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La entrevista
C. Manchegos | Madrid | Sociedad | 27-12-2021

Anécdotas verídicas

La entrevista

Cuéntase que se cuenta, cuéntase que ocurrió que hace ya algunos años una periodista fue encargada de realizar una entrevista a un conocido personaje español muy popular y famoso, recibiendo algunas observaciones sobre la forma de cómo llevar la entrevista, dado que el personaje en cuestión no tenía especial predilección por la prensa y además ganada  fama de arisco y despótico. Así que el director le encargó que fuera dura en la entrevista.

Con algunas variaciones, la entrevista que fue realizada personalmente y emitida por radio, transcurrió así:

- Buenos días, encantada de que haya accedido a esta entrevista - dijo la reportera como inicio de la entrevista.

- El encantado de verla soy yo, señorita. La encuentro muy bien - contestó el aludido.

- Creo recordar que su último artículo dudaba de la veracidad de los hechos que narraba su contrincante para el premio al que ha concurrido, aunque no parece que haya presentado razonamientos suficientes para realizar esas apreciaciones.

- No solamente dudo, sino que los hechos y el escritor son dudosos - con gran tranquilidad y sosiego.

- Todo el mundo sabe que sus relaciones con él son muy distantes - preguntó la periodista machacando el tema.

- No señorita, no es que sean distantes, es que no nos vemos, ni falta que hace. Mi relación con esa persona ha terminado - con la misma tranquilidad que antes.

- En una ocasión usted le dijo que estaba como una cabra - retozando con la pregunta.

- Sí, es cierto, pero lo que usted no sabe es que en la segunda ocasión se lo dije en aumentativo - con una cierta sonrisa.

- Y, ¿qué opina de la calidad de la novela de su dudoso amigo? - volvió a ser punzante la reportera.

- La vuelvo a repetir que no es dudoso, señorita, que no cabe duda de lo que es. Hay total seguridad. En cuanto a la calidad del conjunto de palabras que ha conseguido reunir ese pseudónimo de escritor, creo que solamente un jabalí irritado sería capaz de digerir semejante manifiesto - con cierto sentido del humor.

- Pero, usted reconoció hace tiempo que era un gran escritor y que llegaría lejos - vuelta a insistir.

- Reconocer es volver a conocer, pues en este caso y en la situación vuelvo a conocer que es un pequeño escritor y que ya ha recorrido todo el camino, se le ha acabado - ya un poco irritado.

- Bien, pasemos a su novela. ¿Qué novedades presenta en relación a sus anteriores obras? - intentando crear nuevo tema de conversación.

- Tiene que entender que no hay nada nuevo. Soy el de siempre y mi estilo ni cambia, ni va a cambiar, todo soy yo y quien no me comprenda es que desconoce la verdadera profundidad de mis escritos - con clara afirmación y seguridad.

- Pero tendrá que reconocer que tratar siempre los mismos temas puede dar lugar a cierto cansancio entre sus seguidores, que esperan siempre algo más creativo - la periodista cumplía con su obligación.

- Señorita, ¿cuántas novelas mías ha leído? No parece conocer muy bien mi obra - mirándola fijamente.

- La novela presentada se titula: “Cuando no estés aquí” y se desarrolla íntegramente en un cementerio. Sus anteriores obras prácticamente se han establecido enlugares un tanto extraños: baños romanos, cuevas, monasterios. ¿No le parece que sean temas tan sumamente concretos y estrictos? - intentando provocarle.

- Sí, sí, tienen usted razón. Los elijo expresamente porque son escenarios que me motivan mucho, lejos del ruido de la gente, de las urbanizaciones, de los coches, del tráfico y de las modernidades que nos están llevando a una vorágine difícil de controlar - dijo en una larga exposición moviendo las manos con energía.

- Entonces cabe pensar que no le gusta demasiado el género humano actual—la periodista seguía hurgando en la herida.

- ¡Quédice! Al contrario, el género humano es lo más afectivo del mundo. Se odian entre ellos, todo el mundo quiere ser mejor y más rico que el otro, no se conforman con ocupar el sitio que les corresponde, además desean ocupar el espacio de los demás; son envidiosos, egoístas y mal educados. Pero…, ¡qué dice! Yo soy un enamorado de la humanidad en su conjunto y me gustan que sean así, seguramente desparecerán dentro de pocos años - con el mayor sosiego.

- Bueno, ¿qué le parece su participación en este premio? - cambiando de orientación la entrevista.

- No me parece nada, no hay ningún parecido. Me da igual este concurso u otro. Lo que hace falta es que el jurado esté a la altura de las circunstancias - contestó con altanería.

- ¿No le parece que con esa opinión puede no beneficiarse? - dando un puntazo al tema.

- Querida señorita, no quiero beneficiarme de nada y lo que yo pueda opinar del jurado no debe influir en el contenido y calidad de mi obra y si no ganara pensaría que sí han influido - ya convencido de sus palabras.

- Por sus palabras parece deducirse que no tiene seguridad en que le concedan el premio - preguntó incisiva.

- No es que no tenga seguridad, es que no me lo van a conceder, porque no hay una calidad verdaderamente contrastada para entender el contenido, mensaje y sentimiento que se encuentra en mi obra por parte de quienes se supone que están a una altura suficiente para calificar el contenido de mi novela.

- Bien, pues muchas gracias de nuevo por sus declaraciones y esperamos que su obra sea la ganadora y le represente un orgullo más en su carrera como escritor - dando por terminada la entrevista.

Antes de levantarse el escritor le contestó:

- No se confunda, yo no estoy haciendo ninguna carrera, me limito a escribir lo que me parece y lo mismo me da un premio más o menos y si he decirla la verdad, me he presentado, no por el premio sino porque me interesa que no ganen los demás - contestando con ironía y cierto sarcasmo.

Aclaremos que el personaje entrevistado no quedó primero en el premio del Certamen convocado. A los pocos días, poco después de haberse conocido el fallo del jurado  contestó más o menos de esta manera:

- Me alegro mucho de no haber ganado. El premiado se lo merecía, porque se encuentra al mismo nivel de falta de calidad que la categoría del premio que se concede.

COMO DIRÍA ALGÚN MADRILEÑO: ¡MENUDO FICHAJE!

 

 

 

 

 

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