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La mujer especial que convirtió su destino en una vida de leyenda: Kiharu Nakamura

El mundo es muy grande y en cualquier país podemos encontrar mujeres que han tenido unas vivencias diferentes o particulares que han hecho que lograran fama y popularidad a nivel mundial, como es el caso de la mujer que a continuación tratamos de resumir brevemente.

KIHARU NAKAMURA

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Nació en Tokio en el año 1913. Era hija de un médico y de una madre que, juntamente con los mismos pensamientos, se oponían a que su hija llegara a realizar el oficio y trabajo de geisha, pero no pudo ser así.

Sin embargo, el ambiente del barrio donde vivió era llamado “barrio de las licencias”, donde se enseñaba y educaba a las mujeres japonesas a ejercer de geisha, con unas normas muy específicas para el trabajo, que no eran otras que saber cantar y bailar, tocar el “shamisen” y celebrar la ceremonia del té. Todo ello imponía una serie de actitudes y aptitudes distintas de las otras mujeres que, sin preparación, se dedicaban a la prostitución, ya que las geishas no tenían obligación de acostarse con los asistentes a las fiestas.

Atendían a las personas que eran invitadas por otros personajes para celebrar fiestas, a las que no acompañaban sus respectivas mujeres, y las geishas animaban las celebraciones. En general, era frecuente que las geishas se buscaran un protector para convertirse en sus amantes y, cuando se decía que estaban “desfloradas”, adquirían mayor categoría entre las propias geishas. De tal forma, alcanzaban fama y popularidad, saliendo en revistas, y se producían las mismas discusiones y comentarios como si fueran sesiones del cotilleo de Telecinco y otros canales actuales.

Ya consolidada como verdadera geisha, perfeccionó sus conocimientos aprendiendo inglés por la gran cantidad de visitantes extranjeros que comenzaron a visitar Japón. En aquella época tuvo su primer amor con un violinista que le propuso irse con él de gira, pero su familia no se lo permitió.

Con la presencia inminente de la Segunda Guerra Mundial, fue presionada para que ejerciera de espía, a lo que se negó, y tomó la solución de casarse e irse fuera de Japón. Se casó con un funcionario del cuerpo diplomático y se trasladaron a la India, ejerciendo colaboración con la resistencia contra los británicos. Fueron enviados a un campo de internamiento y después liberados y enviados de nuevo a Japón.

Su marido, como corresponsal, fue enviado a Birmania y Kiharu se quedó en Japón. Se trasladó al campo, donde tuvo a su hijo y vivió con lo que le daban las mujeres a cambio de la atención que les prestaba en la decoración de las ropas, dejando ella parte de sus kimonos.

Pasada la guerra, regresó a Tokio y se ganaba la vida ejerciendo de profesora de inglés.

De forma inesperada, su marido volvió al cabo de tres años con otra mujer y dos hijos de la misma, por lo que Kiharu no permitió tal cosa, como tampoco seguir haciéndose cargo de cuidar de sus suegros, y continuó ejerciendo de geisha.

En esta situación conoció a un alto cargo de una empresa, aunque él estaba casado, que terminó dejándolo. Posteriormente se casó con un fotógrafo diez años menor que ella, pero el nuevo amor de Kiharu comenzó a beber y finalmente decidió abandonar Japón.

Se marchó a Nueva York, estableció una tienda de regalos japoneses y terminó casándose con un hombre impotente. Se trajo a su hijo, que ya tenía 17 años y que la repudió por haber sido geisha. Entonces comenzó a realizar viajes por distintos estados de América trabajando como profesora de las costumbres japonesas.

A su regreso a Nueva York, la contrataron para que asesorara sobre las costumbres en relación con la ópera “Madame Butterfly”, incluso prestando su habitual vestuario.

En la última ocasión conoció a un barítono 34 años más joven que ella, con quien se casó, hasta que falleció en un accidente de coche. Después de aquello, siguió colaborando con el mundo de la Ópera.

Falleció en Nueva York en el año 2004, con 91 años de edad y una vida llena de todo tipo de acontecimientos vitales.


La novela “Memorias de una geisha”, escrita por Arthur Golden, que resultó ser un bestseller, estaba inspirada en la historia de su vida.

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