Tomelloso volvió este domingo a caminar hacia Pinilla con esa mezcla de alegría, devoción y memoria que distingue a las fiestas verdaderamente populares. La jornada grande de la Romería de la Virgen de las Viñas comenzó temprano, cuando las calles cercanas al punto de salida empezaron a llenarse de pañuelos de hierbas, blusas, remolques engalanados, carrozas preparadas durante días y peñas dispuestas a vivir una de las citas más esperadas del año.
La mañana arrancó con ruido de fiesta. Los romeros fueron llegando entre música a alto volumen, risas, saludos y jolgorio, en un ambiente alegre, bullicioso y algo desordenado, como corresponde a los grandes días de romería. Había grupos que ultimaban detalles, familias que buscaban su sitio, jóvenes que se reencontraban antes del camino y peñas que ya convertían la espera en celebración.
La salida hacia Pinilla tuvo el pulso amplio de las grandes jornadas romeras. En la comitiva participaron la Hermandad Virgen de las Viñas, autoridades locales, carrozas y romeros, con el alcalde de Tomelloso, Javier Navarro Muelas, al frente de la representación municipal, acompañado por concejales de la Corporación Municipal. También formaron parte de la comitiva la directora general de Asuntos Europeos, Nazareth Rodrigo, y la delegada provincial de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Inmaculada Jiménez.
Junto a ellos estuvieron presentes algunos de los nombres propios de esta edición: el pregonero de la Romería 2026, Bernabé Blanco Lara; el mayoral, José María González Mezcua; el mayordomo de la Hermandad, Félix Godoy; y el presidente de la Hermandad, Alejandro Ramírez Soriano, junto a su junta directiva, entre otros representantes de asociaciones y vecinos.
Las carrozas tuvieron su propio protagonismo. Por un lado, las tradicionales carrozas de verde, tan reconocibles en la estética romera de Tomelloso. Por otro, las carrozas artísticas y el resto de composiciones preparadas por peñas, familias y grupos de romeros. Todas aportaron color, imaginación y trabajo colectivo a una mañana en la que se notaban las horas dedicadas a cortar, montar, adornar y cuidar cada detalle.
En Pinilla, la jornada adquirió un tono más solemne y también una notable presencia institucional. Hasta el santuario acudieron el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; Ana Isabel Abengózar, portavoz del Grupo Socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha; la delegada de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en Ciudad Real, Blanca Fernández; el vicepresidente segundo del Gobierno regional, José Manuel Caballero; la directora general de Asuntos Europeos, Nazareth Rodrigo; la delegada provincial de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital, Inmaculada Jiménez; el presidente de la Cooperativa Bodega y Almazara Virgen de las Viñas, Rafael Torres; el diputado regional de Vox por la provincia de Ciudad Real, Luis Blázquez; el vicepresidente segundo del PP en las Cortes de Castilla-La Mancha, Santiago Lucas-Torres; los diputados provinciales: Benjamín de Sebastián y Carlos Martín de la Morena además del diputado regional y edil del PSOE de Tomelloso, Francisco José Barato. También estuvo presente el diputado regional Ricardo chamorro
Uno de los momentos más simbólicos de la presencia institucional lo protagonizaron Emiliano García-Page y José Manuel Caballero, a quienes les fueron impuestas la tradicional blusa y el pañuelo romero, gesto con el que quedaron incorporados visual y emocionalmente a una celebración marcada por la identidad popular, el arraigo y el sentimiento compartido en torno a la patrona de Tomelloso.
La función religiosa en honor a la Santísima Virgen de las Viñas volvió a ser uno de los momentos centrales de la mañana. En torno al santuario se mezclaron el silencio de la devoción y el murmullo de una romería viva, donde la fe convive con los abrazos, la mesa compartida, las bromas, los recuerdos y los reencuentros. Pinilla fue, durante unas horas, una prolongación sentimental de Tomelloso.
Ya en Pinilla, aproximadamente a las 13:00 horas, llegaron las reatas, que volvieron a dejar una de las estampas más auténticas, hondas y esperadas de la Romería. Su entrada en el paraje ensalzó el vínculo de Tomelloso con el mundo rural, con la tradición de los carreros y con una forma de vida ligada a la tierra, al esfuerzo y a la memoria manchega. Las reatas no fueron solo un elemento más del día grande: fueron símbolo de raíz, de oficio, de orgullo heredado y de respeto a quienes han mantenido viva esta manera tan propia de entender la fiesta.
Las peñas sostuvieron buena parte de ese ambiente. Su presencia no fue decorativa. Fueron el cuerpo popular de la fiesta. En ellas estuvo la convivencia, la preparación de muchas carrozas, la música compartida, la comida en grupo y esa alegría colectiva que no necesita demasiadas palabras. Cada peña llevó su forma de estar, su manera de celebrar y su pequeño ritual dentro de una tradición común.
A mediodía, ese protagonismo se hizo visible en el ofrecimiento de peñas y grupos a la Virgen de las Viñas, dentro del acto “Los jóvenes con su Patrona”. Fue uno de los momentos más íntimos de la jornada. Jóvenes, cuadrillas y colectivos se acercaron a la Virgen con respeto, cercanía y emoción. La tradición volvió a mostrarse viva, no como una costumbre detenida en el tiempo, sino como algo que pasa de unas manos a otras.
La mañana en Pinilla tuvo también ese otro rostro de la Romería que no siempre cabe en una fotografía: el de las familias comiendo juntas, los niños corriendo por el paraje, los mayores observando la fiesta con la serenidad de quien la ha vivido muchas veces y los romeros que, año tras año, repiten sitio, camino y promesa. Allí se entiende que la Romería no pertenece solo a un día, sino a una forma de sentirse parte de Tomelloso.
Este año, además, la Hermandad ha sumado una mejora visible al paraje con la reciente inauguración del nuevo parque infantil del Santuario de Pinilla. El espacio ha sido renovado para uso familiar, con instalaciones más seguras, modernas e inclusivas, y se ha convertido en un lugar de convivencia para quienes disfrutan de Pinilla durante la Romería y a lo largo del año.
La renovación del parque infantil resume bien una parte del camino que quiere seguir la Hermandad: cuidar Pinilla como espacio de devoción, pero también como lugar de convivencia, infancia y encuentro entre generaciones. Porque mientras unos llegan al santuario movidos por la fe, otros empiezan a descubrirlo jugando. Y ahí también se construye futuro romero.
La tarde cambió el tono. Pinilla empezó a despedir a la Virgen y Tomelloso comenzó a esperarla. La patrona inició el camino de regreso hacia la ciudad acompañada por romeros, peñas, entidades, carrozas y reatas. Lo que por la mañana había sido salida, música y jolgorio, por la tarde se convirtió en emoción contenida.
La llegada a Tomelloso fue el momento más intenso del día. Pepe Sánchez amenizó la espera y el recibimiento de la Virgen, en una tarde en la que la emoción fue creciendo conforme la patrona se acercaba a la ciudad. En la Plaza de España se reunieron familias, peñas, romeros y vecinos que aguardaban el regreso de la Virgen de las Viñas con aplausos, pañuelos al aire y miradas llenas de emoción.
La entrada de la Virgen dejó imágenes difíciles de olvidar. Hubo lágrimas de alegría entre miembros de la Hermandad, abrazos entre todos, sonrisas nerviosas y un júbilo que hablaba por sí solo. No era únicamente el final de una jornada festiva. Era la culminación de un año entero de trabajo, de reuniones, de organización, de cuidados discretos y de entrega constante para que la Romería volviera a estar a la altura de lo que Tomelloso espera de ella.
Tras la llegada de la patrona a Tomelloso, el alcalde, Javier Navarro, y el presidente de la Hermandad de la Virgen de las Viñas, Alejandro Ramírez, valoraron el desarrollo de una edición que ya se considera histórica por sus cifras de participación y por la respuesta de vecinos, visitantes, peñas, colectivos y entidades implicadas.
El alcalde quiso comenzar sus declaraciones con un agradecimiento expreso a los medios de comunicación por la cobertura realizada durante estos días y durante todo el año en torno a una celebración que, según destacó, representa “un momento muy especial para Tomelloso”. Navarro puso en valor el papel de la prensa en la difusión de una Romería que cada vez gana más presencia dentro y fuera de la ciudad.
En este sentido, el regidor señaló que la Romería de Tomelloso 2026 ha sido la que más personas ha reunido en el recinto de Pinilla, la que ha registrado un mayor desplazamiento en autobús y la que ha contado con el mayor número de reatas de la historia del municipio. Para Javier Navarro, se trata de una edición que puede definirse claramente como “una romería de récords”.
Subrayó que la Romería de la Virgen de las Viñas continúa creciendo en participación, proyección y reconocimiento. Cada año, según explicó, son más las personas que visitan Tomelloso con motivo de esta celebración, lo que refuerza el objetivo de lograr la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional.
El alcalde afirmó que la ciudad está “cada vez más cerca” de alcanzar ese reconocimiento oficial. Añadió que, para muchos tomelloseros, la Romería ya cuenta con ese valor simbólico y emocional, aunque ahora corresponde culminar el procedimiento administrativo. Navarro destacó que el expediente está muy avanzado, con la memoria explicativa preparada, la web desarrollada y los impactos en medios nacionales ya conseguidos.
En sus palabras expresó que ahora llega el momento de “recoger la cosecha”, después de años de trabajo, promoción y consolidación de una fiesta que une devoción, identidad, cultura popular y participación ciudadana.
Navarro también dedicó palabras de reconocimiento a todas las personas y colectivos que han contribuido al buen desarrollo de la Romería. Mencionó al presidente de la Hermandad, a su junta directiva, a los servicios municipales, a la Guardia Civil, a los voluntarios de Protección Civil y a todos los equipos que han trabajado para garantizar la organización, la seguridad y el normal desarrollo de la celebración.
El alcalde resaltó que Tomelloso ha vivido días de fervor, ilusión, reencuentros, compañerismo, tradición y diversión, siempre con la Virgen de las Viñas como centro de una celebración profundamente arraigada en el corazón de la ciudad. Además, destacó que la Romería 2026 ha transcurrido con normalidad y sin incidentes graves, lo que supone otro motivo de satisfacción para el Ayuntamiento, la Hermandad y el conjunto de los vecinos.
También el presidente de la Hermandad, Alejandro Ramírez, reconoció vivir uno de los momentos más emotivos de todo el año tras ver a la Virgen de las Viñas de regreso en Tomelloso. Visiblemente emocionado, afirmó que la patrona ya se encontraba de nuevo con sus hijos, con los tomelloseros, en una jornada que calificó como pletórica e histórica.
Ramírez explicó que la Romería 2026 ha sido la culminación de muchos meses de trabajo, gestión y coordinación. Según señaló, ver recompensado ese esfuerzo con una celebración multitudinaria y bien organizada resulta difícil de expresar con palabras.
El presidente de la Hermandad agradeció el apoyo del Ayuntamiento de Tomelloso, de sus compañeros de junta, de las servidoras y de todas las personas que durante el fin de semana se han volcado con la Romería. También tuvo palabras para los cuerpos de seguridad, Protección Civil, el SESCAM, los servicios de limpieza, parques y jardines, y todos los equipos municipales implicados.
Recordó que una celebración de esta magnitud exige una organización enorme, muchas veces invisible para quienes solo disfrutan del resultado final. La coordinación de accesos, seguridad, limpieza, atención sanitaria, transporte, actividades y acompañamiento a la patrona convierte la Romería de Tomelloso en un acontecimiento de gran complejidad.
Coincidió con el alcalde en que el trabajo para lograr la declaración de Interés Turístico Nacional está muy avanzado y defendió que la edición de 2026 ha demostrado la capacidad de Tomelloso para organizar un evento con arraigo, cultura, tradición y una profunda base religiosa.
Ramírez destacó que todo nace de la devoción y el fervor que los tomelloseros sienten por la Virgen de las Viñas. También agradeció a los medios de comunicación su papel en la difusión de cada paso dado por la Hermandad, al considerar que esa labor es fundamental para seguir avanzando hacia el reconocimiento nacional.
La Plaza de España fue el último gran escenario del día. La Banda de Música Santa Cecilia y los grupos folklóricos Virgen de las Viñas, Manantial del Vino y El Bombo completaron el recibimiento con música, himno y bailes regionales, antes de que la imagen llegara a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, donde se celebró la eucaristía de bienvenida.
La Hermandad, con Alejandro Ramírez Soriano al frente y junto a su junta directiva, volvió a quedar en el centro de ese esfuerzo silencioso. Su labor no se limita a los días visibles de la Romería. Está en la preparación de los actos, en la coordinación con peñas y colectivos, en el cuidado de la imagen, en la atención al santuario, en la relación con carreros, asociaciones, colaboradores e instituciones, y en todos esos detalles que permiten que una fiesta tan grande conserve orden sin perder alma.
La Romería de Tomelloso 2026 queda ya marcada como una de las más importantes de la historia reciente de la ciudad. La alta participación, la ausencia de incidentes graves, el aumento de visitantes, el récord de reatas y el impulso al expediente de Interés Turístico Nacional consolidan esta celebración como una de las grandes señas de identidad de Tomelloso.
Con la Virgen de las Viñas de regreso en la Plaza de España, Tomelloso cerró una Romería vivida con intensidad, emoción y orgullo colectivo. Una fiesta que, más allá de sus cifras, volvió a demostrar la fuerza de una tradición que une a generaciones y que proyecta el nombre de la ciudad mucho más allá de sus límites.
Cuando cayó la tarde, quedó esa sensación lenta que dejan las celebraciones hondas. La de haber compartido algo que viene de lejos. La de haber vuelto a Pinilla. La de haber recibido a la Virgen de las Viñas en casa entre júbilo, emoción y orgullo romero.












