He recordado tiempos pasados y he recorrido mentalmente distintas localidades españolas que, como nos ocurre a todos, guardo con especial cariño. Son lugares con rasgos peculiares que las distinguen del resto y les confieren una singularidad propia, marcada por diferencias claras y muy relevantes.
En este caso quiero recordar a la población zaragozana de La Almunia de Doña Godina.
Se encuentra ubicada en la Autovía A-2 que une Madrid con Barcelona , antes de la llegada a la capital Zaragoza, que se encuentra a 50 Km.
Su nombre procede de la palabra árabe: “almúnya”, cuyo significado era ”huerta” y Doña Godina era el nombre de la antigua propietaria de las tierras de la localidad.
Parten varias carreteras secundarias entre las que conducen a Cariñena y Belchite y la que conduce a la localidad de Épila.
Pertenece al valle del Ebro y dispone de sistema de regadío y su principal producción agrícola se debe básicamente a las plantaciones de frutales tanto de hueso como de pepita: Melocotoneros, albaricoqueros, cerezos, ciruelos y de los segundos a Manzanos y perales.
Su ubicación histórica se asimila con la ciudad celtibera del siglo III, de nombre Nertobriga.
Dispone de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de torre mudéjar, una ermita de Nuestra Señora de Cabañas a 2,5 kilómetros, su correspondiente Ayuntamiento y el edificio de una Antiguo palacio que ubica la Escuela Municipal de Música.
La localidad, que tuve el placer de vivir en ella durante unos dos años, ha duplicado su población en los últimos 55 años -que es cuando recuerdo de mi estancia desde el año 1969 con unos cinco mil habitantes en aquel entonces- con los ocho mil en el año 2024.
Celebra sus fiestas patronales en honor a San Sebastián, su patrón y a su patrona Santa Pantaria, además de otros variados festejos, de los que recuerdo las vaquillas en la plaza, las comparsas de gigantes y cabezudos y las jotas tan típicas.
Dispone de una Escuela Universitaria Politécnica.
Una localidad envidiable, agradable, de ambiente cordial y de habitantes amables, solidarios y de una gran forma de ser y de convivir de la que guardo muy bonitos agradables recuerdos.
Además, La Almunia de Doña Godina fue el lugar de nacimiento de uno de los mejores directores de cine mudo de España, cuyo nombre fue Florián Rey, que en el año 1930 estrenó la mejor película española del cine mudo, ambientada en un escenario rural típico de aquella época, con una profunda historia y que fue considerada como su obra maestra y de título inolvidable: ”La aldea maldita”, aunque después fue sonorizada. Después, también llegó a dirigir otra serie de películas que tuvieron también un gran cartel y categoría. Entre ellas se incluyen en su carpeta obras famosas como: “Nobleza baturra” en 1935 y “Morena Clara” en 1936.
Estuvo casado con la gran artista de la época Imperio Argentina y durante del periodo de la Guerra Civil se trasladaron a Berlín.
De regreso a España se refugió en Benidorm donde falleció en la pobreza.
Fue director de 34 películas.
En su localidad dispone de un CEIP a su nombre.













