación y grupos que han adquirido una gran fama. Me apetece, antes de continuar, recordar de mi grupo alguna de las obras que hicimos de los que guardo un grato recuerdo como es lógico: “¿Qué da usted por el conde?” ”Soltero y solo en la vida”, “De profesión sospechoso” y otras más.


Si no lo he controlado mal hasta la XXVII Muestras Local de Teatro se han presentado unos 19 grupos teatrales. Muchos de nuestros grupos han desaparecido totalmente, otros grupos se han refundido por traspaso de actores de un grupo a otro y otros grupos han persistido a lo largo de estos años como Airén, Platea y Carpe Diem y seguro que me dejo alguno.
Paso la relación de los que conseguido encontrar:
Airén, Pan Pa`hoy, Platea, Tomillo`s, Moral, Carpe Diem, 3 Tes teatro, Punto y Aparte, Tespis teatro, La Barja, Tadzio teatro, Anacrusa, Harúspices, Alma Llanera, Entremedias, Burla teatro, Tajá y Gota, Milano, Montesinos.


Conforme han ido pasando los años los grupos de teatro se han ido reformando y renovando y cuesta trabajo la permanencia en el tiempo de todos ellos por las circunstancias que todos conocemos de problema de tiempo, de situaciones familiares, de engranaje de los personajes y de otros problemas.
Como punto definitivo de este artículo quiero resaltar que no ha tenido otro motivo que animar a la gente joven a la participación en obras de teatro porque, además de ganar buenas amistades, se aprende mucho, no solo de la materia del guion, sino también de la convivencia y de las vivencias que se experimentan y quiero dar una sugerencia a todos los componentes de los grupos actuales o pasados para que si tienen ánimos, nos remitierais algún artículo sobre la trayectoria de vuestro grupo, sus actuaciones y su futura apuesta por esta actividad que merece la pena, así como si pudierais añadir alguna de las muchas anécdotas que seguramente os han ocurrido a lo largo de la preparación o actuación de vuestro grupo y, para colaborar, yo os cuento una anécdota breve para que os animéis a aclarar y dar fortaleza y valor a esta atracción con la que tanto hemos disfrutado los que hemos tenido la oportunidad de pertenecer a alguno de estos grupos de teatro aficionado.
Una de nuestras actuaciones debía realizarse en una localidad asignada por el convenio que teníamos con la Diputación Provincial.
La verdad es que el pueblo lo conocíamos porque era de Ciudad Real, pero ninguno de los que íbamos habíamos tenido la oportunidad de visitarlo.
Llegamos al pueblo con todos los cachibaches, vestuario, atrezzo y decorado y además disponíamos como decorado de un largo panel de madera que simulaba una puerta con un balcón que nos servía para el espectáculo y que se giraba al dorso y hacía de habitación para el segundo acto.
El alcalde nos atendió amablemente y nos llevó hasta el casino del pueblo y en una especie de escenario que existía al fondo de la habitación donde se encontraban las mesas de juego convenientemente colocadas para el espectáculo nos dejó para que colocáramos y preparábamos el escenario. Ayudamos a nuestro “tramoyista” a intentar colocar el escenario y… ¡vaya por Dios!..., el largo era correcto pero de altura no había manera de colocarlo, era bastante más alto y el decorado daba en el techo de la plataforma y no podíamos bajarnos al suelo, porque no podíamos apoyarlo debidamente, por lo que inmediatamente buscamos al alcalde que se dio mucha prisa para encargar nos proporcionaran unos serruchos y, como pudimos, y a la mayor brevedad posible, rebajamos la altura de los distintos elementos de madera, pero la estructura quedó tan debilitada que cuando estuvimos actuando nuestra mayor preocupación era no rozarnos con el escenario porque era muy fácil que se cayera y estuvimos más pendientes de no caer en esta incidencia que de la propia obra.
Sirva de pequeña muestra esta anécdota y animamos a nuestros compañeros actores para que nos envíen su historia y nos añadan alguna anécdota curiosa. Gracias y… ¡mucha mierda!