Nuestro patrimonio humano de personajes que hicieron historia en sus actividades humanas, culturales, religiosas, educativas, militares y pictóricas, entre otras, forma parte de un gran número de figuras de ambos sexos que lograron reunir unas características humanas que hicieron que fueran admiradas por el resto de las personas, en virtud de haber alcanzado una representatividad distinta de la habitualmente conocida y que, por lo tanto, han destacado por encima del resto.
Nuestra Comunidad es rica en este tipo de personajes y nos enorgullece poder narrar, aunque de forma breve, las reseñas de su meritorio recorrido vital.
ALONSO PACHECO ALARCÓN (Minaya, Albacete, 1551 – Cuncolim, Salsete (India), 1583).
Sacerdote jesuita, denominado mártir y reconocido como beato.
Procedía de una familia de alto nivel y estudió gramática y humanidades en el Colegio de Jesuitas de Belmonte, ingresando como novicio en 1567 en el seminario de Villarejo de Fuentes, a los dieciséis años.
A los dieciocho años estudió Teología en el Colegio Máximo de Alcalá de Henares.
En 1574 fue destinado a Goa, en la India portuguesa, sustituyendo a otro religioso por enfermedad. Allí finalizó Teología y fue ordenado sacerdote y, tres años después, fue nombrado consejero y secretario del provincial de la India oriental, con tanto éxito que tuvo que informar al papa Gregorio XIII y después a España, dando cuenta también a Felipe II.
Volvió a Goa en 1581 y le nombraron rector del colegio de Salsete, península próxima a Goa.
Hubo enfrentamientos con los brahmanes, que solicitaron ser instruidos por padres jesuitas, lo que resultó ser una trampa y, en su recibimiento, el lunes 15 de julio de 1583, fue alcanzado por una lanza en el pecho y falleció, junto con sus compañeros.
El papa León XII lo beatificó junto a sus cuatro compañeros.
Su festividad se celebra el 7 de septiembre.
DIEGO MEDRANO Y TREVIÑO (Ciudad Real, 1784 – 1853)
Militar, político y ensayista.

Procedía de una familia bien establecida y de amplio rango militar, lo que le indujo a seguir este camino, iniciando su carrera militar en la Guerra de la Independencia, en 1808, como cadete, y alcanzando en 1819 el grado de teniente coronel del Real Cuerpo de Artillería.
Se mantuvo en activo durante un largo periodo de la guerra, siendo ayudante de campo en las batallas de Ocaña y Villamanrique, así como en las de Chiclana y Torre Bermeja.
Pasó al Ejército de Reserva de Andalucía, recorriendo prácticamente toda España. Entre sus actuaciones más destacadas figuran la toma del castillo de Pancorbo, en Burgos, el bloqueo de Pamplona y la defensa de Villava. También intervino en la derrota del general francés Soult. Más tarde pasó a ser ayudante del Estado Mayor del duque de Ciudad Rodrigo, ocupando el Rosellón.
Finalizado este periodo, se dedicó a la política, siendo diputado a Cortes por la provincia de La Mancha de 1820 a 1822 y ministro de la Gobernación en 1823.
Como consecuencia de su enfrentamiento a las tropas reales de los Cien Mil Hijos de San Luis, sufrió el ostracismo y el exilio, regresando después a su ciudad, donde pasó a escribir distintos libros monográficos.
En 1834, tras el fallecimiento de Fernando VII, regresó a la política como procurador a Cortes por Ciudad Real desde 1834 a 1836 y, posteriormente, en 1840.
Falleció en 1853, siendo soltero, a causa de un ataque cerebral.
Fue promotor de las Cajas de Ahorros, siendo ministro del Interior en 1835 y miembro de la Sociedad de Amigos del País.
En Ciudad Real se encuentra el Palacio de Medrano, sede actual de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
AMBROSIO MONTESINO (Huete, Cuenca, 1450 – Madrid, 1514)
Escritor y fraile franciscano.
Profesó en la Orden Franciscana y fue miembro del convento de San Juan de los Reyes de Toledo.
Fue introducido en la corte real, donde ejerció como confesor y predicador real. En 1512 fue nombrado obispo de Sarda.
Destacó por su amplia obra de poesía religiosa, centrada en el Evangelio y la vida de Cristo, así como por composiciones como canciones, romances y villancicos.
También escribió textos de crítica social, abordando la pobreza, el poder y el comportamiento del clero.
Los Reyes Católicos le encargaron la traducción al castellano de Vita Christi, de Rodolfo de Sajonia, publicada entre 1502 y 1503.
Sus obras fueron muy difundidas hasta que la Inquisición las prohibió en 1559.
Entre sus obras destacan: Coplas sobre diversas devociones y misterios, Cancionero y Epístolas y Evangelios.
Su fallecimiento se sitúa entre 1513 y 1514.
ANA DE MENDOZA Y LA CERDA Y DE SILVA Y ÁLVAREZ DE TOLEDO (Cifuentes, 1540 – Pastrana, 1592)
Noble de gran relevancia histórica, perteneciente a una poderosa familia.

Contrajo matrimonio en 1557 con Ruy Gómez de Silva, bajo el contexto del ascenso de Felipe II.
Era conocida por llevar el ojo derecho cubierto, atribuido a un golpe o a estrabismo.
Tuvo conflictos con los carmelitas descalzos y especialmente con Teresa de Jesús, lo que marcó parte de su vida.
Tras enviudar, se centró en su patrimonio familiar y mantuvo relación con Antonio Pérez, implicándose indirectamente en intrigas políticas.
Por orden de Felipe II, fue confinada en distintas fortalezas, terminando en su Palacio Ducal de Pastrana, donde vivió recluida.
Falleció el 12 de febrero de 1592 y está enterrada en la Colegiata de Pastrana.
ANDRÉS DE OVIEDO (Illescas, 1518 – Fremona, Etiopía, 1577)
Teólogo y misionero español.
Fue catedrático en la Universidad de Alcalá e ingresó en la Compañía de Jesús.
Continuó sus estudios en París, Lovaina y Coímbra, destacando en su formación teológica.
Fue rector del Colegio de Gandía y posteriormente de otro en Nápoles.
Fue enviado como misionero a Oriente y nombrado obispo titular de Hierápolis.
Desarrolló su labor en Etiopía, viviendo en condiciones de gran pobreza, ayudando a los pobres y enfermos.
Fue patriarca de Etiopía y considerado uno de los mejores misioneros de su tiempo.
Murió con fama de santidad y fue propuesto como beato en 1630.












