
Todas las poblaciones de España tienen sus fiestas tradicionales que generalmente se disfrutan en la festividad de sus patrones respectivos y resultan siempre unos días de máxima repercusión para sus habitantes y en cada una de ellas siempre existen peculiaridades que hacen que se diferencien de las demás poblaciones.
Quizá algunas de estas fiestas tienen un atractivo especial que no suele ser muy frecuente y que quizá se apartan de las normas generales de otras y que cada año se intenta aportar nuevos acontecimientos y festejos o mejoras de los ya programados.
Muchas de ellas forman parte del Patrimonio Cultural y están declaradas de Interés Turístico Nacional por sus propias y novedosas características.
Anteriormente Cuadernos Manchegos ya dedicó doce artículos dedicados a otras tantas fiestas de nuestra Comunidad Autónoma como: La endiablada de Almonacid del Marquesado; Alfombras de Serrín de Elche de la Sierra; Embajada nocturna de Almansa; La Alvarada de Cañete; La borricá de Torrenueva; La Lavanda de Brihuega; La luminaria de Fontanarejo; Las mondas de Talavera de la Reina; Fiesta del niño perdido en Valdenuño; Acción de gracias en Santa Cruz de Retamar y la Vaquilla de Chillón.
Nosotros en este artículo hemos seleccionado unas fiestas donde su particularidad se encuentra en la originalidad de utilizar ciertos productos que se lanzan los habitantes del pueblo unos a otros en forma de productos líquidos o sólidos y que terminan con las indumentarias de los participantes empapados de estos productos.
Así, por ejemplo, hemos seleccionado la utilización y lanzamiento de productos como: vino, harina, sangría, tomate, agua y pintura.
BATALLA DEL VINO
Son innumerables las localidades de España que celebran fiestas utilizando como motivo la vendimia y su producto final el vino.
Quizá el más popular y divulgado sea la celebración de la Fiesta del Vino en la localidad riojana de Haro.
Esta fiesta llamada Batalla del Vino está declarara Fiesta de Interés Turístico Nacional y se celebra anualmente el 29 de Junio en la festividad de San Pedro.
Los participantes después de la misa correspondiente se desplazan a un lugar separado a ocho kilómetros de la población en el lugar conocido como los riscos de Bilibio, ataviados con ropa blanca y el típico pañuelo rojo de fiestas y, a partir de ese momento, comienza la verdadera batalla arrojándose vino unos a otros con todos los medios posibles e imaginables por lo que terminan todos empapados de vino, calculándose que se pueden utilizar cerca de 40.000 litros de vino.
Curioso es que también se celebra una fiesta del vino infantil en el recinto de la feria.
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*** También conocidas y populares son las fiestas del mismo estilo en la población riojana de San Asensio, pero en esta ocasión en vez de realizarse con vino tinto, se hace con clarete.
*** Otra población donde se celebra este tipo de festividad, pero menos conocida, se realiza en la población de LLamigo, dependiente del municipio de LLanes en Asturias el día 9 de septiembre en celebración de la Virgen de Loreto.
*** De similar concepción tenemos la fiesta del vino en Jumilla (Murcia), aunque en este caso el vino es individualmente repartido entre los participantes, el día 15 de agosto y llamado Cabalgata del Vino.
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*** Sería imposible en este breve artículo hacer relación de las distintas poblaciones que realizan fiestas del vino, pero nos hemos atrevido a señalar algunas con perdón de las ausentes:
*** En Galicia son conocidas las del Vino Albariño en la zona de Cambados y la el vino de Ribeiro en la zona de Ribadavia.
*** Incluimos la Fiesta de la Vendimia en la localidad de Tarazona en Zaragoza, por la curiosidad que en la Fuente de la Mora, situada en el centro de la población, el día de la festividad los chorros de la fuente sueltan vino.
*** En nuestra provincia incluimos lógicamente la fiesta de la vendimia de Tomelloso e incluimos la de Valdepeñas.