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El sector de los Servicios Personales y Domésticos demanda medidas de apoyo a las contrataciones para los usuarios de este sector esencial.
C. Manchegos | Madrid | Sociedad | 27-01-2021

La posible subida del SMI podría generar un retroceso en las contrataciones en el sector de los Servicios Personales y Domésticos.

El sector de los Servicios Personales y Domésticos demanda medidas de apoyo a las contrataciones para los usuarios de este sector esencial.

Con las medidas adecuadas, el sector presenta un gran potencial de creación de empleo de calidad y permitiría el acceso a estos servicios a la mayoría de las personas que los necesitan para su día a día.

Esta crisis del Covid 19 ha puesto de relieve el carácter esencial de servicios como el cuidado del hogar, el cuidado de niños o el cuidado de personas mayores en los domicilios, que se han visto tan demandados y que sin las ayudas necesarias muchas familias y personas que los necesitan para atender sus necesidades de cuidado o mejorar la conciliación familiar y laboral en estos momentos de teletrabajo, no podrán acceder a ellos dentro de la economía declarada.

Ante el proyecto de nueva subida del SMI anunciado por la Ministra de Trabajo y Economía Social, Dª Yolanda Díaz para este año, desde la Asociación de empresas del Sector de los Servicios Personales y Domésticos (AESPD) queremos incidir en la necesidad de adoptar medidas de apoyo a las familias que permitan impulsar tanto la calidad del servicio, como de los salarios y empleos en el sector.

Desde el Gobierno prosiguiendo con el objetivo de acercar gradualmente los salarios a las demandas de convergencia de la UE, se plantea una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional para este año 2021 que, aunque aplazada por ahora, sigue sobre la mesa. Ante esta medida no podemos obviar el hecho de que debe ser asumible no solo por medianas y pequeñas empresas, sino también, en el caso de nuestro sector especialmente, por las familias empleadoras y su frágil presupuesto.

Así, nos encontramos con que la potencial subida del salario mínimo interprofesional no debe afectar negativamente a la capacidad adquisitiva de las familias que tienen en su entorno familiar a niños que requieren cuidados, personas mayores, enfermas, con discapacidad, o con cualquier tipo de dependencia, por lo que dicha hipotética subida de salario se debe compensar con un incremento de las deducciones, bonificaciones o prestaciones sociales a las que se puedan acoger.

Es pues de vital importancia conjugar la calidad del empleo, unos salarios dignos y el bienestar de los trabajadores y trabajadoras del sector, con el poder adquisitivo de las familias que puedan acceder a estos servicios de manera asequible con todas las garantías de calidad.

Igualmente, es de gran importancia impulsar medidas para que los empleados y empleadas del sector doméstico puedan tener un mayor acceso a formación y los certificados de

profesionalidad de servicio doméstico que hoy prácticamente están en desuso, en este afán de potenciar la profesionalización que perseguimos en el sector.

Nos encontramos así ante la importante cuestión de ver en qué medida esta nueva subida, sin una política complementaria que acompañe el coste añadido para las familias, va a suponer la oportunidad para, en su mayoría mujeres trabajadoras del sector, de mejorar su situación salarial o si, por el contrario, frustrará estas legítimas aspiraciones.

Porque el mayor freno por el que no se esté dando un mayor número de altas dentro de un sector que está destinado a un gran crecimiento en creación de empleos, por las características y necesidades de nuestra sociedad es, entre otras, la imposibilidad por parte del presupuesto de muchas familias de contratar oficialmente un mayor volumen de horas que necesitarían.

Cuando disminuir el número de horas de asistencia no es posible, dado los requerimientos en cuidados del usuario, si pensamos en el caso de mayores, por ejemplo, son los hijos quienes van a asumir este sobrecoste, mermando así su capacidad adquisitiva en sus hogares, lo que convierte a esta medida en algo inasumible para los usuarios, si no va acompañado de un apoyo en forma de ayudas que les alivie la carga y así puedan hacer frente al aumento de los costes del servicio, ya hoy inasumible para muchas familias..

No se trata pues de no abordar este aumento salarial, sino de encontrar soluciones que acompañen igualmente en el acceso a estos servicios a las personas que los necesitan, incide Javier Benavente Barrón, presidente de la patronal AESPD, tal como se hace en países de nuestro entorno, como el caso de Francia que desde la entrada en vigor en 2005 de la llamada ley Borloo el desarrollo de este sector se ha conseguido a través de incentivos tanto fiscales como de bonificaciones sobre las cotizaciones sociales y herramientas como el cheque servicio, que han propiciado un incremento en la recaudación para las arcas públicas, dado la salida al mercado oficial de un gran número de empleos, como por la creación de nuevas iniciativas empresariales al tiempo que ha permitido el acceso a estos servicios a muchos usuarios, que hasta entonces no tenían acceso, e influyendo a la vez en la igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres, pues los cuidados y tareas del hogar siempre han recaído, y sigue siendo así, fundamentalmente en la mujer.

Así, desde la AESPD pedimos al Gobierno que contemple medidas que apoyen tanto la protección de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, evitando que se engrose la economía sumergida que sufre este sector, como el poder adquisitivo de las familias quienes son directamente afectadas por los costes salariales, impulsando así un sector esencial y aportando soluciones a las demandas en bienestar de nuestra sociedad.

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