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Fausti Moreno y José Luis Bódalo, dos historias de amor a Tomelloso que vuelven a casa como Ausentes 2026

El Auditorio López Torres vivió un homenaje lleno de emoción a dos tomelloseros que, pese a la distancia, han mantenido intacto el vínculo con su tierra

Tomelloso volvió a demostrar este domingo que hay distancias que no separan y ausencias que nunca llegan a ser completas. El Auditorio López Torres acogió uno de los actos más emotivos de la Feria y Fiestas 2026 con el reconocimiento a Fausti Moreno Perona y José Luis Bódalo Rodríguez como Tomelloseros Ausentes 2026, dos trayectorias vitales muy diferentes pero unidas por un mismo sentimiento: el orgullo de pertenecer a Tomelloso.

La ceremonia estuvo conducida por la concejala de Cultura, Inés Losa, que fue guiando un homenaje en el que se mezclaron recuerdos, música, amistad y emoción. El acto contó con la presencia del alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, miembros del equipo de Gobierno municipal, concejales del grupo socialista, representantes de asociaciones, familiares, amigos y numerosos vecinos que quisieron acompañar a los homenajeados en una jornada especialmente significativa.

Desde el primer momento quedó claro el espíritu de este reconocimiento: no se trataba de hablar de personas que se marcharon, sino de personas que, aunque viven lejos, siguen formando parte de la vida de su pueblo.

“Se trata de personas que un día marcharon, pero que nunca terminaron de irse. Se trata de memoria, de raíces, de querencia, pero sobre todo de volver”, se destacó durante la apertura del acto.

La música tuvo un papel protagonista desde el comienzo. Marieli Blanco al piano y Natalia López a la flauta fueron las encargadas de poner emoción a una mañana en la que las notas musicales acompañaron dos historias marcadas por la cultura y el servicio.

Una circunstancia especialmente simbólica fue la presencia de Marieli Blanco, Viñadora de Honor de 2026, vinculada precisamente al mundo musical, y de Natalia López.

Fausti Moreno, la mujer que convirtió la música en identidad de Tomelloso

La primera protagonista del homenaje fue Fausti Moreno Perona, una mujer cuya vida ha estado ligada durante décadas a la música, la cultura y al carácter solidario de una ciudad que la reconoce como una de sus grandes impulsoras culturales.

Su historia es inseparable de La Lira, la emblemática tienda de instrumentos musicales que durante años fue mucho más que un comercio. Fue un punto de encuentro para músicos, estudiantes, bandas, conservatorios y aficionados que acudían no solo buscando un instrumento o una partitura, sino también consejo, ayuda y cercanía.

Su padrino en este reconocimiento fue Miguel Huertas Torres, quien definió a Fausti con una expresión que resume perfectamente su personalidad: “la vecina de la sal”. Una persona a la que acudir cuando faltaba algo, alguien que siempre encontraba una solución y que convertía la ayuda a los demás en una forma de vida.

“Ser vecina de la sal no es solamente tener aquello que al otro le falta. Es estar”, se recordó durante el homenaje, poniendo en valor esa capacidad de Fausti para estar siempre disponible ante cualquier necesidad cultural o personal.

Durante décadas, desde La Lira, Fausti atendió a generaciones enteras de músicos. Allí llegaron estudiantes que necesitaban una pieza para sus instrumentos, bandas que buscaban material, artistas que requerían asesoramiento y familias que encontraron en ella una ayuda cercana.

Su relación con la música nació también desde la propia familia. La trayectoria musical de sus hijos marcó profundamente su vida, especialmente cuando sus tres hijos formaron parte de la escolanía del Valle de los Caídos, una experiencia que terminó influyendo decisivamente en el nacimiento de su proyecto empresarial.

Como explicó Miguel Huertas, el origen de La Lira estuvo relacionado con una necesidad concreta: la dificultad para conseguir materiales musicales, especialmente las cañas del clarinete que necesitaba su hijo Javier. Aquella situación hizo que Fausti se preguntara cuántas familias podían encontrarse con el mismo problema.

Así nació una tienda que acabaría convirtiéndose en referencia más allá de Tomelloso. Lo que comenzó como una iniciativa familiar terminó siendo un espacio fundamental para la difusión musical.

Pero la aportación de Fausti no quedó limitada al ámbito comercial. Su compromiso con la cultura alcanzó una nueva dimensión con la Asociación Pro Música Guillermo González, una entidad que permitió durante años acercar a Tomelloso músicos de primer nivel nacional e internacional.

La asociación llevó hasta la ciudad conciertos de grandes intérpretes y creó una programación cultural excepcional. Fausti fue una pieza clave en su funcionamiento, desde la organización hasta la atención personal a los artistas.

“Prestaba banquetas, sillas, atriles, partituras, incluso algún instrumento para solucionar problemas de última hora en el escenario”, se recordó durante el acto.

Fausti Moreno, una tomellosera ausente que nunca dejó de estar presente

La propia Fausti explicó durante el acto que su ausencia de Tomelloso llegó por una circunstancia muy distinta a otros casos. No se marchó buscando una nueva vida lejos de su tierra, sino que las circunstancias familiares la llevaron hasta Madrid.

“Yo tengo que confesaros que me ausenté por todo lo contrario”, explicó emocionada. Hace seis años, la enfermedad de su marido, Pablo López Sánchez, obligó al matrimonio a trasladarse para que pudiera recibir el tratamiento que necesitaba. Después llegaría una pérdida que marcó profundamente su vida: “Desde hace cuatro años y medio me falta la mitad de mi latido”.

Fausti reconoció que volver a Tomelloso tiene para ella una mezcla de emoción y dolor. Cada calle, cada rincón y cada recuerdo están unidos a una vida compartida con su familia y con Pablo, pero al mismo tiempo su pueblo sigue siendo ese lugar al que necesita regresar.

“A pesar del dolor vuelvo, y vuelvo con frecuencia, porque aquí están mis raíces, mis recuerdos de toda una vida”, afirmó. Una necesidad que resumió con una expresión muy tomellosera: “Necesito Tomellosear”.

Porque, como explicó, su relación con la ciudad no depende de la distancia. “Mi vida entera es Tomelloso. Nací aquí, crecí aquí y hasta hace solo seis años mi día a día transcurría en estas calles”.

Fausti recordó también sus raíces familiares, ligadas durante generaciones a la localidad. Gracias a un árbol genealógico elaborado por su sobrina Eloísa, descubrió que su familia acumula hasta siete generaciones de tomelloseros, un vínculo profundo con una tierra marcada por la cultura del vino, el esfuerzo y la tradición.

Durante su intervención repasó recuerdos de infancia: los cines de verano, las calles donde jugaba, la antigua ubicación del parque de bomberos, el colegio de niñas de Doña Pilar Valentín y la tienda y taller de su padre, un espacio que forma parte esencial de su memoria familiar.

También quiso recordar la figura de su hermano Pepe, vinculado al ciclismo manchego y presidente de la Federación Manchega de Ciclismo, así como su paso por la Hermandad de la Virgen de las Viñas, una etapa que definió como especialmente importante en su vida.

Pero si existe un lugar que resume la historia de Fausti, ese es La Lira.

La Lira, mucho más que una tienda de música

Fausti explicó que aquel proyecto nació casi por casualidad, a raíz de las dificultades que encontraba su familia para conseguir determinados materiales musicales.

Cuando su hijo Javier comenzó sus estudios de clarinete, las constantes roturas de las cañas del instrumento se convirtieron en un problema. En Tomelloso no era sencillo conseguir recambios y aquello obligaba a buscar ayuda fuera de la localidad.

“Un día mi hijo, profundamente enfadado y frustrado, nos soltó muy serio: de mayor voy a poner una tienda de música”, recordó Fausti durante su discurso.

Aquella frase de un niño terminó siendo una inspiración. La familia se preguntó cuántas personas podían estar pasando por la misma situación y de ahí nació La Lira.

La tienda se convirtió en un lugar especial. Una pequeña empresa familiar que mezclaba vida personal y actividad profesional, porque la familia vivía encima del establecimiento y la música formaba parte del día a día.

Fausti recordó anécdotas que muestran hasta qué punto La Lira era un servicio para los músicos de la localidad. Clientes que llamaban a cualquier hora porque se había roto una cuerda, faltaba un accesorio o un músico necesitaba solucionar un problema antes de una actuación.

Uno de los ejemplos más recordados fue el de un penitente que llegó de madrugada durante Semana Santa porque se le habían roto las baquetas del tambor en plena procesión. La respuesta fue la habitual: abrir la puerta y ayudar.

Desde La Lira, Fausti acompañó el crecimiento de numerosas agrupaciones musicales y centros educativos. Vendió instrumentos a bandas, rondallas, grupos de rock, coros y conservatorios de diferentes puntos de España. Incluso recordó con orgullo que algunos instrumentos llegaron hasta el colegio Nuestra Señora de los Rosales de Madrid, donde estudiaban las infantas Leonor y Sofía.

La Asociación Pro Música Guillermo González, otro gran legado

La otra gran aportación de Fausti a la cultura tomellosera fue la Asociación Pro Música Guillermo González.

Un proyecto que nació desde el amor por la música y que permitió que Tomelloso disfrutara de intérpretes de primer nivel.

Fausti recordó que la asociación surgió de manera natural, primero desde la Asociación de Padres del Conservatorio y posteriormente con la creación formal de la entidad en 1997.

El nombre elegido fue el del prestigioso pianista Guillermo González Hernández, vinculado a Tomelloso y a la familia Moreno. Su apoyo permitió consolidar una iniciativa que acabaría trayendo grandes figuras de la música.

Por aquella asociación pasaron artistas de reconocido prestigio como Ara Malikian, Joaquín Soriano, la Orquesta Mastretta, María Rosa Calvo Manzano o numerosos músicos que dejaron actuaciones inolvidables en la localidad.

Fausti recordó con especial cariño aquellas veladas y el esfuerzo de toda la junta directiva para conseguir que grandes intérpretes quisieran volver a Tomelloso pese a las limitaciones económicas.

El secreto estaba en el trato humano: las cenas posteriores a los conciertos, la cercanía y la amistad que se generaba con los músicos. “Aunque no podíamos pagarles el caché que realmente merecían, todos estaban deseando volver a Tomelloso”, recordó.

Miguel Huertas, padrino de una vida dedicada a ayudar

Antes de la entrega del reconocimiento, Miguel Huertas Torres, padrino de Fausti Moreno, repasó una amistad de más de cincuenta años.

Recordó cómo la conoció el día de su boda con Pablo López Sánchez en la parroquia de la Asunción y cómo aquella relación se transformó en una amistad familiar compartida durante décadas.

Huertas destacó tres grandes facetas de Fausti: esposa, madre y empresaria.

Como esposa, recordó la relación de más de medio siglo junto a Pablo; como madre, su dedicación absoluta a sus tres hijos; y como empresaria, la capacidad de convertir una tienda desconocida inicialmente en un referente musical.

También quiso poner en valor su papel dentro de la Asociación Pro Música Guillermo González, donde pasó de sentirse insegura para asumir responsabilidades a convertirse en una figura imprescindible.

“Fausti no se creía capaz pero resolvía todo”, resumió Miguel Huertas, recordando cómo su domicilio y La Lira acabaron siendo el centro operativo de la asociación.

Actualmente Fausti vive en Madrid, cerca de sus hijos y nietos, pero continúa llevando Tomelloso consigo. Incluso mantiene pequeñas tradiciones como elaborar jabón artesanal para sus amigos y hablar de su pueblo con las nuevas personas que conoce.

José Luis Bódalo, un tomellosero que llevó el nombre de su pueblo por el mundo

Si la historia de Fausti Moreno está ligada a la música, la cultura y la cercanía con los demás, la trayectoria de José Luis Bódalo Rodríguez representa el compromiso, el servicio público y la entrega a los demás desde una vida dedicada a la seguridad y a la ayuda internacional.

El segundo protagonista del reconocimiento a los Tomelloseros Ausentes 2026 recibió el cariño de su ciudad natal en un acto en el que quedaron patentes sus raíces y el orgullo con el que siempre ha llevado el nombre de Tomelloso allá donde ha estado.

Su padrino en esta ocasión fue Miguel Ángel Moraleda, amigo de infancia y compañero de muchos momentos vitales, quien quiso acercar al público la dimensión humana de una persona cuya trayectoria profesional ha estado marcada por la responsabilidad y el compromiso.

Antes de dar paso a su intervención, Inés Losa destacó que la figura de José Luis Bódalo representa una vocación de servicio extraordinaria, recordando especialmente uno de los episodios que más impacto ha causado en su trayectoria: su experiencia durante el terremoto de Haití de 2010.

La concejala explicó que le había emocionado conocer cómo, teniendo la posibilidad de regresar a España después de aquella tragedia, decidió permanecer junto al pueblo haitiano y continuar con la misión que tenía encomendada.

Una decisión que resume, según se puso de manifiesto durante el homenaje, una forma de entender la vida basada en la entrega y la responsabilidad.

Una vida marcada por el servicio a los demás

Miguel Ángel Moraleda recordó que hablar de José Luis era hablar de una amistad nacida desde la infancia, de muchos años compartidos y de una persona que siempre ha mantenido un fuerte vínculo con Tomelloso.

“Cuando se conoce a alguien desde pequeño uno tiene el privilegio de haber compartido con esa persona momentos que con el paso de los años adquieren todavía más valor”, explicó durante su intervención.

En ese recorrido común aparecieron los recuerdos de la infancia, los juegos, el colegio de los Padres Carmelitas, los paseos en bicicleta y, posteriormente, el camino profesional que llevaría a José Luis lejos de su localidad natal.

Primero llegó su ingreso en el Ejército y posteriormente su incorporación a la Policía Nacional, una carrera que durante décadas estuvo vinculada a situaciones de especial complejidad y responsabilidad.

Moraleda recordó que José Luis participó en misiones y destinos internacionales en lugares como Cuba, Irak, Rusia, América o Haití, siempre con la misma actitud: representar a España y llevar consigo el nombre de Tomelloso.

“Donde fuiste, triunfaste y quien te conoció, te quiso”, afirmó su padrino, destacando su carácter noble, generoso y servicial, así como su permanente disposición a ayudar a los demás.

También tuvo palabras para Esther, su compañera de vida, a quien definió como una persona fundamental en su trayectoria y en todos los años compartidos.

Tomelloso siempre viajó con él

Uno de los aspectos más destacados durante el homenaje fue la forma en la que José Luis ha mantenido siempre viva su identidad tomellosera.

Aunque su vida profesional le llevó a recorrer medio mundo, nunca perdió el vínculo con sus raíces. Su padrino explicó que incluso en los lugares más alejados seguía teniendo presente a su pueblo, sus costumbres y sus tradiciones.

Uno de los detalles más queridos es su costumbre de llevar consigo productos y sabores de Tomelloso. Como recordó Moraleda, José Luis siempre ha llevado harina para preparar gachas tomelloseras y una botella de vino de su tierra, convirtiendo la gastronomía en una forma de explicar su origen a quienes no conocían la localidad.

Para él, la comida era también una manera de compartir historias y crear vínculos. Un plato tradicional acababa siendo una conversación sobre Tomelloso, sobre sus gentes y sobre la forma de vida de un pueblo que nunca dejó atrás.

Más de 60 países y una misma respuesta: soy de Tomelloso

Durante su discurso de agradecimiento, José Luis Bódalo recordó que su trayectoria profesional le llevó a vivir experiencias en más de 60 países.

Con emoción, explicó que cada destino le permitió conocer culturas diferentes, realidades muy distintas y personas extraordinarias, pero que en cada lugar mantuvo siempre una certeza: su origen.

“Cuando alguien me preguntaba de dónde era, siempre respondía con orgullo: soy de Tomelloso”, afirmó.

Una respuesta que resume una forma de entender la identidad que fue precisamente la razón de este reconocimiento.

Porque para Bódalo ser tomellosero no depende del lugar donde se vive, sino de los valores que se mantienen: el esfuerzo, la palabra dada, la ayuda a los demás y el orgullo por las propias raíces.

“Ser Tomellosero es valorar el trabajo, perseverar ante las dificultades, respetar la palabra dada, ayudar a los demás y mantener nuestras costumbres vivas y nuestras tradiciones”, afirmó durante su intervención.

Una trayectoria profesional llena de momentos decisivos

El alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, puso también en valor la trayectoria de José Luis, destacando una vida profesional marcada por el riesgo y la responsabilidad.

Durante su intervención recordó su paso por la Policía Nacional, los años dedicados a la lucha antiterrorista, las misiones internacionales en escenarios especialmente complicados y su actuación durante el terremoto de Haití de 2010.

También destacó otro episodio especialmente recordado: el rescate de una persona en las vías del Metro de Madrid, una actuación que refleja el compromiso permanente de José Luis con proteger y ayudar a los demás.

Actualmente continúa ligado al ámbito de la seguridad internacional como director de Seguridad Internacional de la República Dominicana, demostrando, según señaló el alcalde, que “un tomellosero no se retira de la entrega ni del trabajo bien hecho”.

El discurso de un hombre que nunca se fue

José Luis Bódalo recibió el reconocimiento con humildad y emoción.

Sus primeras palabras fueron de agradecimiento al Ayuntamiento de Tomelloso, a sus amigos, familiares y especialmente a su esposa, hijos y hermanos, a quienes definió como su refugio y su apoyo durante toda su vida.

También quiso dedicar una parte muy especial de su intervención a sus padres, asegurando que aunque ya no estén físicamente presentes, siguen acompañándolo y formando parte de todo lo que es.

“Todo lo que soy se lo debo a ellos”, afirmó, destacando el esfuerzo, los valores y la educación recibida.

José Luis explicó que recibir el reconocimiento de Tomellosero Ausente supone uno de los mayores honores que podía imaginar, porque procede precisamente del lugar donde comenzó su historia.

Recordó las calles de su infancia, los juegos hasta el anochecer, la feria, la romería, la verbena del barrio del Carmen y sus años en el colegio de los Padres Carmelitas.

A pesar de haber recorrido miles de kilómetros, aseguró que nunca perdió la conexión con aquella infancia que marcó su identidad.

Y cerró una de las frases más emocionantes del acto:

“He vivido en más de 60 países, pero nunca me he ido de Tomelloso”.

Tomelloso reconoce a quienes nunca se fueron y cierra el homenaje con el himno de la ciudad

El acto de reconocimiento a los Tomelloseros Ausentes 2026 llegó a su momento final con las palabras del alcalde de Tomelloso, Javier Navarro, quien quiso poner en valor el significado profundo de una distinción que, más allá de reconocer una trayectoria personal, representa el vínculo permanente entre una persona y la tierra que la vio nacer.

Ante familiares, amigos, representantes municipales y vecinos que llenaban el Auditorio López Torres, el alcalde destacó que el homenaje a Fausti Moreno Perona y José Luis Bódalo Rodríguez era uno de los momentos más sentidos del calendario institucional de la Feria y Fiestas de Tomelloso.

Durante su intervención agradeció también la labor de quienes habían participado en el acto, con una mención especial a los padrinos de los homenajeados, Miguel Huertas Torres y Miguel Ángel Moraleda, así como a las madrinas y padrino del año anterior, reconociendo su compromiso y su papel dentro de esta tradición.

Navarro señaló que el reconocimiento de Tomellosero Ausente no habla realmente de distancia, sino de pertenencia.

“Hoy nos unimos para rendir homenaje a la tomellosería que no entiende de distancias ni de mapas”, afirmó, destacando esa forma de sentir que permanece intacta aunque la vida lleve a una persona lejos de su lugar de origen.

Dos vidas diferentes, un mismo orgullo de ser tomellosero

El alcalde destacó que Fausti Moreno y José Luis Bódalo representan dos caminos vitales muy distintos, pero unidos por los mismos valores.

Por un lado, la trayectoria de una mujer que convirtió la música y la cultura en una forma de servicio a la sociedad; por otro, la de un profesional que dedicó su vida a proteger y ayudar a los demás en diferentes lugares del mundo.

Sobre Fausti Moreno, Javier Navarro recordó que hablar de ella es hablar “de la banda sonora de nuestra ciudad”.

Durante décadas, al frente de La Lira, no solo vendió instrumentos, sino que abrió puertas a la cultura musical, impulsó vocaciones y ayudó a que generaciones de músicos pudieran desarrollar su pasión.

El alcalde destacó especialmente su papel dentro de la Asociación Pro Música Guillermo González, cuya actividad permitió que Tomelloso disfrutara durante años de una programación cultural de primer nivel.

También recordó su traslado a Madrid para estar cerca de sus hijos y nietos y el dolor de las pérdidas personales que ha afrontado, pero subrayó que su reconocimiento no representa una ausencia real.

“Reconocerte hoy, Fausti, no es premiar una ausencia, es plasmar institucionalmente que nunca te has ido del todo”, afirmó el alcalde, poniendo en valor la huella musical y humana que permanece en la ciudad.

José Luis Bódalo, el ejemplo del compromiso y la entrega

En cuanto a José Luis Bódalo, Javier Navarro puso el foco en una trayectoria profesional marcada por el servicio.

Recordó su etapa como oficial de la Policía Nacional, sus años de trabajo en escenarios especialmente complejos y su participación en misiones internacionales donde la responsabilidad y el riesgo formaban parte de su día a día.

El alcalde destacó su actuación durante los años más duros de la lucha antiterrorista, sus destinos internacionales y su presencia en lugares como Afganistán, Irak o Haití, donde vivió uno de los episodios más difíciles de su trayectoria durante el terremoto de 2010.

También recordó su intervención en el rescate de una persona en las vías del Metro de Madrid, un gesto que refleja esa vocación permanente de ayudar a los demás.

Para Navarro, José Luis representa el espíritu del esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso que caracteriza a muchos tomelloseros que llevan el nombre de la ciudad por todo el mundo.

“La distancia física es solo una circunstancia geográfica”

Uno de los mensajes centrales del acto fue que marcharse no significa desaparecer.

Fausti y José Luis son ejemplo de dos personas que han desarrollado buena parte de sus vidas fuera de Tomelloso, pero que han mantenido intacta su conexión emocional con la ciudad.

“Queridos José Luis y Fausti, la distancia física es sólo una circunstancia geográfica”, señaló Javier Navarro.

El alcalde insistió en que la verdadera pertenencia no depende del lugar donde una persona vive, sino del lugar al que desea regresar.

“Vosotros sois nuestros mejores embajadores”, afirmó, destacando que ambos han llevado el nombre de Tomelloso con orgullo desde ámbitos completamente diferentes: la música y la cultura en el caso de Fausti, y la protección y ayuda a los demás en el caso de José Luis.

Según Navarro, ambos representan una manera de entender la vida basada en los valores que identifican a la ciudad: esfuerzo, generosidad, humildad y compromiso.

Un Auditorio López Torres emocionado

El homenaje estuvo marcado durante toda la mañana por la emoción de los protagonistas, pero también por la de los familiares, amigos y vecinos que quisieron acompañarlos.

Entre el público se encontraban representantes municipales, concejales de distintos grupos políticos, miembros de asociaciones locales, antiguos compañeros, amigos de toda una vida y familiares que vivieron el reconocimiento como un homenaje colectivo.

No fueron únicamente dos personas las reconocidas. El acto sirvió también para poner rostro a tantas personas que, por diferentes circunstancias, tuvieron que abandonar Tomelloso pero que siguen manteniendo sus raíces.

Como se recordó durante la ceremonia, los homenajeados representan a muchos otros tomelloseros que han construido sus vidas fuera de la ciudad sin olvidar nunca de dónde vienen.

El himno de Tomelloso pone el broche final al homenaje

Después de los discursos y de la entrega de reconocimientos llegó uno de los momentos más simbólicos de la jornada.

El alcalde invitó a todos los asistentes a ponerse en pie para escuchar el himno de Tomelloso, un instante en el que el Auditorio López Torres quedó unido en torno al sentimiento de pertenencia a la ciudad.

Con todos los presentes de pie, familiares, autoridades, homenajeados y vecinos acompañaron el cierre de un acto que había estado marcado por los recuerdos, la emoción y el orgullo de ser tomellosero.

La música, protagonista desde el inicio gracias a Marieli Blanco y Natalia López, volvió a convertirse en el lenguaje común para despedir una jornada en la que quedó claro el mensaje principal: hay personas que pueden vivir lejos, pero que nunca dejan de formar parte de su pueblo.

Fausti Moreno y José Luis Bódalo recibieron así el reconocimiento de Tomelloso no como una despedida, sino como una reafirmación de algo que ambos han demostrado durante toda su vida: que las raíces permanecen aunque cambien las circunstancias.

Porque, como quedó patente durante todo el homenaje, un tomellosero puede recorrer miles de kilómetros, pero siempre conserva una dirección marcada en el corazón: Tomelloso.

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