El 15 de octubre ocupa un lugar singular en la historia. Entre los numerosos acontecimientos vinculados a esta fecha destacan dos hechos con repercusión internacional: la entrada en vigor del calendario gregoriano en 1582 y la concesión, en 1990, del Premio Nobel de la Paz a Mijaíl Gorbachov, entonces presidente de la Unión Soviética.
1582: el día en que comenzó el calendario gregoriano
El 15 de octubre de 1582 fue la fecha oficial de introducción del calendario gregoriano, impulsado durante el pontificado de Gregorio XIII para corregir el desfase acumulado por el antiguo calendario juliano respecto al año solar.
La reforma tuvo una consecuencia que todavía hoy llama la atención: en los territorios que la adoptaron inicialmente, al jueves 4 de octubre de 1582 le siguió el viernes 15 de octubre. Se eliminaron así diez fechas del cómputo para corregir el desfase acumulado durante siglos.
Además de ese ajuste inmediato, el nuevo sistema modificó la regla de los años bisiestos. El calendario gregoriano mantiene como bisiestos los años divisibles entre cuatro, excepto los años seculares que no sean también divisibles entre 400. Esa corrección permitió aproximar con mucha mayor precisión el calendario civil a la duración real del año trópico.
España estuvo entre los territorios que aplicaron tempranamente la reforma: el 15 de octubre de 1582 siguió directamente al 4 de octubre. La adopción no fue simultánea en todo el mundo y algunos países tardaron siglos en incorporarse al nuevo sistema.
Más de cuatro siglos después, el calendario gregoriano continúa siendo el sistema civil de referencia en gran parte del planeta.
1990: Mijaíl Gorbachov recibe el Nobel de la Paz
La segunda efeméride destacada lleva hasta el final de la Guerra Fría. El 15 de octubre de 1990, Mijaíl Gorbachov, presidente de la Unión Soviética, fue distinguido con el Premio Nobel de la Paz. La propia Fundación Gorbachov recoge esa fecha entre los principales reconocimientos de su trayectoria.
El Comité Nobel reconoció su papel principal en los profundos cambios que estaban transformando las relaciones entre el Este y el Oeste. La Fundación Nobel vincula expresamente el galardón a la contribución de Gorbachov a la distensión internacional y al proceso que condujo al final pacífico de la Guerra Fría.
Gorbachov había llegado a la dirección de la Unión Soviética en 1985 y puso en marcha las políticas conocidas como perestroika y glasnost, dentro de un proceso de reformas internas acompañado de un acercamiento político a Occidente. Un año antes de recibir el Nobel, en 1989, había caído el Muro de Berlín, símbolo de la división europea durante la Guerra Fría.
La ceremonia formal de entrega del Nobel tuvo lugar posteriormente, el 10 de diciembre de 1990 en Oslo. Gorbachov no asistió personalmente en aquella ocasión y su discurso de aceptación fue leído por el viceministro soviético de Asuntos Exteriores Andréi Kovaliov.












