
El director del I.E.S. Eladio Cabañero, José Ángel Martínez, quiso agradecer al AMPA por la labor que viene desarrollando en la promoción de actividades educativas y culturales, animando a que siguieran progresando, así como agradeció la presencia de Dulce Serrano como Educadora Social, de gran experiencia en estos temas de la educación en la adolescencia.
La presidenta del AMPA, María José Mendoza, hizo un llamamiento a las madres y padres para que puedan colaborar con las actividades del AMPA, esperando que la reunión prevista sea del agrado de los presentes, especialmente por la presencia de Dulce Serrano como amiga y también como madre, por los consejos que iba a proporcionar.
Dulce Serrano, educadora social, comentó que el contenido de la charla o información que iba a proporcionar se iba a derivar más por el sentimiento de madre que por la de su profesión y que era inevitable por cursar estudios sus hijos en el centro educativo.
Indicó el momento tan delicado que pasan los adolescentes y la problemática de su crianza, especialmente en un período donde la información de que disponíamos últimamente estaba produciendo alarma entre los padres con los sucesos que todos conocíamos del muchacho que había asesinado a su familia, así como la de otro estudiante que había acuchillado a su maestro, aunque quiso adelantar que no quería alarmar sobre estos casos, pero que la situación de la adolescencia siempre pasa por sus malos momentos, especialmente notables cuando en esta época la adolescencia se inicia con una mayor anticipación que en épocas pasadas y por la continua información recibida como el mencionado caso del muchacho que ha asesinado a su padres, que en su opinión no deberíamos tener una opinión tan estricta, toda vez que se carecen de suficientes datos para poder calificarlo tal como se ha expuesto, puesto que siguió opinando que anteriormente al suceso debían de haber existido algunos aspectos al momento del hecho en concreto y que no creía que se tratara de una ataque de locura momentáneo. De todas formas, quiso insistir a que, además de los libros de psicología y de psiquiatría que pueden ayudar, tenía la intención de que los asistentes pudieran participar libremente, puesto que lo que pensaba decir no lo tenía preparado como ocurría en algunas otras informaciones más concretas sobre temas específicos y que en este caso le interesaba la participación y las preguntas que le pudieran realizar.
Indudablemente reconoció que la entrada en la adolescencia produce serios peligros motivados por varias causas derivadas de la evolución de la mente de los muchachos a esas edades de los 10 a 11 años, pues, explicó, que mientras desde el nacimiento los órganos vitales de los recién nacidos se encuentran totalmente desarrollados,- como el oído y resto de órganos- otros se van desarrollando paulatinamente como el sentido del gusto y la visión y específicamente el del cerebro, que es el último en terminar de desarrollarse, pues incluso consideró que hasta los 20-21 años no se puede considerar que se encuentra totalmente desarrollado por norma general, y que , por lo tanto, en la preadolescencia es donde los muchachos emplean más adecuadamente este sentido y aclaró que en ese momento también les produce miedo a los jóvenes, porque comienzan a encontrarse con un mundo al que no se están acostumbrados, con una mayor participación en la sociedad.
Consideró que también los padres comienzan a sentir también miedo por la evolución de sus hijos, pues ya se van denotando aspectos curiosos en su comportamiento, poniendo como ejemplo, el que todo les parece “un rollo”, porque anteriormente iban juntos a la compra, a las celebraciones, a visitar a los abuelos, a los cumpleaños de la familia y otras actividades que se realizaban de forma familiar y ahora no les va apeteciendo tanto.
Por todo lo que expuso, consideró que los padres también tienen estos comportamientos en los aspectos de los enfados, puesto que un mal día de trabajo lo tiene cualquiera y hay que pagarlo de alguna manera, al igual que ocurre con los adolescentes que vienen enfadados y tiran la mochila al suelo, no contestan, no saludan y se meten en la habitación y, no porque tengan nada en contra con sus padres, sino por algun acontecimiento ocurrido, que, para ellos, siempre resulta fundamental, aunque los padres consideren que no tiene la mayor importancia, ya que los muchachos comienzan a apartarse del entorno familiar en relación a su vida social, sin que ellos desmerezcan en el cariño familiar, porque bien que los necesitan cuando les ocurre, por ejemplo, alguna enfermedad.
En definitiva de todo lo expuesto quiso inducir que “los padres podamos estar fallando”, porque hay que tener mucha paciencia, mucha tranquilidad y comunicación con los hijos en estos períodos de la adolescencia y donde no debemos ponernos a su altura, ni provocar comportamientos de excesiva rigidez, ni tantos impedimentos, dentro de un orden, recordando en los tiempos anteriores que a los padres posiblemente se les tenía más miedo que respeto, porque incidió en un tema muy importante, ya que los muchachos “aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos o hablamos”.
A propósito recordó una frase que siempre recordaba, que leyó: “Los jóvenes hoy en día son unos tiranos, contradicen a sus padres, devoran su comida y les faltan al respeto a ellos y a sus maestros”.
En especial afirmó que no se puede actuar de la misma forma que los jóvenes gritando de la misma manera que ellos lo hacen, limitando severamente sus movimientos y actuaciones, porque es necesario entender que los padres son “las herramientas” de que se dispone para llevar una modelación de sus hijos, en unos momentos cada vez más complicados y en derivación donde los problemas de sexo, el alcohol y las drogas pueden producir daños irreparables en el desarrollo posterior de la inteligencia y del cerebro. En otras de las observaciones hizo hincapié en la necesidad de explotar vías de comunicación e intentar tener más tranquilidad y paciencia en esas edades.
Dulce explicó que hay temas que actualmente le preocupan como son las relaciones tóxicas muy tempranas refiriéndose a "relaciones sexuales plenas". "Estamos hablando en este caso de relaciones de niñas con 13-14 años con chicos mayores de 16 o 17 años". Explicó que "estas relaciones aparte de ser super tóxicas son muy dolorosas porque hay mucha inmadurez". "Los adolescentes están normalizando actuaciones muy peligrosas, y nosotros desde casa lo tenemos que notar y saber". "Tenemos que abrir el canal de información y que nunca se cierre". "Es necesario que acudan a nosotros para que nos cuenten lo que está pasando".
Dulce aclaró que "también hay casos de chicos con edades de 15-16-17 años que tienen relaciones con chicas y que ellos perciben que la relación es tóxica y van a pedir ayuda y esto también me consola", afirma la educadora. "Estos chicos tienen una vía de comunicación muy directa entre ellos y sus padres". "Hay que facilitar siempre las vías de comunicación". "Nunca podemos ser los amigos de nuestros hijos porque los dejamos huérfanos, nosotros somos los padres y, aunque ellos tienen sus secretos, esa vía de comunicación tiene que estar abierta, ya que tenemos que percibir si mi hijo está mal por situaciones como no comer, no dormir o la bajada en el rendimiento escolar". "Tenemos que detectar que algo está funcionando mal ya que hay indicios que percibimos y que nos ayudan a ver lo que está pasando". "También hay que dejar que tengan sus parcelas de intimidad".
Dulce afirmó que cuando hay un verdadero problema no es solo desencadenado por una circunstancia, sino por muchas y hay que estar muy atentos a ello.
La Educadora ha insistido que ante cualquier alerta hay que acudir al profesional porque "la salud mental es muy importante" y "yo personalmente prefiero que me diga por ejemplo el pediatra que soy muy cansina y que a mi hijo no le pasa nada a que luego vengan los problemas". "No tenemos que tener miedo de acudir a un profesional".
Serrano continuó con su intervención añadiendo que "ver las series con nuestros hijos ayuda para tratar temas como son las drogas, la sexualidad y de esta forma abrir debates y mensajes subliminales". "Nos fijamos muchos en los extremos, pero hay una generación muy buena, no es todo malo, hay gente maravillosa y actualmente estoy descubriendo adolescentes muy abiertos que hablan con mucha naturalidad de la sexualidad". "Ellos están mucho más avanzados en ese nivel que nosotros". "Tenemos mucha mochila a nuestras espaldas de nuestra educación recibida".
En la charla la educadora social explicó que también hay que poner límites como son el control de horarios, dinámicas saludables y hábitos siendo muy importante intentar llegar a acuerdos ya que, los extremos son siempre muy negativos".
El acto terminó con distintas preguntas de los asistentes sobre temas actuales que rodean a la adolescencia que la educadora fue contestando.


