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Tomelloso acompañó a Jesús de Medinaceli en la mañana del Viernes Santo

La Hermandad de Jesús de Medinaceli, volvió a evidenciar el peso que conserva dentro de la vida cofrade de la localidad.

El Viernes Santo comenzó en Tomelloso con una de sus escenas más reconocibles. A las siete de la mañana, cuando el día apenas empezaba a abrirse paso, La Presentación se echó a la calle desde la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora en una salida que volvió a despertar la respuesta de la ciudad pese a la baja temperatura de la mañana.

Desde el primer momento se percibió que no era una cita cualquiera. A esas horas tempranas, con el frío todavía muy presente, ya había vecinos esperando y numerosos fieles dispuestos a acompañar a Jesús de Medinaceli a lo largo del recorrido. La imagen, profundamente arraigada en la devoción popular de Tomelloso, volvió a ocupar el centro emocional de una mañana de respeto, tradición y sentimiento contenido.

El cortejo avanzó con compostura, nutrido por una presencia destacada de hermanos revestidos con túnica y capirote, que dieron forma a un desfile sobrio y bien ordenado. Tras ellos, la imagen procesional fue abriéndose paso entre miradas de recogimiento y gestos silenciosos de fe, en una atmósfera muy propia de las primeras horas del día.

La procesión atravesó calles como Independencia, Glorieta, San Pablo y Santa María, entre otras, dejando a su paso estampas de gran serenidad. Hubo momentos en los que el silencio de quienes acompañaban el tránsito adquirió casi tanto protagonismo como la propia imagen, reforzando esa mezcla de intimidad y presencia pública que define a muchas de las grandes citas de la Semana Santa.

A esa sobriedad se sumó el acompañamiento de la A.M. Santa Cecilia, cuya música aportó profundidad al discurrir del cortejo sin romper el clima de recogimiento. El sonido de la banda, unido al paso acompasado de los penitentes, fue marcando una mañana en la que también se dejó sentir la dimensión más personal de esta devoción: promesas, costumbres heredadas y una fidelidad que pasa de generación en generación.

La Hermandad de Jesús de Medinaceli, volvió a evidenciar el peso que conserva dentro de la vida cofrade de la localidad. No solo por la organización del desfile, sino por la capacidad de convocar a tantas personas en una franja horaria especialmente exigente y en unas condiciones poco amables desde el punto de vista meteorológico.

La entrada en la Casa de Hermandad de Medinaceli puso término a la primera procesión del Viernes Santo en Tomelloso. Quedó atrás una madrugada de fe serena y participación constante, de esas que no necesitan grandes gestos para dejar huella y que vuelven a confirmar el lugar que ocupa esta cita en el corazón cofrade de la ciudad.

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