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Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

“Tomar por el pito del sereno”

Esta expresión se aplica cuando a una persona no le damos ninguna importancia, no la tenemos en cuenta y sus opiniones nos resultan poco o nada relevantes, llegando incluso a abusar de su buena fe y bondad.

El sereno era un oficio que realizaban personas por las noches paseando por las calles de alguna barriada determinada y eran encargados, entre otras cosas, de llevar las llaves de los portales y de vigilar el control ciudadano. No obstante, como no tenían poder policial, cuando ocurría algún tipo de alboroto, bronca, pelea, disturbio o cualquier altercado, solían coger el silbato y pitar para que acudiera la policía. Como los serenos no querían tener problemas ni disturbios con los viandantes, en cuanto notaban cualquier pequeño incidente, enseguida avisaban a la policía y era frecuente que continuamente se usara el toque de silbato, lo que llegó a producir que la policía se cansara de tantos frecuentes sonidos y no hicieran caso de los silbatos de los serenos.

“Quedar como Cagancho en Almagro”

 Con ello indicamos que lo que hemos hecho o lo que tenemos realizado ha resultado siendo un verdadero desastre.

Cagancho fue un famoso torrero sevillano, llamado Joaquín Rodríguez, que alcanzó gran fama en su profesión, tanto por sus buenas tardes en las plazas, como por algunas desastrosas actuaciones en otros casos, habiendo terminado más de una vez en refugio de la Guardia Civil.

En 1927 toreaba en Almagro. Había una gran expectación y mucha gente se desplazó a ver al torero, llenando la plaza. Su actuación fue desastrosa. Según se cuenta, al primer toro le dio tres pinchazos y varios descabellos. Al segundo en turno le pinchó al toro en zonas no permitidas con el estoque y al final recibió tres avisos. Al tercero le intentó matar desde la barrera y sus subalternos intentaron lo mismo. Tanto fue el escándalo que la gente se echó a la plaza intentando golpear al torero y a sus subalternos y especialmente al sobresaliente, que con el toro herido, no terminaba de matar al astado. El público dijo que el toro había sido asesinado. El torero tuvo que salir protegido por la Guardia Civil.

“Que si quieres arroz, Catalina”

Generamos esta expresión cunado no  nos hacen ni caso o cuando no nos contestan.

El origen proviene de una judía conversa, llamada Catalina, que vivía en la localidad de Sahagún, en la provincia de León, en tiempos de Juan II de Castilla en el siglo XV. Esta mujer era una enamorada y entusiasta del arroz y lo utilizaba siempre en las comidas y hacía propaganda y divulgación de las virtudes de este alimento. En un día determinado la buena Catalina cayó enferma y nadie sabía qué le pasaba y se encontró tan enferma que no reaccionaba y se ocurrió preguntarla que si quería arroz ,pensando que la veneración que sentía le haría volver en sí, y le preguntaron varias veces “que si quería arroz”, pero nunca Catalina llegó  a contestar y finalmente murió.

“Perico, el de los palotes”

Es curiosa esta expresión y su utilización sobre todo cuando conozcamos de donde proviene. Cuando nos expresamos de esta manera queremos indicar algo desconocido, sin interés o hablar de cualquier desconocido sin darle importancia.

Sin embargo “Perico el de los palotes” fue el pseudónimo que utilizó una de las mejores periodistas españolas de principios de siglo, que llegó  a ser corresponsal de guerra y una gran profesional, que residiendo en Madrid se rodeó de grandes personajes y literatos de la época y llegó a escribir numerosas artículos en el periódico El Heraldo de Madrid, además de escribir más de cien novelas. Sin embargo en aquella época este tipo de trabajo no tenía un gran prestigio como mujer y además resultaba ser que estaba divorciada, de tampoco gran aceptación social, por lo que fue una mujer adelantada a su época y de gran responsabilidad. Esta mujer se llamaba Carmen de Burgos, nacida en Rodalquilar (Almería)-(1867-1932), además fue redactora oficial de un periódico y para su tiempo fue una mujer notable, no muy bien reconocida en aquella época.

“Ser más conocida que La Chelito”

Lógicamente indicamos que una persona es muy popular y conocida, algo más de lo normal.

“La Chelito” era el nombre artístico de una famosa y conocida cupletista  que se dio a conocer a principios del siglo XX. Nació en Cuba (1885) y falleció en Madrid en 1959.

Fue muy popular en el cuplé e introdujo la rumba en la música del cuplé. Su estilo era siempre con canciones de doble sentido entre las que hizo populares: Pantorrillas, La noche de Novios y La Pulga. Posteriormente abandonó los escenarios en 1928 y se hizo empresaria,  creando el Dorado, que posteriormente se convirtió en el teatro Muñoz Seca.

“Tener más moral que el Alcoyano”

Queremos expresar que nunca existe el desánimo y que aunque las cosas no funcionen normalmente siempre es posible resistir.

El Alcoyano es un equipo de fútbol del que se tienen tres versiones sobre esta frase.

El más generalizado es que se habla que en un partido perdía por una goleada  y el árbitro dio por finalizado el partido un minuto antes de acabar y los jugadores se dirigieron a él para que se cumpliera el tiempo reglamentario.

Otra versión habla que en un partido de Tercera División perdían por 13 a 0 y los jugadores seguían dándose ánimos  para poder ganar el partido.

El  comentario más generalizado habla que no se trata de un partido en concreto sino el espíritu propio que reina en este equipo, donde no cabe el desánimo.