
Ayer finalizaron todos los actos programados para la Semana de las Bibliotecas muy bien organizados por la “Francisco García Pavón” de la localidad de Tomelloso.
Este broche final lo puso Valentín Arteaga con la presentación del poemario “Hacia la puerta que nunca abrimos”. El autor ha estado arropado por numerosas amistades y personas amantes de la poesía y de la cultura en general como Natividad Cepeda.
En el acto en el que ha estado presente numeroso público han participado la exdirectora de la biblioteca, Rocío Torres; el edito de la publicación, Jaime Quevedo; la concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Tomelloso, Inés Losa y María Perales que con su guitarra y su voz ha amenizado este acto.
El autor Valentín Arteaga expresó su enorme alegría de encontrarse de nuevo en Tomelloso, después de mucho tiempo, con su expresión “Tomelloso no se olvida” y comentó que el libro que presentaba estaba editado por Jaime Quevedo Soubriet, que “a pesar de ser un editor extraordinario”, además era su amigo, comentando que la edición realizada había que calificarla como de lujo, con unas maravillosas ilustraciones de Francisco Valbuena, ·”como pintor que se hizo en Japón, con unas tonalidades realmente extraordinarias”
En cuanto al contenido de la publicación y al conjunto de sus poemas formaba un libro “muy pensado, de gran reflexión y profundamente elaborado”, calificándolo como una especie de “confiteor Deo de yo pecador, me confieso jubiloso, como una especie de examen de conciencia final porque “ahí está el misterio y el resplandor de la vida” y que “a veces nos resulta casi imposible de bordear en lo profundo”, como un versículo de una pequeña frase del poeta inglés Thomas Steams Eliot y “poder encaminarnos hacia la puerta que nunca abrimos, asimilando sus expresiones con esas grandes casas de Tomelloso con patio enorme y llegar a la cocinilla, para después encontrar muchas habitaciones cerradas, algunas de las cuales no se abrían nunca, convencido de que algo parecido le ocurría al ser humano al faltarle esa valentía y esa capacidad de abrir lo más cercano, indicando que eso precisamente era lo que pretendía el libro.
En definitiva marcó que la tendencia del libro era hacer reflexionar sobre la necesidad de ahondar en lo profundo y no quedarse en la superficialidad, en una especie de esterilidad, añadiendo que nos encontrábamos viviendo en una época y tiempos de relación muy exterior y que faltaba esa capacidad de hondura, aunque eso era su pretensión conociendo que el lector sea el que lo interprete a su manera, ya que una vez escrita la obra pertenecía al lector que hacía su propia lectura, procurando que no corriera tanto a ningún sitio y se internara en el subsuelo del contenido, asimilando como ejemplo en no contentarse con contemplar las lumbreras de las cuevas, debiendo pasar mucho más dentro y se detuviera.
Había expresado anteriormente que posiblemente sería su penúltima obra, porque “no tengo muchos deseos de meterme en más honduras·”, aunque, indicó, que disponía de muchas carpetas dispuestas de contenido y estaba tentado de revisar un libro sobre Palestina e Israel que sería un libro interesante, pero no se atrevía a meterse en esas honduras.
La concejal de Cultura, Inés Losa, estaba agradecida de la presencia de Valentín Arteaga en Tomelloso y en el Área de Cultura de la Biblioteca para dar el broche de Oro de la Semana de las Bibliotecas y de poder presentar un libro de una persona que había dejado una huella importante en Tomelloso y un recuerdo imborrable a lo largo de muchos años, siendo una de las mejores figuras, por su sensibilidad, su cultura literaria y que suponía una de las mejores figuras de la Región y que su reconocimiento venía avalado por el gran número de personas que habían asistido al acto.