Virgen de las Viñas Tomelloso
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Un libro-juego con el que podrás entrenar tu mente y divertirte sin salir de casa con las pruebas del concurso de Antena 3, el de mayor éxito de la televisión en España, que ven diariamente más de 3 millones de personas.

¿QUÉ PODEMOS ENCONTRAR EN SUS PÁGINAS?

El gran libro de Pasapalabra reúne lo mejor del programa y está pensado para disfrutar en casa, solo, con amigos o en familia, y poner a prueba tu agilidad mental con las famosas pruebas del programa: La Silla Azul, La Pista, Una de Cuatro, Sopa de Letras y, por su puesto, El Rosco.

Unas páginas repletas de curiosidades y anécdotas del programa de Antena 3 que cuenta con un prólogo de su presentador, Roberto Leal, así como con magníficos consejos del neurocientífico de prestigio Jonathan Benito Sipos, con el que podrás aprender las ventajas neurológicas de este El gran libro de Pasapalabra y poner en forma tu mente.

«Pasapalabra son las personas que lo ven desde casa y los integrantes del equipo».

«Al principio, cuando me empezaron a llegar los rumores de que yo podría ser el presentador de Pasapalabra en Antena 3, no me lo creía. Iba a tener la posibilidad y la suerte de conducir un programa mítico como este, porque yo, antes de ser presentador de Pasapalabra, había sido también, por supuesto, fan y consumidor del formato; uno que llevaba, cuando llegué, casi veinte años en antena, con lo que, como se puede suponer, era de las emisiones más queridas y respetadas de la televisión.»

«Llevo ahora más de veinte años en televisión y puedo decir que presentar Pasapalabra no deja de ser un aprendizaje y una experiencia continuos.

Es un programa del cual estoy aprendiendo muchísimo y, evidentemente, no solo de vocabulario, sino de compañerismo y de esfuerzo en común. Cuando cada día tenemos la suerte de que nos paren por la calle y nos digan que nos ven, que somos la compañía de muchos pacientes en hospitales, de mucha gente que vive sola, o que suponemos para otros tantos esa horita en la que nadie de la familia puede llamarles por teléfono porque están viendo nuestro programa, ese es el mayor regalo que nos podemos llevar, sin ninguna duda. A eso no hay bote que le haga sombra».

¿Qué beneficios tiene El gran libro de Pasapalabra?

Te proporcionará muchos y muy buenos ratos de juego con tus seres queridos para forjar de esta manera momentos inolvidables, y, además, supone una fabulosa herramienta de entrenamiento cerebral. Como lo lees.

¿Quieres tener un cerebro fuerte? ¿Quieres que los tuyos, tanto los más pequeños como los más mayores, lo tengan?

A lo largo de esta obra, con todas las pruebas prácticas que se pueden completar en el propio ejemplar los lectores podrán ejercitar su mente.

Precisamente el juego de Pasapalabra, dice el neurocientífico Jonathan Benito Sipos, «es un gran estimulante intelectual, de manera que se incrementa la reserva cognitiva a la vez que nos divertimos. Mientras estás viendo el programa y tratando de contestar las preguntas que les hacen a los concursantes, no solo te lo estás pasando bien, sino que además estás incrementando tu reserva cognitiva y por tanto protegiendo tu cerebro frente al deterioro. Además de jugar a Pasapalabra, trata de estimular tu cerebro con otros retos cognitivos y nuevas habilidades; cuantos más, mejor: adquirir nuevos conocimientos, estudiar un idioma, practicar nuevos deportes, aprender a tocar un instrumento musical, nuevas aficiones... Y, sobre todo: lee. Los grandes lectores tienen una reserva cognitiva increíble.»

¡Un gran pasatiempo para ejercitar tu cerebro desde casa!

La historia de Pasapalabra por Miguel Aparicio Frago (director de Pasapalabra)

 

Cuando en el verano de 2000 comenzó a emitirse en Antena 3 nada auguraba que más de veinte años después no solo seguiría en pantalla, sino que, además, sería uno de los programas más vistos de la televisión. Aunque su éxito se refleja en la audiencia, también es enorme el arraigo que ha ido obteniendo poco a poco en el día a día de un alto porcentaje de personas. Hasta el punto de que el nombre del programa sirve en numerosas ocasiones de comodín con el significado de «no hay comentarios» o «no tengo ni idea», y no es raro escucharlo en boca de famosos, deportistas o políticos.

Tras un verano sin pena ni gloria, nos consta que se habían interrumpido las grabaciones porque ese era el objetivo del formato en su día: entretener las tardes del verano. La televisión es así: arrancas un proyecto, lo llevas a cabo con el mayor esfuerzo y cariño posibles y, si tiene éxito, sigues trabajando y, si no, te pones a disposición de las producciones para incorporarte a otro programa o iniciar uno nuevo, y vuelta a la casilla de salida. Hay emisiones que se inician sin fecha fija de conclusión y hay otras que terminan cuando el periodo que tenían que cubrir llega a su fin. En el caso de Pasapalabra todo se reducía al verano de 2000, pero tras los comentarios, audiencias y resultados en general que obtuvo, todo cambió. El equipo, que ya estaba de «vacaciones», fue llamado de nuevo y Pasapalabra reanudó sus grabaciones. Y así siguió durante muchos años.

La flamante presentadora de los inicios, Silvia Jato, pensó que solo se trataría de un verano, como en tantas otras ocasiones, y acabó teniendo que ser sustituida, por su embarazo, por otro de los grandes: Constantino Romero, quien sin duda permanecerá en el corazón y la memoria de los espectadores no solo por nuestro programa, sino por su impresionante carrera.

Posteriormente, tomó las riendas de Pasapalabra nada menos que Jaime Cantizano, quien tuvo el honor, en su momento, de dar el mayor bote de la historia de un concurso en España.

A la fecha de la publicación de este libro, el periodo más largo como presentador lo ostenta Christian Gálvez, quien sin duda quedará asociado a la franquicia por muchos años que dure su exitosa carrera.

Y el programa volvió a sus orígenes, a Antena 3, y Roberto Leal lo propulsó a las mayores cotas de éxito que jamás ha conocido. Y, si se me permite la opinión, en este proceso se convirtió en una de las piezas clave del evidente cambio en el panorama televisivo de los últimos años.

Actualmente no podemos evitar imaginar los factores que han hecho de Pasapalabra un programa perdurable a lo largo de la historia: el buen rollo, la jugabilidad, así como el hecho de premiar la cultura, la memoria y el esfuerzo de una persona. Pero hay que decir que estos ingredientes siempre estuvieron ahí y que nunca se alcanzaron los logros de esta última etapa hasta que no apareció Roberto Leal.

La realidad es que Pasapalabra se ha metido en nuestra cotidianidad y en las casas de tanta gente que casi nadie puede hacer una llamada a las ocho de la tarde a según quién sin recibir la respuesta: «¡Llámame después de Pasapalabra!». Y además, y muy importante, ha logrado todo esto ofreciendo un contenido que, si propicia algo, es el gusto por las palabras, la cultura y, en general, el entretenimiento sin daños colaterales. Cierto que es un concurso que llega del pasado, pero indudablemente confiamos en que sea ejemplo de la televisión del futuro.

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