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Robos en las fincas
C. Manchegos | Ciudad Real | Sociedad | 22-12-2021

Anécdotas verídicas

Robos en las fincas

Cuéntase que se cuenta, cuéntase que ocurrió que una vez escuché estas palabras de una persona hablando con el móvil en la calle:

- No hay problema, está en la Caja Rural y acaba de entrar - oí una vez este comentario mientras pasaba cerca por el edifico de la Caja Rural de una persona que hablaba por un teléfono móvil en la calle en las proximidades del edificio.

No le di más importancia y no volví a pensar en esta frase, pero, curiosamente, a los pocos días, se estuvo comentando en la plaza la abundancia de robos que estaban proliferado en los últimos días en las fincas y entre uno de los contertulios apareció un agricultor conocido que me explicó su caso y vino a recordarme la frase que el usuario del móvil había enviado días atrás.

Me explicaba el agricultor que los robos en fincas se habían perfeccionado tanto, que ya se trataba de verdaderos profesionales. Así los comentarios sobre el robo de cobre de las instalaciones de Pivots era de verdaderos entendidos en la materia; el forzado de puertas; el robo de gasoil en las fincas, incluso la de haberse llevado varias bombas sumergidas denotaba una profesionalidad poco conocida en la comarca.

Por tanto robo, existía una cierta alarma en la población y las limítrofes que podía considerarse como demasiado tensa y se empezaban a estructurar propuestas de actuación paralelas a las de la Policía y Guardia Civil.

Quizá no sea de los más técnicos, pero el caso de mi amigo no resulta ser poco curioso, al contrario, marca el refinamiento de los ladrones para perpetrar los robos sin problemas y con todo tipo de precauciones.

A mi amigo le robaron todo en un solo día. El tractor, sí se llevaron el tractor; el remolque despareció, el grupo motobomba, la batería de repuesto, el motor de arranque de la bomba, el frigorífico y un armario de madera de dos cuerpos, también lo cargaron.

Me contó que después se había conocido el “modus operandi” y que  era el siguiente:

Patrullaban por una determinada zona del campo, hasta que encontraban alguna casa o instalación que les gustara y donde veían circular  la maquinaria. Durante unos días controlaban las idas y venidas, no sólo del propietario, sino de los vecinos. Cuando ellos comprobaban que los vecinos y el propio agricultor elegido habían finalizado las labores, buscaban la dirección y vivienda del futuro afectado. Le controlaban también durante unos días y vigilaban sus movimientos, por si fuera acompañado.

Cuando el agricultor iba al campo sabían la hora y por lo tanto no actuaban. Cuando el agricultor a la hora acostumbrada de ir al campo, no cogía el coche es que se quedaba en el pueblo. Uno de esos días era el elegido. Se marchaban uno o dos a la parcela con el vehículo furgoneta y los medios necesarios para abrir la puerta;  dejaban a otro apostado en el acceso a la finca por la carretera y un tercero o cuarto se quedaba en el pueblo, en continua vigilancia del agricultor al que pretendían robar.

De tal manera que el apostado en el pueblo daba continuas noticias de la situación del agricultor, siempre a través del teléfono móvil. Si estaba desayunando, si estaba en los bancos y cajas, si cogía el coche, si iba a la Cooperativa y así daba pautas de tiempo a sus compinches para que pudieran robar con más tiempo y mayor seguridad.

El apostado a pie de carretera solamente enviaba mensajes a los verdaderos ladrones, salvo que el agricultor hubiera cogido el coche y se pudiera dirigir a la finca, en cuyo caso enviaba un mensaje al de la carretera.

Esta era la técnica del robo o así  por lo menos, actuaron en el caso de mi amigo agricultor. La trama se pudo descubrir cuando lograron capturar a la pequeña banda de ladrones y, aunque no confesaron sus robos, se pudo deducir por los mensajes de móvil en cuanto a horarios y contenidos de los mismos. De lo robado el tractor no se supo nunca más de él y solamente pudo rescatar el motor que lo encontraron en una finca de un agricultor que, según dijo, lo había comprado de segunda mano.

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LOS LADRONES NO SON GENTE HONRADA

 

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