El 20 de octubre reúne numerosos acontecimientos históricos, pero dos fechas sobresalen por su alcance internacional y por la huella que dejaron en ámbitos muy diferentes. En 1944, las tropas estadounidenses desembarcaron en la isla filipina de Leyte, en una operación clave de la Segunda Guerra Mundial. Veintinueve años más tarde, en 1973, abría oficialmente sus puertas la Ópera de Sídney, convertida con el tiempo en uno de los grandes símbolos arquitectónicos de Australia.
20 de octubre de 1944: el desembarco aliado en Leyte
El 20 de octubre de 1944, las fuerzas estadounidenses desembarcaron con éxito en las playas de la costa oriental de Leyte, dentro de la invasión aliada de la isla y del proceso para recuperar Filipinas de la ocupación japonesa.
Los Archivos Nacionales de Estados Unidos registran la fecha como el denominado A-Day, el día de asalto sobre Leyte. El desembarco devolvía fuerzas estadounidenses a territorio filipino después de las derrotas sufridas en los primeros compases de la guerra en el Pacífico.
Aquella jornada quedó asociada para siempre a la imagen del general Douglas MacArthur avanzando por el agua hacia la playa. MacArthur había abandonado Filipinas en 1942 y había prometido regresar. El 20 de octubre de 1944 volvió a pisar el archipiélago y anunció públicamente su retorno.
El desembarco abrió una nueva etapa en la campaña de Filipinas y permitió establecer una cabeza de playa en Leyte. Los combates continuarían durante los meses siguientes y la recuperación del archipiélago todavía requeriría nuevas operaciones militares antes del final de la Segunda Guerra Mundial.
20 de octubre de 1973: inauguración oficial de la Ópera de Sídney
Otro 20 de octubre, esta vez en 1973, la reina Isabel II inauguró oficialmente la Ópera de Sídney, uno de los edificios más conocidos de la arquitectura contemporánea y una imagen inseparable de la ciudad australiana.
Las obras habían comenzado en 1959 y finalizaron en 1973. El proyecto, concebido por el arquitecto danés Jørn Utzon, atravesó un largo y complejo proceso constructivo. El coste final alcanzó los 102 millones de dólares australianos, según la documentación histórica conservada en Australia.
La inauguración oficial estuvo acompañada por fuegos artificiales y una interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven. La actividad artística del edificio, en realidad, ya había comenzado antes: la primera actuación pública se había celebrado el 28 de septiembre de 1973.
El edificio se abrió con cuatro grandes salas de espectáculos y terminó convirtiéndose en una referencia internacional tanto de la arquitectura como de las artes escénicas. Décadas más tarde, en 2007, la Ópera de Sídney entraría en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.













