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Conchita Montenegro, la actriz española que conquistó Hollywood y desapareció en pleno éxito

Conocida como la “Greta Garbo del cine español”, trabajó junto a estrellas como Clark Gable, Buster Keaton y Leslie Howard antes de retirarse definitivamente del cine con solo 34 años.

Conchita Montenegro fue una de las figuras más singulares y adelantadas a su tiempo del cine español. Considerada la primera actriz española que logró abrirse camino en Hollywood, desarrolló una breve pero intensa trayectoria internacional que la llevó a trabajar en España, Francia, Italia y Estados Unidos. Su belleza, personalidad y capacidad artística hicieron que fuera conocida como la “Greta Garbo del cine español”.

Nacida en San Sebastián el 11 de septiembre de 1911 con el nombre de María de la Concepción Andrés Picado, desde muy joven mostró interés por el mundo de la interpretación y la danza. Después de trasladarse con su familia a Madrid, recibió formación artística y amplió sus conocimientos de baile en París.

Sus primeros pasos profesionales estuvieron ligados a la danza. Junto a su hermana Juanita formó un dúo artístico con el que recorrió diferentes escenarios europeos. Aquellas actuaciones le permitieron adquirir experiencia y llamar la atención de una industria cinematográfica que empezaba a descubrir su enorme potencial.

A finales de la década de 1920 comenzó a participar en producciones cinematográficas europeas. Uno de los trabajos que impulsó definitivamente su carrera fue La mujer y el pelele, adaptación de la novela de Pierre Louÿs que le abrió las puertas del mercado internacional.

La conquista de Hollywood

En 1930, Conchita Montenegro viajó a Estados Unidos tras ser contratada por la Metro-Goldwyn-Mayer. En aquellos años, antes de que el doblaje se generalizara, los estudios rodaban distintas versiones de una misma película destinadas al público de habla española. La actriz participó así en producciones como De frente, marchen, junto a Buster Keaton; Sevilla de mis amores, con Ramón Novarro; Su última noche y En cada puerto un amor.

Montenegro no tardó en aprender inglés y consiguió trabajar también en películas destinadas directamente al público estadounidense. En 1931 compartió reparto con Leslie Howard en Never the Twain Shall Meet y apareció en Strangers May Kiss, protagonizada por Norma Shearer y Robert Montgomery. Su capacidad para trabajar en diferentes idiomas la convirtió en una intérprete poco habitual dentro del Hollywood de aquellos años.

Después de abandonar la Metro-Goldwyn-Mayer, firmó con la Fox Film Corporation. Entre sus películas de esta etapa se encuentran The Cisco Kid, The Gay Caballero, Laughing at Life, Hell in the Heavens y Handy Andy. Su carrera coincidió con algunas de las principales estrellas del momento y consolidó su imagen como una de las primeras artistas españolas con verdadera proyección internacional.

El célebre episodio con Clark Gable

Una de las historias más conocidas de su llegada a Hollywood está relacionada con Clark Gable. Según las diferentes versiones difundidas a lo largo de los años, durante una prueba cinematográfica el actor debía besarla, pero Montenegro reaccionó apartándolo y, posiblemente, dándole una bofetada al considerar que había sobrepasado los límites de la escena.

Aunque existen distintas narraciones sobre lo ocurrido, el episodio se convirtió en una de las grandes leyendas de su biografía. Lejos de perjudicarla, su reacción habría llamado la atención de los responsables del estudio, que vieron en ella una personalidad fuerte y difícil de intimidar.

Una carrera entre Europa y América

Tras su etapa estadounidense, Conchita Montenegro continuó trabajando en Francia, Italia y Argentina. Durante esos años participó en producciones como La vie parisienne, Lumières de Paris, Beau Danube bleu y El grito de la juventud.

En septiembre de 1935 contrajo matrimonio con el actor brasileño Raul Roulien, con quien había compartido reparto en varias películas. La relación terminó poco después en divorcio.

Su vida personal también estuvo vinculada al actor británico Leslie Howard. Diversas biografías sostienen que ambos mantuvieron una relación sentimental después de conocerse durante el rodaje de Never the Twain Shall Meet. La historia ha dado lugar a numerosas interpretaciones, especialmente por el último viaje de Howard a España y su muerte en 1943, cuando el avión comercial en el que regresaba fue derribado por cazas alemanes. Algunos detalles de aquella relación permanecen envueltos en el terreno de la reconstrucción biográfica y literaria.

Regreso a España y retirada definitiva

Conchita Montenegro regresó a España en 1942 convertida en una actriz de prestigio internacional. Ese mismo año protagonizó Rojo y negro, una película que fue retirada poco después de su estreno, y participó también en Boda en el infierno. Posteriormente rodó Aventura e Ídolos.

Su última película fue Lola Montes, estrenada en 1944 y dirigida por Antonio Román. Poco después contrajo matrimonio con el diplomático Ricardo Giménez-Arnau y decidió abandonar definitivamente el cine cuando todavía se encontraba en plena madurez artística.

A partir de entonces se mantuvo completamente alejada de los focos. Rechazó entrevistas, apariciones públicas y diferentes homenajes, incluido uno promovido por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en 1994. Esta desaparición voluntaria de la vida pública reforzó su comparación con Greta Garbo, otra gran estrella que decidió retirarse y proteger celosamente su intimidad.

Conchita Montenegro falleció en Madrid el 22 de abril de 2007, a los 95 años. Aunque durante décadas su figura permaneció parcialmente olvidada, su trayectoria representa un capítulo fundamental de la historia cinematográfica española. Fue actriz, bailarina, modelo y símbolo de modernidad, además de una mujer capaz de triunfar en una industria internacional cuando muy pocas intérpretes españolas tenían acceso a ella.

Su carrera terminó cuando apenas tenía 33 años, pero su legado permanece ligado a la imagen de aquella joven donostiarra que llegó a Hollywood, trabajó junto a algunas de sus mayores estrellas y decidió desaparecer de la vida artística en el momento más inesperado.

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