
La guerra civil y los primeros años de la dictadura franquista marcaron profundamente a Miguel Hernández, tanto su obra, que hasta entonces permanecía al margen de las motivaciones políticas, como su propia vida: la afiliación al PCE en los días iniciales del conflicto, el nombramiento como comisario político y su presencia activa en varios frentes, el viaje a la URSS y, finalmente, su detención y condena, así como el encierro en varias cárceles hasta su muerte por tuberculosis en el penal de Alicante.
Libro de la guerra es una antología que reúne poesía, cuentos, teatro, artículos de opinión y crónicas periodísticas, así como otros textos personales relacionados de forma directa o implícita con la guerra civil, y que recorre la profunda transformación que sufrió el poeta conforme el conflicto ganaba terreno.
Como afirma en el prólogo la escritora y poeta Elena Medel, encargada de la presente edición, «este diálogo cronológico entre textos públicos e íntimos propone varias lecturas: la de la visión política de Miguel Hernández con respecto a su momento histórico, la de la creación entendida como militancia y la de su propia biografía personal, que se amplía hacia lo colectivo. Quizá Libro de la guerra pudiera titularse Libro de España».
LA PRIMERA ANTOLOGÍA QUE RECORRE LA PROFUNDA TRANSFORMACIÓN QUE SUPUSO LA GUERRA CIVIL EN MIGUEL HERNÁNDEZ
«Un libro de fe absoluta en la literatura y sus posibilidades y, a la vez, un libro desolador que cuenta el fracaso de un hombre que creyó que la literatura cambiaría el mundo. La literatura como espacio de combate y resistencia», del prólogo de ELENA MEDEL.
Nació en Orihuela (Alicante) en 1910. Dejó el colegio a los quince años para pastorear, aunque continuó formándose de manera autodidacta. Debutó en la poesía con Perito en lunas (1933). Después se implicó en las Misiones Pedagógicas, colaboró con José María Cossío y publicó el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras (1934) y el poemario El rayo que no cesa (1936). Durante la guerra civil, convivieron en él el militante republicano que viajaba por Europa y el escritor creyente en el poder de la literatura. En 1937 se casó con Josefina Manresa y nació su hijo Manuel Ramón, muerto antes del año, y publicó Viento del pueblo, El labrador de más aire y Teatro en la guerra. En 1939 nacieron su hijo Manuel Miguel y el poemario El hombre acecha. Ese mismo año, la policía portuguesa lo detuvo en su intento de exilio y lo entregó al franquismo. Condenado a muerte, sentencia al final conmutada por prisión, recorrió cárceles de todo el país. Murió de tuberculosis en 1942, en la enfermería del penal de Alicante.
«Me he metido con toda ella dentro de esta tremenda España popular, de la que no sé si he salido nunca. En la guerra, la esgrimo como un arma, y en la paz será un arma también aunque reposada. Vivo para exaltar los valores puros del pueblo, y a su lado esto tan dispuesto a vivir como morir», Miguel Hernández.
Fragmento de Libro de la guerra, de Miguel Hernández:
Libro de la guerra
He aquí una selección amplia de la escritura de Miguel Hernández entre los meses anteriores al golpe y el día anterior a su muerte, combinando la obra literaria —poemas, artículos y crónicas, piezas teatrales, cuentos— con su correspondencia; casi siempre la que mantuvo con su esposa, Josefina Manresa, aunque también con otros interlocutores, sobre todo desde la prisión. Este diálogo cronológico entre textos públicos e íntimos propone varias lecturas: la de la visión política de Miguel Hernández con respecto a su momento histórico, la de la creación entendida como militancia y la de su propia biografía personal, que se amplía hacia lo colectivo. Quizá Libro de la guerra pudiera titularse Libro de España.
En todo caso, acompañamos al escritor desde su recorrido con las Misiones pedagógicas y su militancia en el Partido Comunista, en su decisión de alistarse en el Ejército republicano, en su vida de trinchera y en la actividad institucional —el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura o en el viaje a la URSS, ambos en el activísimo 1937—, en los intentos de supervivencia cuando asumió la derrota de la República, en los tristísimos años durante el inicio de la dictadura, en su agonía última en la enfermería de la prisión. Asistimos a su relación con Josefina Manresa, a su paternidad —el hijo que muere, el hijo que le sobrevive—, a la amistad fiel de su «hermano» Vicente Aleixandre, a quienes callaron y le abandonaron. Partiendo de esta voluntad de reconstruir la historia con las piezas que hemos conservado, la inevitable cuestión subjetiva: entre unos y otros textos similares —sobre todo en las crónicas de guerra y las cartas a su esposa—, he escogido aquellos que me interesaban más como lectora, por su calidad o por su pertinencia.
No se trata del primer libro que recoge la obra de guerra de Miguel Hernández, aunque sí del primero en el que creación e intimidad se complementan.
Fragmento del prólogo de Elena Medel en Libro de la guerra, de Miguel Hernández (pág. 12-13)