«Puede parecer una cuestión menor. Unos pendones nuevos, un cambio de color, unas telas que decoran nuestras calles en determinados acontecimientos. Pero cuando se observa dentro de todo lo ocurrido desde junio de 2023, deja de parecer una casualidad y empieza a formar parte de un patrón bastante reconocible».
«Javier Navarro ha vuelto a gastar dinero de todos los tomelloseros para teñir de azul otro elemento de la imagen institucional del Ayuntamiento. Esta vez les ha tocado a los pendones. Y no, el problema no es que nos guste más el azul, el rojo, el verde o el amarillo. El problema es que el Ayuntamiento de Tomelloso no tiene color político. No pertenece al PP. Tampoco pertenece al PSOE. Pertenece a todos los vecinos y vecinas de esta ciudad, voten a quien voten. Algo tan elemental parece que no forma parte de la manera de entender el gobernar para Javier Navarro».
«Los pendones que el Gobierno municipal acaba de sustituir fueron adquiridos en 2023 y utilizados por primera vez aquella Semana Santa. Sustituían entonces a otros que llevaban alrededor de veinte años en uso y presentaban un evidente deterioro. Nosotros cambiamos unos pendones después de dos décadas; Navarro los cambia tres años después porque, aparentemente, había algo que le molestaba más que su estado de conservación: su color no era azul».
«Los adquiridos en 2023 eran de color almagre (burdeos/vino tinto). Y tampoco fue una elección caprichosa. El almagre si formaba parte de la estética tradicional de nuestra ciudad. Es un color muy asociado a las casas tradicionales de Tomelloso. Tal es así que podemos verlo, por ejemplo, en la franja inferior de uno de nuestros edificios más emblemáticos: la Posada de los Portales. Esperemos, por cierto, que después de escribir este artículo no se le ocurra a Navarro ordenar también pintarla de azul».
«Precisamente por esa vinculación con nuestros orígenes, nuestra tierra y nuestras tradiciones, el almagre también fue el color elegido en la renovación de la imagen turística de Tomelloso».
«Y podríamos tomárnoslo únicamente a broma o anécdota si no fuera porque esto no es un hecho aislado, sino todo lo contrario. Desde que Javier Navarro llegó a la Alcaldía hemos visto cómo el azul asociado al Partido Popular ha ido colonizando progresivamente la imagen institucional del Ayuntamiento: la imagen corporativa, la cartelería, la señalética municipal, las alfombras utilizadas en determinados acontecimientos, diferentes elementos de comunicación e incluso las prendas de trabajo de los empleados municipales. Ahora también los pendones».
«Estos hechos ya hemos venido denunciando en el tiempo. El Ayuntamiento de Tomelloso no puede convertirse en una sucursal del Partido Popular, ni su imagen institucional utilizarse para generar una asociación permanente entre nuestra ciudad y las siglas del partido que circunstancialmente ocupa el Gobierno municipal».
«La neutralidad institucional no es una cuestión estética. Es una cuestión de respeto. Quien gobierna administra temporalmente una institución que pertenece a todos. No la adquiere en propiedad durante cuatro años. Quizá ahí esté precisamente el problema: Javier Navarro parece mucho más preocupado por dejar claro quién gobierna el Ayuntamiento que por lo que desde el Ayuntamiento se hace para mejorar Tomelloso y la vida de la gente».
«Y es ahí donde unos simples pendones dejan de ser una anécdota. Porque para sustituir unos comprados hace solo tres años sí aparece dinero. Para modificar imágenes, carteles y elementos institucionales sí aparece tiempo. Para fotografías, vídeos y propaganda nunca faltan recursos».
«Mientras tanto, Tomelloso lleva tres años esperando que Javier Navarro se ocupe con el mismo entusiasmo de cuestiones bastante menos vistosas, pero infinitamente más importantes. Tenemos una ciudad más sucia, un servicio municipal de limpieza con menos trabajadores y menos medios, barrios donde el mantenimiento prácticamente ha desaparecido, parques, acerados y mobiliario urbano deteriorados, señalización horizontal borrada, baches que se eternizan, instalaciones municipales necesitadas de mantenimiento y una preocupante ausencia de nuevos proyectos propios después de tres años de mandato».
«Ahí está la auténtica diferencia entre gestionar y decorar. El problema de Tomelloso nunca ha sido que le faltara azul. Le faltan limpieza, mantenimiento, planificación, inversiones y, todo ello, debido a lo que si hay desde hace tres años es un Gobierno municipal sin ganas ningunas de trabajar».
«Especialmente significativa resulta la situación de nuestras calles. Javier Navarro lleva tres años gobernando Tomelloso sin haber acometido durante prácticamente toda la legislatura una campaña ordinaria de asfaltado como las que históricamente ha necesitado y realizado cualquier Ayuntamiento. Tres años sin abordar con normalidad una de las competencias más elementales de cualquier gobierno municipal: mantener adecuadamente las vías públicas».
«Reconocemos que aquí Tomelloso ha tenido mala suerte: todavía no han inventado el asfalto azul. Si no, estamos convencidos de que Navarro si hubiera decido invertir ahí el presupuesto municipal. Pero como el asfalto sigue siendo negro, no ha sido prioridad de Navarro. La ironía sirve para sonreír, pero lamentablemente el estado de muchas calles de Tomelloso no está para bromas».
«Y, ante todo esto, hoy vemos una paradoja indignante: mientras el Ayuntamiento de Tomelloso se ve cada vez más azul, la imagen de la ciudad es cada día más gris: más sucia, más deteriorada y con menos y peores servicios. Pero, eso si, con un gobierno local recaudando más que nunca».
«Pero, además, para rematar el asunto, resulta especialmente curioso que hasta Vox, socio por necesidad matemática del Gobierno de Navarro, haya mostrado públicamente su malestar por esta adquisición y por no haber sido consultados. Después de tres años resulta que ahora dicen haber descubierto el caciquil de Javier Navarro».
«Nos gustaría pensar que se trata de una discrepancia política sincera y que Vox va a exigir explicaciones sobre cuánto ha costado esta decisión, quién la tomó y qué necesidad existía de sustituir unos pendones adquiridos apenas tres años antes. Pero permítannos cierto escepticismo».
«Después de tres años compartiendo Gobierno, sosteniendo las decisiones importantes del alcalde y garantizando su mayoría, sería bastante sorprendente descubrir ahora una repentina vocación fiscalizadora. Mucho nos tememos que podamos encontrarnos ante una de esas discrepancias perfectamente compatibles con seguir votándolo todo juntos al día siguiente».
«Pero incluso la posición de Vox es secundaria. Lo verdaderamente importante es qué nos dice este episodio sobre la forma de gobernar Tomelloso».
«El asunto de los pendones podría liquidarse fácilmente como una anécdota. Nosotros creemos que simboliza algo mucho mayor: tres años de un Gobierno municipal excesivamente preocupado por la propaganda y el frentismo partidista, y demasiado poco por trabajar para Tomelloso. Tres años de propaganda mientras faltaba mantenimiento. Tres años intentando apropiarse de proyectos heredados y carentes iniciativas propias. Tres años buscando culpables en otras administraciones mientras empeoraban servicios que son responsabilidad directa del Ayuntamiento. Tres años multiplicando vídeos, anuncios y fotografías mientras Tomelloso perdía limpieza, inversión e impulso. Y, al mismo tiempo, tres años intentando convertir la imagen institucional de nuestra ciudad en una prolongación de la imagen del Partido Popular».
«Nosotros tenemos otra concepción del Ayuntamiento. Cuando gobernábamos, el color de aquellos pendones se eligió pensando en Tomelloso, en su arquitectura, en su tradición y en su identidad. No pensando en las siglas del PSOE».
«Gobernar una ciudad significa entender que sus símbolos, sus trabajadores, sus edificios y su Ayuntamiento no pertenecen al alcalde ni al partido que gobierna. Pertenecen a todos. Y el dinero de los tomelloseros debería utilizarse para limpiarlo, mantenerlo, asfaltarlo, modernizarlo y hacerlo avanzar. No para teñirlo del color político de Javier Navarro».













