
Hemos seleccionado algunas expresiones del lenguaje popular adaptados a las circunstancias de situaciones de tipo parabólico o comparativo que son de utilización corriente y que tienen explicaciones curiosas.
“Si tuvieran hambre, comerían piedras”
Este dicho es más una sentencia o una amenaza que un refrán. Con esta expresión se trata de la exigencia de los que más ganas tienen de comer en calificar las comidas y exigir la calidad y la cantidad de la comida y, por extensión, a todas las personas demasiado exigentes con la comida, de tal forma que se trata de demostrar que si la gente de verdad tuviera hambre no tendría necesidad de ser tan exagerados.
Aunque no tiene un origen definido, sin embargo, existe un ejemplo que puede compararse con esta expresión, más que con el hecho en sí, y que algunos razonan, sino por la forma o resultados que le pueden acontecer a los más hambrientos.
Se explica en la mitología que el dios Cronos, arrebató a su padre Urano el trono que disponía y desde entonces tenía miedo que le pudiera ocurrir lo mismo a él, por lo que cada vez que nacía un hijo de su esposa Rea se lo comía vivo.
Finalmente su esposa Rea, se cansó que el dios hiciera lo mismo y, cuando tuvo a su hijo Zeus, lo ocultó y le entregó a Cronos una piedra envuelta en trapos y el Dios se los tragó y fue su perdición, porque su hijo Zeus hizo lo mismo con su padre.
“Rasgarse las vestiduras”
Cuando expresamos esta frase queremos indicar que exageramos demasiado algo que no tiene excesiva importancia.
El origen de esta frase parece ser que proviene de la costumbre que existía en la civilización griega cuando alguien fallecía o hacían entender su dolor por alguna desgracia, se rasgaban las vestiduras en señal de duelo o de sentir por el hecho ocurrido.
“Fumar la pipa de la paz”
Esta expresión es asimilable a otros de significado similar como “Enterrar el hacha de guerra“ o “Sacar bandera blanca”.
En nuestra habla popular significa llegar a un acuerdo formal muy positivo sin tener necesidad de discutir seriamente o de forma violenta.
Es curioso que ambas expresiones tengan que ver con relaciones guerreras y que proceden curiosamente de las costumbres de tribus indias especialmente americanas y sus hábitos tribales, pues cuando fumaban su pipa - llamada Calumet-, eran para tomar decisiones importantes en reunión, al igual que “Enterrar el hacha de guerra”, y dejarse de peleas y guerras y “Sacar la bandera blanca”, proporciona la intención de desear hablar dialogando decisiones encontradas.
“Llorar como una Magdalena”
Tiene una corta explicación que indica que es llorar mucho y amargamente.
El origen proviene de una mujer en la época de Cristo que se llamaba María Magdalena y fue acusada de adúltera y, cuando iba a ser lapidada, fue salvada por Cristo. Cuando se produjo la crucifixión, María Magdalena estuvo llorando a los pies del crucifijo amargamente y de forma desconsolada.
“Eres un tonto de capirote”
La explicación es bien sencilla, cuando indicamos esta frase es reconocer o dar a entender a tu interlocutor que hace muchas o se cree muchas tonterías.
Como todos sabemos el capirote es el un gorro en forma cónica que se usa por los penitentes en las procesiones de Semana Santa. El origen proviene de cuando en la época de la Inquisición a los que eran condenados por algún delito se les castigaba entre otras cosas a llevar en público este tipo de sombrero y las gentes le calificaban de tonto.
“No es nada del otro jueves”
Queremos decir que lo que se está hablando o tratando no tiene nada de fuera de lo común.
La expresión proviene de la costumbre cristiana de ayunar los viernes de Semana Santa, lo que suponía que el jueves era el día indicado para comer todo lo que se pudiera para no pasar necesidad el día siguiente que se ayunaba. Pero no todo el mundo, ni todas las familias podían realizar tal dispendio, por lo que se llamó “nada del otro jueves” cuando se comía lo mismo que siempre.