Los almendros silvestres en flor, los álamos, los chopos y otros árboles con las yemas hinchadas, los ciruelos en flor, las cebadas a pleno rendimiento—voraces como ellas solas—, las palomas haciendo de las suyas, los conejos que no paran de salir de sus madrigueras,
Estamos observando la aparición de las primeras moscas y algún indicio de avispas que comienza a buscar su lugar de estancia para la próxima temporada.
Las lluvias han sido las correctas, como decimos normalmente, no mucho, pero a menudo, acompañadas de unos pocos días/horas de sol.
Todas estas primeras situaciones nos proporcionan la idea de que el buen tiempo se aproxima o incluso que ya está encima.
¡Viva la primavera en Tomelloso!
A esta situación hay que añadir temperaturas muy adecuadas de frío, sin pasar de 16 grados y habiendo bajado alguna noche hasta cero grados de temperatura, que serían correctos y adecuados para que las plantas se acostumbraran y estuvieran incluso contentas, pero……, empecemos: ¡qué decir del frío producido por los vientos reinantes! Con la presencia de brotes de tormentas de dos-tres e incluso cuatro días sucesivos con vientos que, en algunos casos, podríamos definir como huracanados, inhóspitos e incesantes, que no estamos acostumbrados con tanta intensidad y en tantas ocasiones.
Este global tiempo que se nos está llevando a cabo no predice que la primavera haya llegado, ni que esté a punto de llegar, porque: ¿qué sería una primavera correcta? Temperaturas frescas, presencia de sol, lluvias frecuentes no en forma de tormenta, ni de borrasca, sino con precipitaciones frecuentes de moderada intensidad, pero que mantenga un ambiente húmedo que evitaría problemas a las plantas, noches suaves y un sol de mayor intensidad: formal y serio.
Podemos resumir indicando que este clima actual de estos últimos días, no solamente está despistando a la sociedad civil, sino que las mismas plantas están un poco desequilibradas por los cambios tan frecuentes de unos días a otros, porque, lo hemos observado en las plantas, que, en cuanto han tenido unos pocos días de humedad y sol, se han lanzado a vegetar y, de repente, se ven detenidas y paralizadas en su quehacer diario, lo que les produce desequilibrios en su crecimiento y paradas vegetativas, que no son las más adecuadas para un crecimiento racional y continuo, que es la misma sensación que estamos teniendo los humanos con la vestimenta diaria.
Bien, pues hecha la exposición, seamos tranquilos, puesto que la definición más correcta para el tiempo que hemos tenido y el que viene podría calificarse como una primavera invernal, que, en definitiva, no resulta ser ni primavera, ni invierno, aunque todos sabemos que un anticipo en el inicio del crecimiento de las plantas, si el tiempo sigue tan irreverente, no es el más adecuado.
¡Feliz primavera!












