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Incendio
Miguel Ángel Bernao | Tomelloso | Cultura | 02-02-2020

Incendio

Con premeditación y con un vago gesto
en la mirada, decidimos dejar suceder las cosas,
cerrar la puerta fue el primer paso
para acortar la distancia que nos separa,
por aquél entonces sabíamos que todo
permanecería en su sitio como de costumbre,
las fotos, la pecera sin agua,
los sucesos, el periódico del domingo,
incluso el pan en la alacena,
pero afuera no urgía tender la ropa,
nos bastaba con despreciar la voluntad
de ser culpables de lo absurdo,
necesitándonos por primera vez
en esa inocencia renacida en la caricia de las manos
y el placer de recorrer las calles salpicando el tedio
y la necedad de nuestro asombro.

Tuvimos tiempo para el placer,
un cruasán de nata y dos bocas
gozándose ante los maniquíes
de los escaparates, un contoneo felino
de la cintura y los gatos mirándonos,
exigiéndonos el valor de amarnos
sin la mesura de la brevedad y el instante.

Y no hubo retorno
-felizmente ya no llovía-
y dejamos que todo sucedía
conforme el plan establecido,
en la placa de inducción
una sartén olvidada
un arroz tres delicias
una llamada de socorro,
fuego, policía y bomberos
dentro de nuestra casa.

No fue nunca un problema económico
-nada de peritos ni seguros-
la pecera volvía a estar sin agua
y dentro los gatos deambulaban
buscando la incoherencia del amor
y los restos de aquél cruasán de nata.

@ Miguel Á. Bernao
#poemasbernao

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