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Oficios perdidos : Recadero y buhonero
C. Manchegos | Madrid | Sociedad | 10-01-2022

Oficios perdidos : "Recadero y buhonero"

Hasta la fecha hemos realizado un largo recorrido sobre la descripción de más de  43 oficios que han ido desapareciendo a lo largo de los tiempos que en su momento y época fueron útiles, necesarios y en algunos casos imprescindibles y como en todas las ocasiones referentes a servicios que se prestan de una manera u otra a terceras personas.

No obstante seguimos buscando algunos otros oficios o profesiones escondidas que seguramente deben existir todavía además de las descritas y que pretendemos ir desglosando de forma resumida para poder recordarlas y especialmente no olvidar que existieron y la labor que desarrollaron; en definitiva que no caigan en el olvido.

RECADERO

En realidad no se trata de un oficio, ni de una profesión, aunque algunos así lo tomaban, pero en realidad era una persona, generalmente muchacho joven, que se encargaba de llevar recados noticias o avisos a personas de un lado a otro de la población entre distintas casas, sin tener que salir de la localidad y por ello solía recibir una propina, aunque, en ciertos casos, algunos ya tenían un precio fijo en función del trayecto que tenían que hacer, pero en sus primeros inicios se les compensaba con golosinas y dulces, pues se trataba de muchachos jóvenes de las más espabilados del pueblo.

 Los recaderos también recibían distintos nombres como ganapán y mandadero y en sus inicios-como hemos indicado- correspondían  a muchachos jóvenes de pequeñas poblaciones  que, a cambio de algún caramelo o chuchería, pasaban normalmente noticias o algún objeto a otra persona.

 Con el tiempo, en las grandes ciudades, se convirtió en una verdadera forma de ganarse la vida, aunque en estas grandes poblaciones se tenían ciertas precauciones en lo que se les mandaban o entregaban por las consiguientes dudas que no solían existir en las pequeñas poblaciones donde todo el mundo se conocía.

De todas formas en las pequeñas poblaciones no podemos decir que de pequeños no hemos realizado algún encargo por parte de nuestras madres o abuelas, que muchas veces resultaba muy  lucrativo o al menos sustancioso, porque recibíamos por ambas partes alguna recompensa con dulces o en los mejores casos algunas perrillas.

 Aunque siguen nombrándose actualmente como recaderos a ciertas actividades similares, la verdadera afección de la palabra no coincide exactamente con las actuales denominaciones de repartidores, ni mensajeros.

 BUHONEROS

Nombre antiguo que reseñaba a aquellas personas que bien en medios de transporte propios o en carro de empuje se presentaban en las poblaciones ofreciendo una variada serie  de diversas baratijas y cosas de poco valor,  que nadie sabía de dónde eran capaces de conseguirlas y que, durante su trayectoria, se vinieron criticando por ser intermediarios entre el comercio y el comprador.

En los siglos anteriores los buhoneros no tenían ninguna legislación, ni pagaban ningún tipo de impuesto y tenían plena libertad de comercio y, en definitiva, eran meros intermediarios de ciertos productos, bien entendido que ninguno de los artículos que vendían tenían una trascendencia importante en el mercado.

Los buhoneros se asimilan a los manteros de siglos pasados y también a los llamados manteros actuales, aunque estos no estén legalizados y también se pueden asimilar a los vendedores ambulantes que sí están legalizados  y controlados administrativamente. Un ejemplo pueden ser las furgonetas que en muchas ocasiones recorren pueblos en venta de productos comestibles, que en realidad cumplen funciones de abastecimiento de productos necesarios, nada comparable con los buhoneros antiguos que actualmente han desparecido como tales porque han variado sus contenidos y su estructura.

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