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Paisajes de Tomelloso: Contemplar la llanura
Sergio Bernao | Tomelloso | Sociedad | 04-02-2020

Paisajes de Tomelloso: "Contemplar la llanura"

La llanura manchega es esplendorosa, no acaba nunca, es pausada, tranquila, serena, recia y produce una sensación de misteriosa quietud que emana una imagen para el que la visita de una imaginación lineal sin final, acompañada de una gran sobriedad que hace pensar en la bello que es saber que todo se siente de la misma forma con claridad, suavidad y dulce recuerdo, inolvidables y de un proceso secuencial  nunca limitado, sin interferencias, ni vallas que no se puedan pasar.

En esta apreciación personal, que no deja de ser un testimonio, es la que acredita la belleza de unos campos, de una luz y de un brillo que anima a ser mejor.

En los siguientes artículos vamos a pasar revista a los distintos paisajes que he podido fotografiar  paseando por nuestros caminos, por nuestros bombos, por nuestras casas de campo, por nuestras quinterías, se encuentren situadas o no en nuestro término, pero de rancia raigambre para los tomelloseros.

Creemos que recordar estas casas y estos caminos puede ayudar a recrearnos en el hermoso paisaje que presentan nuestro campos, recordando casas y lugares como Huerta Cencio, Don Víctor, La Zanahoriera, Gachas, Patiño, Don Eusebio, Loma Dotor, Perrote, Don Sergio y tantas y tantas otras de grato recuerdo para todos, así como otras casas de campo y caminos tan importantes como vías de enlace de nuestros parcelas y de nuestros distintos parajes.

Las características principales de nuestros campos quedan especificados con varias situaciones y escenarios en general, que siempre han sido  muy uniformes en cuanto a sus perspectivas pero diferentes si tenemos en cuanta la propia diversidad de la individualidad de cada agricultor por entender su forma especial de mantener en perfecto estado sus cultivos y las formas de llevarlos adelante, que, para los que no conozcan estas situaciones, pueden considerarse como homogéneas, no siéndolo en realidad, porque dentro  de la uniformidad que se atribuye a nuestras tierras de las zonas ocupadas y regidas por los tomelloseros, cada una tiene su propia diversidad que marca esa personalidad de nuestros campos.

La imagen que hemos tenido en la retina de nuestras tierras cultivadas en los campos ha sido siempre la de la viña como cultivo predominante y la siembra de cereales, especialmente cebada.

Paisajes de Tomelloso

Las campañas fueron pasando y muchas de esas tierras fueron cambiando de perspectivas y se comenzaron a modificar el tipo de cultivos y pasamos a especies vegetales de gran preponderancia en los años de la segunda mitad del siglo XX, donde se comenzaron a sembrar cultivos distintos como remolacha, alfalfa y girasol, que poco después dieron paso a los cultivos de melón de forma intensiva y seguidamente, y de forma conjunta, con las sandías.

Esta transformación produjo un nuevo acicate para la reconversión de nuestras explotaciones y un cambio evidente en al paisaje natural que pasó de ser desde siempre hasta cierto punto muy uniforme, a establecer unos nuevos tonos y colores en las imágenes de los campos y de las tierras.

Pasada esta fase se procede a un cambio en los cultivos y volvemos a encontrarnos con paisajes en superficie distintos: aparecen de nuevo los cereales, los girasoles, la colza y se comienza con la aparición de algo poco visto en nuestros campos: la presencia de plantaciones de árboles, pero no de cultivo, sino forestales. Esta reconstrucción forestal corresponde con la necesidad de conseguir un entorno medioambiental desconocido en las llanuras cultivadas.

Paisajes de Tomelloso

Nuestros paisajes tan cotidianos cambian brutalmente, desaparecen las grandes zonas verdes y aparecen las masas de árboles, pero todavía quedaba más.

Nuestro paisaje ha seguido modificando sus colores y sus tonalidades en sus campos cultivados, pero otras nuevas actuaciones tendrían lugar y fue lo  nunca visto en nuestra tradicionales zonas llanas y continuadas y no fue otra situación que la aparición de nuevas masas arbóreas, pero en este caso de árboles frutales de aprovechamiento de cáscara: pistachos y almendros, cultivos muy limitados en la llanura manchega.

Todos estos procesos evolutivos en los cultivos ha producido igualmente diferentes modificaciones en la configuración de las imágenes de nuestra querida llanura y no solamente ha afectado a los campos cultivados sino también en las edificaciones y casa de campo que se han venido ampliando modificando y en muchos casos incluso desparecido casas de labor que fueron dejando de tener utilidad.

Paisajes de Tomelloso

Nuestros viñedos, nuestras características viñas en bajo, nuestras cepas recias, dueñas de su terreno, acopladas al suelo en una simbiosis extraordinaria con  nuestra tierras arenosas y poco agradecidas, también han sufrido un cambio tan enérgico que llega una momento que en algunos casos perdemos a la vista nuestro interminable horizonte manchego en toda su amplitud.

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Pues bien, estos cambios, modificaciones,  alteraciones o como queramos interpretarlas trataremos de ir analizándolas en las siguientes entregas.

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