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Vocabulario popular: Dichos y refranes (52)
C. Manchegos | Tomelloso | Sociedad | 08-04-2022

Vocabulario popular: "Dichos y refranes (52)"

Expresiones cotidianas con su explicación correspondiente

Llevamos ya comentadas a lo largo del tiempo trescientes expresiones de nuestro rico vocabulario que empleamos de forma cotidiana y que los españoles somos tan aficionados, como una forma de intentar resumir en una sencilla expresión algo que es posible que tuviera que llevar una explicación más extendida.

A continuación, seguimos dando un repaso a otras expresiones más.

Andar con la hora pegada al culo

Sabemos que con esta expresión indicamos que se llega tarde a algún lugar, alguna cita o algún recado, lo que no indica que sea un impuntual puesto que se supone que es una ocasión, salvo que a la expresión añadamos la palabra “siempre”, en cuyo caso está claro que tenemos fama de ser una persona poco puntual.

Se entiende que llegar a la hora en punto es llevar el supuesto reloj en toda ocasión de forma anticipada a la marcha del lugar donde pensamos llegar y que llevar en el culo supone llevarlo en la parte más trasera del cuerpo humano, entendiendo que ello se suponen los dos glúteos del cuerpo humano.

“Estar o encontrarse hasta en la sopa”

Esto se suele decir cuando encuentras a una persona determinada repetidamente y que aparece siempre en todos los lugares, siendo de forma continua e intermitente como si estuviera persiguiendo o buscándote, aunque también existe esta aparición referida a las moscas y mosquitos.

Lógicamente las sopas como plato culinario suponen una intimidada propia de realizar su consumo en tu casa y a la hora lógica de la comida, cuando nadie te espera que no sea tu propia familia, por lo que sería ya demasiado que estando comiendo apareciera en tu entrono intimo familiar la persona y las moscas y mosquitos.

También hay que admitir que no solamente se aplica a personas sino por ejemplo a noticias o asuntos que redundan continuamente en la mente de las personas y que aparecen en la mente asiduamente.

“Si culo veo, culo quiero”

Nos referimos con esta expresión coloquial a la persona que cuando ve algo, especialmente, de otra persona, sea un objeto, un hecho o una acción determinada, existe una persona que lo quiere imitar y realizar de igual forma, algo así como ser un envidioso o en todo caso curioso o imitador.

Hay que reconocer que la vista de un culo esplendoroso, y que me perdonan las féminas, si es de mujer todos desearíamos acceder a él por su belleza o atracción personal, claro que es necesario reconocer que también puede corresponder a la inversa, incluso hasta para los del mismo género y que en el conocimiento social se le consideran estos testimonios como el tipo sexual.

 Sin embargo, esta frase se utiliza mucho para los niños pequeños que se encaprichan de todo lo que ven y es una precisión que utilizan los padres con los niños envidiosos.

“Ser un culo inquieto”

 También podemos transformarla por otra expresión como “ser culo de mal asiento”. Aquella persona que no para quieto en ningún momento y siempre anda dado vueltas por todos sitios o realizando numerosas actividades de distinta índole.

Esta claro que las apersonas andamos con el movimiento de las piernas, pero en el caso de estas personas es el culo, que se supone que es el que menos movimiento tiene del cuerpo el que obliga a estas personas a ser tan activos.

Pero realmente la expresión se refiere a determinadas vasijas que se realizaban de barro, cuya parte inferior se llamaba culo y que al ser elaboraciones artesanales no asentaban correctamente y, cuando se depositaban en sitios planos, solía balancearse e incluso caerse, por lo que se da por aceptado el origen de esta expresión.

“No dar pie con bola “

Su pone no acertar nunca, ser un desmanotado o una persona poco hábil para las cosas y trabajos.

Aunque algunos supongan que esta expresión tiene referencia al fútbol, no es así. El origen proviene de un juego de cartas donde en los juegos y carta a un jugador inicial se llamaba pie y, si realizado el juego, conseguía el mayor número de cartas se llamaba hacer bola, por lo que al que no lo conseguía se entendía que no había “dado pie con bola”.

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