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Cuadernos Manchegos
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Dedicamos este segundo artículo a esta enfermedad que  llegó a convertirse en una pandemia, pues abarcó prácticamente todo el mundo y en Tomelloso debió tener cierta importancia, ya que  García Pavón lo relata en su Historia de Tomelloso, como una enfermedad de importancia en un determinado periodo.

Esta enfermedad la produce una bacteria y aunque parece ser que hay referencias de los tiempos antiguos de algún tipo de síntomas similares que podían entenderse fueran producidos por este bacilo, sin embargo hasta finales del siglo XIX no se calificó con el nombre actual y se confirmó la existencia de este bacilo como productor de la enfermedad y ya desde entonces han existido continuos brotes alternativos y sucesivos de esta infección en distintos países. Esta enfermedad es endémica en 50 países del mundo.

En lo que se refiere a España los brotes más importantes, aunque han habido algunos otros de menor importancia, se produjeron en cinco periodos: 1833-1834; 1854-1855; 1865; 1885 y en 1893, produciendo en total  aproximadamente la cifra de unos 800.000 muertos.

A la epidemia que hace referencia Francisco García Pavón es el rebrote que se produjo en el año 1885, que dio un saldo en España de 120.000 muertos y que en Tomelloso debió tener cierta influencia, si bien el rebrote de mayor magnitud en ese año se situó especialmente en Andalucía.

En nuestra ciudad las alarmas se comenzaron a detectar en pleno verano y resulta curioso, y así lo resalta García Pavón, que una de las pocas medidas  de forma urgente que se tomaron en aquel entonces fue realizar la contratación de operarios con la única misión de abrir zanjas para recibir a los muertos, así como el empleo de una camilla para transporte que ante el incremento de fallecidos se amplió a un carro que recorría las calles recogiendo los muertos según iban falleciendo y además se produjo la adquisición de azufre para sulfatar las calles y desinfestarlas.  Mientras, los muertos se hacinaban hasta que eran llevados a las fosas.

La epidemia remitió a finales de septiembre y se apoyó económicamente a las personas que se encargaron de los distintos menesteres. Los datos oficiales de la epidemia en Tomelloso definieron que finalmente la cifra de fallecidos fue de 328 personas entre agosto y septiembre.

Como todos sabemos los síntomas característicos del cólera son diarreas, vómitos y entumecimiento de las piernas, sin embargo no es frecuente la presencia de fiebre alta y se suele producir por el consumo de aguas contaminadas y alimentos, frutas y hortalizas crudas no limpias, por lo que las medidas de higiene son fundamentales. El mejor proceso de  la rehidratación masiva del paciente.

A pesar de considerarse extinguida en la actualidad, han continuado produciéndose rebrotes, siendo el más importante el ocurrido en el año 1961 con una mortandad de 120.000 personas en el mundo.