Hay temporales que se cuentan por chaparrones… y otros que se cuentan por consecuencias. La borrasca Leonardo pertenece a los segundos: no solo ha traído lluvia, viento y mala mar, sino que ha llegado cuando el terreno ya estaba “a rebosar”, y eso es lo que convierte un episodio de mal tiempo en una situación seria.
Qué es Leonardo y por qué ha sido tan insistente
AEMET avisó de un temporal atlántico que se iba a alargar varios días y que podía empeorar con la llegada de Leonardo, una borrasca extensa que, durante parte del episodio, se mantenía cerca del noroeste peninsular mientras enviaba frentes uno tras otro. En su aviso especial hablaba de lluvias intensas y extraordinariamente persistentes, especialmente en el sur.
Dicho sin tecnicismos: Leonardo ha sido como un grifo mal cerrado. No es solo “llover fuerte”, es llover muchas horas en las mismas zonas, con viento y con el mar revuelto.
Andalucía, en el centro del golpe: evacuaciones y cortes por todo el mapa
El impacto se ha visto en decisiones de emergencia. En Andalucía, las autoridades ordenaron desalojos que sumaban alrededor de 5.000 personas, incluyendo el desalojo de todos los vecinos de Grazalema, y se informó del cierre de más de 140 carreteras por inundaciones y desprendimientos.
A la vez, el temporal se notó en el transporte: Renfe suspendió servicios, incluidos AVE entre Madrid y varias ciudades andaluzas, en un día en el que el agua y el viento mandaban más que el reloj.
Grazalema y el dato que explica el susto: lluvia “de récord”
Si hay un nombre propio dentro de Leonardo es Grazalema. Allí se llegó a registrar una cifra impactante: 582 litros por metro cuadrado en 24 horas.
Cuando cae tanta agua en tan poco tiempo, el problema deja de ser “llevar paraguas”. El agua entra en bajos, satura campos, corta caminos y convierte cualquier arroyo en una amenaza. Esa es la diferencia entre una borrasca molesta y una borrasca que marca la semana.
“Lo peor” muchas veces no es el pico, sino lo que viene después
Con el terreno ya empapado, la lluvia nueva se convierte antes en escorrentía y en subida de ríos. Por eso AEMET avisó de que la situación podía ser delicada en zonas donde “las condiciones de saturación del suelo ya son elevadas”.
En sitios como Jaén, por ejemplo, se han descrito ríos desbordados, más de 600 desalojados y daños materiales, en un episodio que obligó a movilizar recursos de emergencia y a cortar vías.
¿Y tras Leonardo quién vendrá? Marta es el siguiente nombre… si toca aviso serio
Aquí conviene aclararlo bien: no todas las borrascas se nombran. AEMET lo explica así: el primer servicio meteorológico que prevé emitir avisos de nivel naranja o rojo es quien pone el nombre siguiendo la lista del Grupo Suroeste para la temporada y lo comunica al resto. (AEMET: https://www.aemet.es/es/conocermas/borrascas).
Según la lista de la temporada 2025–2026, después de Leonardo van Marta, Nils, Oriana, Pedro, Regina, Samuel, Therese, Vítor y Wilma.
En resumen: puede venir otra borrasca, sí… pero solo se llamará Marta si llega con un nivel de riesgo que obligue a avisos altos.












