spot_imgspot_imgspot_img
spot_img

Cuando la feria enciende sus luces, Tomelloso vuelve a encontrarse con sus recuerdos

La explanada del recinto ferial recupera desde este 24 de agosto el sonido de las atracciones, los premios y esas pequeñas historias que cada año anuncian que la Feria ha llegado.

Hay un momento en el que todos los pueblos saben que la feria ha llegado. No hace falta mirar el calendario. Basta con escuchar la música de las atracciones, sentir el movimiento de las luces en la noche y ver cómo las familias comienzan a recorrer la explanada del recinto ferial para entender que algo diferente empieza a ocurrir.

Este 24 de agosto, Tomelloso da el pistoletazo de salida a su Feria y Fiestas 2026 con la celebración de la LX Fiesta de la Vendimia, el homenaje a la Virgen de las Viñas, la proclamación de madrinas y padrino y el pregón inaugural de Félix Godoy Martínez. Después llegará el desfile, la apertura oficial del recinto ferial y esa imagen tan esperada de las atracciones funcionando por primera vez con toda su luz.

Pero la feria también empieza mucho antes de que suenen los grandes actos. Empieza cuando un niño mira por primera vez una atracción, cuando alguien vuelve a subirse al lugar donde tantas veces disfrutó de pequeño o cuando una familia repite una tradición que lleva años formando parte de sus veranos.

El tren de la bruja sigue siendo una de esas atracciones que parecen resistirse al paso del tiempo. Entre risas, pequeños sustos y la emoción de esperar el siguiente giro, permanece ese reto que muchos conocen: intentar alcanzar la escoba de la bruja y conseguir el premio que convierte un simple paseo en una pequeña victoria.

También la pesca de patitos mantiene ese encanto sencillo que nunca falla. La concentración de los más pequeños buscando el patito adecuado, intentando reunir la mayor cantidad de puntos posible y soñando con conseguir el mejor premio forma parte de una escena que se repite cada año y que sigue teniendo la misma ilusión.

Y si hay un sonido inseparable de la feria es el de la tómbola. Los números cantados, la espera del público y ese instante en el que se anuncia el último boleto antes de comenzar el sorteo mantienen viva una tradición donde la suerte y la emoción van de la mano.

Junto a ellas, atracciones como el látigo aportan velocidad y diversión para quienes buscan una experiencia más intensa. Giros, gritos y carcajadas forman parte de ese paisaje sonoro que durante unos días transforma el recinto ferial en un lugar lleno de vida.

Porque la feria también se disfruta despacio. Con un paseo entre luces, una parada para compartir un pollo asado, unos churros con chocolate o cualquier otro sabor típico de esos puestos que forman parte del recuerdo de tantas generaciones.

Al final, la feria no solo son atracciones, música o casetas. Es ese instante en el que un niño consigue su premio, en el que alguien vuelve a recordar su infancia o en el que una familia comparte una noche sin prisas.

Tomelloso vuelve así a celebrar una de sus citas más esperadas con la esencia de siempre: una feria construida con pequeñas historias, emociones compartidas y recuerdos que, año tras año, vuelven a encenderse junto a las luces del recinto.

Últimas noticias