Una mujer que supo implantar su personalidad en el mundo de la televisión y la cinematografía, que supo superar e imponerse en un ambiente dominado por los hombres y que demostró tener una personalidad digna de cualquier elogio. Esa es Pilar Miró.
Su nombre fue Pilar Mercedes Miró Romero y nació en Madrid en el año 1940. Era hija de un militar, comandante y comisario de guerra, y de una madre calificada como agradable y simpática, que había tenido un hijo anterior.
Durante su infancia tuvo una educación familiar muy severa, dado el carácter estricto de su padre, que tenía a Pilar asustada. Ya de pequeña estaba apasionada por el cine de entonces, por los actores y películas de aquellos años de la posguerra, y su pasión comenzó al ver la famosa película Mujercitas.
Cuando tenía 16 años, su padre falleció de un infarto, lo que supuso, de alguna manera, una especie de descanso moral.
Se matriculó en la Universidad en la carrera de Derecho y allí tuvo su primer amor, que fue imposible porque él ya tenía novia.
En aquel entonces, la salud de Pilar era muy delicada, pues padecía fiebres reumáticas que podían poner en peligro su corazón.
Estudiando Derecho, se matriculó también el príncipe de Asturias, el rey don Juan Carlos, con quien tuvo una gran amistad que perduró hasta la muerte de Pilar.
Su verdadera biografía cinematográfica comenzó por la pasión que tenía Pilar por el cine y la televisión, por lo que se lanzó a intentar encontrar trabajo en estos medios sin tener suerte, aunque tuvo la oportunidad de entablar amistad con Blanca Álvarez, famosa presentadora de televisión que le prometió darle toda la ayuda que pudiera.
Mientras tanto, Pilar se ganaba la vida pasando apuntes a otros compañeros, dando clases particulares o trabajando en funciones de azafata.
A través de sus tías encontró trabajo como secretaria por medio del fundador de Fuerza Nueva, Blas Piñar, pero no tuvo éxito y perdió el trabajo.
Su actividad como escritora de guiones y cubriendo algunas noticias tuvo su recompensa al ingresar en RTVE en 1962.
Como mujer constante y tozuda, además de seguir llevando sus estudios de periodismo y Derecho, se matriculó en la Escuela Oficial de Cinematografía y consiguió dirigir diversos programas de televisión; además, logró comenzar a participar en la redacción de guiones de películas, y fue directora y adaptadora de obras teatrales.
Después de pasar malos momentos como consecuencia de una operación de amígdalas, en la que fue advertida de que debía cuidar su corazón y evitar problemas, se sumó también el fallecimiento de otra pareja sentimental, por lo que se refugió rodando nuevas películas; pero tuvo una nueva recaída y fue sometida a una operación a corazón abierto y, además de sus problemas sentimentales, su madre falleció.
A pesar de todas sus malas situaciones amorosas, sentimentales y de carácter médico, prosiguió con sus actividades realizando distintas series para televisión.
Al final de la dictadura de Franco, y dada la enemistad que tenía con Adolfo Suárez, se afilió al Partido Socialista, haciendo buena amistad con Felipe González, y continuó desarrollando su actividad como directora de películas hasta llegar a El crimen de Cuenca, que causó gran polémica, ya que se consideró que era un ataque contra las fuerzas públicas. La película, una vez presentada al público en el Festival de Berlín, fue clausurada durante dos años, aunque posteriormente fue nuevamente estrenada, alcanzando un gran éxito.
En 1983, como madre soltera, dio a luz a un hijo de nombre Gonzalo, aunque quiso abortar por el mal estado de su corazón, que podía hacer peligrar su vida.
En 1982, con la llegada de Felipe González como presidente del Gobierno, fue nombrada directora general de Cinematografía, actuando en varias resoluciones y aprobando la llamada “Ley Miró”.
En 1985 dimitió y tuvo que volver al quirófano para una operación de corazón y, en otro momento de su biografía, en 1986 fue nombrada directora de RTVE y realizó numerosas modificaciones que fueron bien aceptadas. No obstante, aparecieron nuevas nubes en su trayectoria al ser denunciada por malversación de fondos públicos, al haber utilizado dinero en adquirir su vestuario, por lo que pidió su cese y fue sustituida en 1989.
Prosiguió con la dirección de varias películas y finalmente fue absuelta en 1992 de los cargos imputados e incluso, por su indudable amistad con el rey Juan Carlos, realizó la producción de la boda de la infanta Elena con Jaime de Marichalar y, posteriormente, volvió a realzar la boda de la infanta Cristina con Iñaki Urdangarin.
Su última presentación se produjo en la inauguración del Teatro Real de Madrid y, el 19 de octubre de 1997, su hijo Gonzalo la encontró muerta en el descansillo de la escalera, falleciendo a los 57 años.
En el ámbito amoroso, su relación fue muy diversa. Su primer novio ya tenía novia y no llegó a nada. Su segunda pareja sentimental fue Manuel Summers, con el que colaboró en varias películas. Otro nombre conocido fue el realizador Claudio Guerín, que falleció a los 34 años. Después tuvo relaciones amorosas con un director de películas del oeste llamado Enzo, que ya estaba casado, y con posterioridad, con quien parece que tuvo mayor afección amorosa fue José Luis Balbín.
Muchas de sus series fueron muy populares en televisión, como: Revista para la mujer, La familia por dentro, La pequeña Dorrit, Curro Jiménez, Eugenia Grandet, Mónica de medianoche y Los libros.
Entre sus películas más importantes se encuentran: La petición, El crimen de Cuenca, Gary Cooper, que estás en los cielos, Beltenebros, El pájaro de la felicidad, El perro del hortelano y Tu nombre envenena mis sueños.
Entre sus premios obtuvo el Oso de Plata en Berlín, dos premios Goya y dos premios más del Círculo de Escritores Cinematográficos.
Posee una estrella en el Paseo de la Fama de Madrid y una calle en Valladolid.
En 1981 presentó una denuncia por acoso sexual estando en RTVE.












