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Ocurrió en Tomelloso  : Las baldosas
Ángel Bernao | Tomelloso | Sociedad | 08-02-2021

Ocurrió en Tomelloso

Ocurrió en Tomelloso : "Las baldosas"

Joaquín estaba preocupado desde hacía ya tiempo porque la parte inferior de la fachada de su casa estaba bastante deteriorada o por mejor decirlo que las baldosas que decoraban la parte baja de la fachada no estaban y le faltaban tres placas y el hueco que dejaban afeaban el  ornado de su casa.

Una vez terminada la vendimia y era hora de ir arreglando algunas cosas, así  que decidió intentar solucionar el problema, porque Carmen-su mujer- ya le había hecho los advertimientos oportunos.

A los pocos días notó que otras tres baldosas se habían caído, pero lo que le extrañó es que las baldosas, ni sus restos, aparecían en la acera de la calle, aunque pensó que sería Carmen la que las podría haber recogido.

Preguntó a Carmen y le contestó que ella no recogió ninguna baldosa.

Bueno hizo una foto de las baldosas que aún quedaban con el móvil y  decidió ir al almacén donde  se las colocaron hace años para ver si tenían existencias de sus baldosas.

El encargado del almacén le dijo que ese tipo de baldosas ya no se hacían y que tampoco tenían en stockaje ninguna.

¡Vaya contrariedad! Pero la fachada estaba muy fea y no tenía otra solución que arreglarla.

Iba paseando por la calle intentando dar solución al asunto, cuando en una de las fachadas de una de las calles, dio la casualidad que tenía las mismas baldosas que las de su casa y, ni corto ni perezoso, llamó a la puerta.

Le abrió un señor ya mayor y Joaquín le explicó el asunto y le pregunto dónde había adquirido baldosas y el hombre le contestó que el almacén donde el compraba ya no tenía baldosas de ese tipo y que él también había tenido problemas con las suyas, pues se le habían caído unas pocas y gracias a que tuvo la precaución que cuando se las acoplaron se quedó a con algunas baldosas de reserva y había podido colocar las últimas cuatro y ya no disponía de otras pues eran las últimas y temía que cuando se la cayeran más tendría que adornar los zócalos con otras nuevas.

Desilusionado, Joaquín volvió a su casa  y decidió que en cuanto la cooperativa hiciera la primera liquidación tendría que renovar la parte de la fachada colocando nuevas baldosas, pero esta vez tendría la precaución de quedarse con algunas de reserva.

Y así lo hizo y cuando los soladores estaban quitando sus antiguas baldosas para colocar otras nuevas, se acordó de ese vecino que tenía las mismas y sin pensarlo dos veces seleccionó unas cuantas de las mejores  y se las llevó al vecino que le atendió tan correctamente  y le ofreció unas cuantas que muy gustosamente se las cogió y  le dio las gracias, queriéndoselas pagar, a lo que Joaquín le dijo que era un detalle y no le pensaba cobrar nada.

Lo que no supo nunca Joaquín es que las últimas cuatro baldosas que puso su vecino, diciéndole que eran de su reserva personal, eran las baldosas que “se ¿suponen? se cayeron de la fachada de Joaquín.”

Baldosas Tomelloso                                               

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