Hay imágenes capaces de explicar una feria sin necesidad de escuchar la música, sentir el movimiento de las atracciones o caminar entre el bullicio. La gran noria iluminada sobre el cielo nocturno de Tomelloso es una de ellas.
Desde la distancia se reconoce inmediatamente su silueta. Un gran círculo de luces rojas, blancas, verdes y violetas sobresale sobre el recinto ferial y, durante unos días, transforma el paisaje habitual de la ciudad.
A sus pies, la Feria sigue su curso. Familias que avanzan sin prisa, grupos de amigos que deciden cuál será la siguiente atracción, niños que levantan la mirada y mayores que contemplan una escena que probablemente han vivido muchas veces, aunque nunca exactamente de la misma manera.
La imagen recoge precisamente uno de esos momentos. No existe una única protagonista. Está la noria, por supuesto, dominando el horizonte, pero también están las personas que ocupan el primer plano, las luces de las atracciones, los encuentros inesperados y ese movimiento constante que acompaña cualquier noche de feria.
Tomelloso visto desde las alturas
Desde una de sus cabinas, Tomelloso debe de parecer una ciudad diferente.
Durante unos minutos, las calles quedan abajo convertidas en pequeñas líneas de luz. Arriba permanece el silencio relativo de la altura; abajo, la Feria continúa con su particular mezcla de conversaciones, música, risas y destellos.
Hay niños que descubren por primera vez la ciudad desde las alturas, parejas que comparten el recorrido, familias que mantienen una tradición y personas que regresan después de mucho tiempo para reencontrarse con una sensación conocida.
Una imagen que permanece en el recuerdo
Cuando termine la Feria, las luces se apagarán y la estructura desaparecerá del horizonte. El recinto recuperará poco a poco su aspecto cotidiano y Tomelloso volverá a su ritmo habitual.
Pero durante estas noches, la noria vuelve a ejercer como uno de esos faros temporales que anuncian desde lejos que la ciudad está de fiesta.
Una imagen sencilla que resume buena parte de lo que significa la Feria: encuentros, generaciones compartiendo espacio, recuerdos que regresan y otros nuevos que comienzan a construirse.
Y mientras la noria siga girando sobre Tomelloso, siempre habrá alguien abajo levantando la mirada.












