
De sobra conocidos por los tomelloseros y de los que sería interminable hablar.
Con este nombre conocemos las enormes acumulaciones de piedras que suelen encontrarse en los campos extraídos de las propias tierras de cultivo y que forman verdaderas agrupaciones de este tipo de piedras de nuestra zona.
Lo componen las características disgregaciones de rocas calizas que se encuentran el suelo agrícola de nuestro término y otros colindantes, aunque quizá donde haya tenido más repercusión ha sido por parte de los agricultores tomelloseros.
Estas rocas están formadas por las llamadas lastras de piedra caliza que tienen la característica de una composición laminar y plana, fundamentalmente calizas fisuradas y que se disgregan con facilidad.
Cuando se araba con mulas la constante aparición de estas lastras que se levantaban o disgregaban con el arado quedaban en el terreno y producían una deficiencia a las densidades de siembra, pues las distintas zonas de abundancia de estas piedras producían calveros en las siembras. Terminada la faena, el entretenimiento de los agricultores, si así se pueda llamar a esta faena, era dedicarse a ir amontonando piedras de forma manual a un lado del camino o de la linde, que iban acumulándose todos los años hasta formar las hileras de piedras que nos encontramos todavía en algunas parcelas y que se utilizaban de lindes entra parcelas, aunque al mismo tiempo impedía la correcta labor de las faenas de labrar. Esta acumulación de piedras, que se llamaban pedrizas, se extendía longitudinalmente sin elevarse demasiado del terreno en estas formaciones lineales.

En los primeros años de cultivo en nuestro término eran evidentes las zonas donde existían verdaderas placas de piedra porque se producían vacíos de crecimiento, ya que las raíces de los cereales eran incapaces de desarrollar su actividad, porque no existía masa de suelo agrícola, abundando como hemos dicho numerosos calveros y zonas de deficientes crecimientos del cereal, que se podían observar a simple vista.
Dentro de la problemática se hace preciso incidir que estas planchas de piedra, aunque fueran de gran tamaño, se disgregaban con facilidad y en forma de plancha, pero que en muchos casos ocupaban una gran superficie.

Posteriormente, con la llegada de los tractores, las piedras fueron apilándose poco a poco formando lo que llamamos majanos y que no solamente han existido en nuestro término, sino también en determinadas y abundantes zonas de términos limítrofes, como Alcázar de San Juan, Cinco Casas y Argamasilla de Alba, entre otros, aunque también es cierto que existen otras zonas donde prácticamente ya existen tierras arenosas y de piedras de cantos rodados en terreno de mayor elevación, donde no existe esta problemática.
Los majanos sirvieron como materia prima para poder construir los famosos bombos, pero indudablemente ocupaban una superficie bastante amplia de terreno en algunos casos de dimensión importante que impedía las labores agrícolas y producía otra zona perimetral a su espacio que tampoco era utilizable.

Los majanos han ido despareciendo paulatinamente, aunque todavía perduran, y, en la época de la revolución de la construcción con el boom de las viviendas, existían empresas que embalaban las piedras en paquetes de plástico y eran transportadas a fábricas que las transformaban en materiales de construcción.
Así los majanos han proporcionado una imagen también definitoria del territorio de los campos de los tomelloseros y que así mismo demuestran la paciencia, pundonor y laboriosidad de nuestros agricultores que, de forma constante, incluían el trabajo de apilar lastras de piedra como una labor más el campo.
Hemos explicado la existencia de los majanos como formando parte también del paisaje natural de nuestra zona, y que se incluye un proceso de la evolución agrícola de las parcelas de cultivo y el proceso de imaginación y de aprovechamiento de todo aquello que la naturaleza nos proporciona, ya que ante la problemática de la existencia de ese “manantial” de piedras disgregadas, al agricultor las quiso dar un utilidad, siguiendo con su proceso de aprovechar al máximo los recursos naturales que proporciona la naturaleza.