Puntos Inclusión Digital Diputación Ciudad Real
Cuadernos Manchegos
Cuadernos Manchegos

Interesante leyenda que se produce en la época posiblemente más convulsa de la historia de España, concretamente en la Alta Edad Media donde la invasión musulmana había comenzado su incursión  e iba ganando terreno por la península y donde únicamente algunos condes de los territorios de Asturias, Galicia, León, Navarra y Álava permanecían en lucha contra los árabes y una época en que  todavía no estaban consolidados los distintos reinos, excepto los del norte de España. En estos años es cuando aparece el conde Fernán González que reunifica las distintas zonas de  más al sur  y se reinicia la unificación con García Fernández, en la época de los enfrentamientos entre Bermudo II, como rey de Galicia y Portugal y Ramiro III, como León y Castilla.

Pero nuestra leyenda se encuentra con el condado del hijo de Fernán González, García Fernández que tuvo que defenderse de la rebelión de su hijo Sancho García y donde se produce la leyenda que comentamos a continuación situada entre los años 970 y 995.

Aunque las versiones difieren, la mayoría admiten que la esposa de García Fernández se enamoró  o fue seducida por el famoso moro Almanzor, de tal forma que la condesa trata de entorpecer la labor del conde a favor de Almanzor e incluso tiene la intención de envenenar al hijo del conde - futuro Sancho García-, pero es descubierta y el hijo acaba con la vida de su madre.

Existe otra versión más ampliada y larga que  explica que la  primera condesa conoce a un conde francés y huye con él. El conde los persigue-no sin grandes peripecias- y al mismo tiempo  conoce a otra bella mujer, precisamente la mujer del conde y se confabulan y el conde consigue matar a los dos. Con esta mujer ambos regresan a su tierra se casan de donde procede su hijo Sancho García. Pero esta misma mujer se confabula contra su propio esposo y deja mal alimentado al caballo del conde de tal forma que el animal desfallece en una pelea contra los andaluces y, como consecuencia, el conde es muerto en la lucha. Pero esta buena dama no para ahí. Cuando ya su hijo era conde, la condesa se enamoró de un moro y quiso envenenar a su propio hijo con un brebaje preparado a propósito, pero fue descubierta y la obligaron a beberse su propia pócima de la que terminó muriendo.

Este breve resumen es simple y alrededor de cada hecho aquí contado existen pequeños detalles de cómo se prepararon y en qué condiciones y situaciones concretas se hicieron estas acontecimientos que desde luego no podemos ampliar por el espacio que necesitaríamos, pero las versiones se pueden encontrar con facilidad y les aconsejo que se preocupen por este tipo de leyendas, porque son muy interesantes y merece la pena conocer  aquella época de la Alta Edad Media.

Condesa traidora