En un mundo donde muchas veces parece que hay que “encajar” para estar tranquilo, el 10 de enero llega con un mensaje justo al revés: hoy se celebra el Día Mundial de la Gente Peculiar, una fecha que pone en el centro a quienes viven, piensan o se expresan de manera diferente. No va de hacer postureo ni de presumir de rareza, sino de recordar algo bastante básico: ser distinto no te hace menos, y en muchos casos es justo lo que hace que aportes algo único.
Aunque mucha gente lo llama “día mundial”, no es una efeméride creada por una institución oficial. Es más bien una celebración que se ha ido haciendo popular con el tiempo, especialmente en internet. Por eso, cuando se busca el “origen exacto”, lo que se encuentra son versiones diferentes. La más repetida habla de una historia viral vinculada a un hombre disfrazado de superhéroe que habría intervenido en un robo en Reino Unido, pero no hay una fuente única que lo confirme como el nacimiento oficial del día. En la práctica, la idea se entiende rápido: aprovechar el 10 de enero para dar espacio a lo auténtico, a lo que no encaja en los moldes y aun así merece respeto.
Y no es casualidad que este tema conecte tanto en 2026. Cada vez hablamos más de diversidad, de salud mental, de autoestima y de lo cansado que es intentar ser “normal” todo el tiempo. Mucha gente usa este día para contar sus manías con humor, compartir experiencias y también para decir en voz alta algo que antes costaba: que no pasa nada por ser el raro del grupo si eso no hace daño a nadie. De hecho, a veces lo raro es lo que termina moviendo las cosas. Lo vemos en creatividad, en arte, en tecnología y también en el trabajo: cuando un equipo se siente seguro para proponer ideas sin miedo a que se rían, aparecen soluciones que en un ambiente rígido ni se habrían considerado.
Hay estudios que sostienen esa intuición. Por ejemplo, Boston Consulting Group (BCG) publicó un informe donde relaciona la diversidad en equipos directivos con un mayor peso de la innovación en los ingresos de las empresas, una manera de decir que cuando hay más puntos de vista en la mesa, suele haber más ideas que funcionan. Puedes leerlo aquí: https://www.bcg.com/publications/2018/how-diverse-leadership-teams-boost-innovation. McKinsey también ha publicado análisis sobre diversidad e inclusión y cómo se asocian con mejores resultados en distintas organizaciones (sin prometer milagros, pero sí mostrando patrones repetidos): https://www.mckinsey.com/featured-insights/diversity-and-inclusion.
Este tema también se cruza con algo importante: para algunas personas, ser “peculiar” es una cuestión de estilo, gustos o personalidad. Para otras, tiene que ver con neurodiversidad, como el autismo o el TDAH. Aquí conviene ir con cuidado, porque este día no va de etiquetar ni de diagnosticar a nadie, sino de entender que la gente funciona de maneras distintas y que el respeto y la accesibilidad no deberían ser opcionales. Como referencia informativa, el CDC en Estados Unidos mantiene datos y actualizaciones sobre autismo y su vigilancia epidemiológica: https://www.cdc.gov/autism/data-research/. No para meter a todo el mundo en un saco, sino para recordar que la diversidad humana también existe a nivel neurológico y que eso merece comprensión, no burlas.
Entonces, ¿cómo se “celebra” esto sin caer en clichés? La forma más simple es la más realista: aprovechar el día para bajar un poco la presión de “ser como toca”. Puedes compartir una manía o una costumbre que te hace gracia, apoyar a alguien que suele sentirse fuera de lugar, o simplemente revisar tus propios chistes y comentarios para asegurarte de que no estás convirtiendo la diferencia de otro en una diana. También es un buen día para probar algo nuevo, aunque sea pequeño, como cambiar una rutina o dar una oportunidad a una idea que normalmente descartarías por “rara”. Al final, muchas cosas buenas empiezan así: alguien se atreve a hacerlo distinto.












