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Isabel Díaz Ayuso interviene en la celebración del 40º aniversario del Estatuto Autonomía der la comunidad de MAdrid
C. Manchegos | Madrid | Sociedad | 24-02-2023

Isabel Díaz Ayuso interviene en la celebración del 40º aniversario del Estatuto Autonomía der la comunidad de MAdrid

Reproducción íntegra de su intervención

(Saludos)

En los sótanos de este edificio estuvo preso José María Ruiz Gallardón. 30 años después, su hijo, hoy aquí presente, presidiría la Comunidad Madrid a pocos metros de la celda de su padre. Pocas anécdotas y pocos lugares explican mejor la libertad que hemos conquistado en las últimas décadas.

Todos los presidentes que me han precedido son responsables del éxito de estas cuatro décadas, pero me gustaría detenerme un instante en el primero de ellos. Porque a Joaquín Leguina le tocó hacer quizá lo más difícil: convertir una diputación provincial en una comunidad autónoma homologable a todas las demás.

Puso en marcha el modelo autonómico en una región que no parecía destinada a tener su propia autonomía. Aquellos primeros gobiernos dotaron de infraestructuras, administración y competencias a la incipiente Comunidad de Madrid y llevaron a cabo una gran tarea legislativa (se aprobaron más de 100 leyes).

Hablo por todos los madrileños si digo que somos muy afortunados de tener a Joaquín Leguina como padre de nuestra autonomía.

Queridos amigos,

Cuarenta años son ya un periodo más que razonable para hacer balance. En este tiempo, en todos estos años, la población de nuestra comunidad ha crecido casi el doble que la media nacional. Nos hemos convertido en la región de las oportunidades para decenas de miles de familias de todos los rincones de España y del mundo entero.

En estos cuarenta años de autonomía, la Comunidad de Madrid ha pasado de tener 18 hospitales públicos a tener 35, de 1.200 centros educativos a casi 2.000.

En 1983, ni la Sanidad ni la Educación estaban transferidas. Y hoy podemos decir que disponemos de los mejores servicios públicos de España y una de las mejores redes de infraestructuras del mundo.

En estos años la Comunidad de Madrid ha multiplicado por 3 los kilómetros de Metro, lo ha extendido hasta el sur de la región, una zona hoy imprescindible para todos, es hoy fundamental para el desarrollo de Madrid.

Pero quizá el balance más espectacular de estos 40 años tiene que ver con la economía y la prosperidad de las familias madrileñas. En 1981 la región de Madrid representaba el 14% del PIB del país. Un dato muy similar al de Andalucía. Sin embargo, hoy la Comunidad de Madrid representa el 19,3% del PIB nacional. Cinco puntos más. Ya somos la primera economía de España. Ninguna otra comunidad autónoma puede presentar datos parecidos. Nadie ha crecido tanto.

Algo parecido ocurre con la renta per cápita: en 1980 el País Vasco, Navarra y Cataluña lideraban este indicador. Hoy, los madrileños son los españoles con mayor renta. Nada de esto es espontáneo. Todo es fruto de una política económica libre, abierta y orientada a la prosperidad.

Y el Índice de Desarrollo Humano elaborado por Naciones Unidas sitúa a Madrid a la cabeza de España, por encima de naciones como Francia, Austria o Canadá, y a la altura de Alemania.

Queridos amigos,

Madrid no accedió a la Autonomía apelando a una pretendida identidad. Madrid aprobó su Estatuto cuando ya se habían constituido prácticamente todas las autonomías. Y se hizo sin un particular arraigo histórico ni popular.

En ese sentido, el Artículo Primero de nuestro Estatuto de Autonomía es inequívoco: Madrid se articula como autonomía “en expresión del interés nacional”. Es decir, para servir a los madrileños, pero también al conjunto de la nación. Y hoy podemos afirmar que hemos preservado ese espíritu cada día de estos últimos 40 años. Porque cada uno de los presidentes de la Comunidad de Madrid hemos sido leales y orgullosos representantes del Estado, sintiéndose concernidos por lo que ocurre en cualquier otra parte del territorio nacional.

El Estado Autonómico es la fórmula que mejor se ajusta a la realidad territorial de nuestro país. España es una antigua nación con unas fronteras que apenas han variado en los últimos cinco siglos. Somos, como dice la Constitución, una patria común e indivisible. Y eso no significa, afortunadamente, que seamos un país uniforme. Ni lo es ni queremos que lo sea.

Madrid es consciente de la diversidad de España. Por muchas razones, pero sobre todo porque Madrid es el fruto de esa diversidad. El rompeolas de las Españas. Una España dentro de otra. Madrid está hecha de asturianos, catalanes, andaluces o vascos.

Somos una región abierta e integradora que está hecha de las diferentes formas de ser español. Aquí no hay forasteros. No hay maketos. No hay charnegos. Hay madrileños de Cádiz, de Bilbao o de Caracas.

Al contrario que en otras partes de España, en Madrid no es noticia que los dirigentes políticos no hayan nacido aquí. Sencillamente porque el censo nos dice que casi la mitad de los madrileños no han nacido en Madrid.

Nuestro primer presidente autonómico, Joaquín Leguina, no nació en Madrid. Ni los alcaldes Tierno Galván, Álvarez del Manzano o Juan Barranco, que es un andaluz de Vallecas, un madrileño de Jaén. La demostración de que para ser madrileño basta con estar en Madrid. Gracias por tu testimonio, alcalde.

La Comunidad de Madrid no se lanzó desesperadamente en busca de peculiaridades que nos diferenciaran de otras regiones para fabricar un hecho identitario. No queremos ser diferentes al resto de los españoles. Madrid no eleva muros, Madrid los derriba.

Somos la región que tiene el honor de acoger la capital de la Nación desde el año 1561. De ser la cuna de Cervantes y el 2 de Mayo. Madrid tiene una responsabilidad moral e histórica con el conjunto de la Nación.

Pero también tenemos el honor de ver cómo los casi 7 millones de madrileños, vivan donde vivan, gozan de oportunidades y prosperidad.

No en vano, tenemos 5 patrimonios de la Humanidad, San Lorenzo de El Escorial, Alcalá de Henares, Aranjuez, el Hayedo de Montejo de la Sierra y la propia capital.

Pero también estamos a la vanguardia a lo largo y ancho de la región. Prueba de ello son los centros de datos que se van a abrir dentro de poco en San Sebastián de los Reyes, Algete o Meco, o la industria aeronáutica que es reconocida a nivel mundial y opera desde Getafe.

Y todo lo anterior lo conjugamos con lo mejor que tenemos: Nuestra gente y nuestro modo de vida. No en vano somos la región que más producciones audiovisuales ha acogido en 2022: 89 largometrajes, 103 cortometrajes y 79 series.

Hemos abierto las puertas de 61 municipios, y gracias a este impulso Pozuelo de Alarcón, Alcalá de Henares, Alcorcón, Alcobendas, Pinto, Villanueva de la Cañada, Boadilla del Monte, Navacerrada, Tres Cantos, o Talamanca del Jarama quedarán grabados para siempre en la retina de millones de personas de todo el mundo. Somos la región donde parte de sus pueblos más pequeños, además, han salido del riesgo de despoblación.

Y por eso, por ser conscientes de formar parte de un todo, siempre hemos ejercido nuestra autonomía con lealtad. No hemos dedicado un solo euro a la identidad. En Madrid hemos preferimos crear prosperidad en vez de crear una nación. Y hoy seguimos huyendo del localismo. No queremos replegarnos sobre nosotros mismos. Aquí importa dónde vamos, no de dónde venimos.

Y gracias a ese espíritu de libertad Madrid es la capital cultural de España y de la Hispanidad. Hoy Madrid es la sede de la industria editorial y el arte.

Los teatros, los musicales y la mayoría de las industrias culturales, cinematográficas y de entretenimiento están ya asentadas aquí.

Porque desde 1983 hasta el día de hoy, esta región ha entendido su autonomía como una oportunidad para acercar la administración al ciudadano sin tutelarle sin dirigirle, prestar más y mejores servicios públicos, aliviar la carga fiscal, derribar barreras burocráticas o permitir que los empresarios del resto de España ejerzan aquí su actividad sin más peajes administrativos que los que ya tienen.

Somos un país con un talento extraordinario que tenemos la obligación de aprovechar.

También somos una región solidaria. Con España, y con el resto del mundo. Por ejemplo, sin dudarlo un instante hemos apoyado en Turquía ante el terrible terremoto que han sufrido, y también hacemos lo mismo con el pueblo de Ucrania. Desde hace un año sufren una situación dramática, que ha obligado a miles de personas a dejar atrás sus vidas, sus familias y todo lo que tenían por culpa de esta invasión.

En este último año hemos atendido a más de 17.500 personas, de los cuales más de 16.000 han recibido asistencia sanitaria, hemos ayudado a buscar empleo a 3.000 personas… orgullosos de educar a más de 6.000 niños en nuestros colegios.

Queridos amigos,

Nuestra administración autonómica no selecciona a sus profesionales en función de la lengua en la que hablan, los apellidos que ostentan o el lugar donde nacieron. Quizá por eso que los mejores médicos de España escogen siempre hospitales madrileños. Y lo mismo ocurre con otras profesiones. Madrid no exige un pasaporte regional, pide esfuerzo y vocación. A Madrid, lo hemos dicho muchas veces, se viene a vivir en paz.

Creemos que la administración pública debe garantizar los mejores servicios públicos a los ciudadanos… y mantenerse al margen de todo lo demás. Por eso llevamos cuatro décadas poniendo la autonomía al servicio de la libertad de las personas. Los madrileños llevamos años escogiendo en libertad médico, hospital o colegio, y disfrutando de la libertad de horarios comerciales, conquistas de los madrileños que hoy son derechos.

Por eso es importante recordar que ha sido el modelo autonómico y no el centralismo el que ha permitido a Madrid convertirse en la comunidad capital de España.

Son las competencias autonómicas las que nos han permitido bajar los impuestos, hacer grandes reformas, fomentar la competencia, reducir burocracia o garantizar la libertad educativa frente a cualquier modelo impositivo. Y han sido las competencias autonómicas las que nos han permitido velar por la libertad de los ciudadanos, de los comercios y de los restaurantes en los momentos más oscuros de la pandemia.

Quiero aprovechar este momento para dar las gracias por su presencia hoy aquí a nuestra taberna más ilustre. Desde hace pocos días luce una placa que dice: "establecimiento icónico de Lucio Blázquez, anfitrión de los madrileños y referente de nuestra gastronomía".

Queridos amigos,

Madrid es energía y fuerza tractora, reflejo de una España que rebosa ganas, talento y creatividad.

Europa ha descubierto en Madrid una región sofisticada y cosmopolita. Veterana y moderna. Somos la región de moda en el continente. Tan completa, que siempre aparece en los primeros puestos de casi todos los rankings. Familiar y a la vez rebelde, libre y con un estilo de vida fascinante. La segunda casa de todos.

40 años después seguimos aquí, en esta Puerta del Sol “que todo lo sabe”, lo mismo que hace 500 años, siendo de todos porque no somos de nadie.

Muchas gracias.

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