spot_imgspot_imgspot_img

La vendimia encara una campaña con buenas perspectivas y reivindica la labor esencial del viticultor

Las condiciones climatológicas han adelantado unos días la recogida de la uva, aunque la calidad final dependerá de factores como la variedad, el manejo del cultivo y el esfuerzo económico de los agricultores

Como es lógico pensar, en todas las parcelas existen diferencias porque los factores de la producción y de la graduación final es variable, ya que todos los factores que influyen en la producción y calidad de los racimos son muy variables.

De forma general, podemos decir que la vendimia se ha podido anticipar en unos pocos días debido a las condiciones climatológicas del año, donde la temperatura ha tenido una fuerte influencia, así como el índice de lluvias, que podemos considerar como escaso y las temperaturas muy altas han obligado a las cepas a desarrollar una vegetación con mayor crecimiento.

Pero, como siempre ocurre en el campo y especialmente en la producción de uvas, en los racimos también ha estado influido por muchos aspectos prácticos en el cultivo que todos los agricultores conocen sobradamente.

Uno de sus aspectos de simple comprensión como es la edad de las cepas; el sistema de cultivo en bajo o en espaldera, sin olvidar la carga que se haya dejado en la poda; la posible influencia de los hielos que en algunas parcelas ha sido importante; el posible efecto negativo de plagas y enfermedades y ¡cómo no¡ la variedad de uva que se cultive, sin dejar de comentar la humedad recibida en los riegos y el volumen de agua utilizado.

Este compendio de actividades usuales que se realizan y producen durante toda la campaña demuestran la verdadera labor del viticultor en conseguir una cosecha que le pueda resultar rentable para la economía familiar y hace que, cada vez, se tenga en perfecta consideración la labor en este caso del viticultor, pues no es suficiente llevar a cabo las actividades propias del cultivo, sino tener en cuenta distintas facetas que obligan a mantener una producción anual, con dispensas de tipo económico que no se deben olvidar, como son los gastos variables que hay que aportar a las parcelas de viñedo en relación con distintas faenas agrícolas propias del cultivo y necesarias e imprescindibles los abonados, los tratamientos fitosanitarios y los gastos que pueden producirse en el caso de empleo de trabajadores para poda o recolección, así como la cosechadora en su caso.

Si a estos gastos añadimos el mantenimiento de la maquinaria y aperos, reposición de marras y aperos anuales, hay que comprender que el poder sobrellevar todo el proceso con normalidad supone una actividad considerable.

Pero el viticultor, y generalizando el agricultor, además tiene otros gastos que son fijos como los impuestos, el coste del riego, la contribución y las cuotas fijas, podemos completar el resumen final de cualquier viticultor de un cultivo perenne como es el viñedo y que termina, como ya sabemos, con los ingresos obtenidos por la venta del producto final.

Incluimos también las diferentes actuaciones administrativas que, aunque apoyada por gestores, tanto privadas como públicas, que en ciertas épocas podemos observar por las calles con documentos en las manos de los viticultores.

Además, hemos de añadir para Tomelloso, el emplazamiento y localización dispersa de distintas parcelas en parajes y polígonos diferentes.

Por último y como resumen, toda esta situación que hemos comentado, que no desconoce al viticultor y que se produce inexcusablemente durante toda la campaña, es necesario que podamos divulgarlo y ponerlo al día para que, de verdad, tengamos en cuenta la meritoria labor de actividad que se desarrolla por el agricultor en general, especificado en este caso en el producto de la explotación.

Se hace necesario recordar que el viticultor, en todo momento, tiene que estar pensando en tomar determinadas decisiones tanto de tipo agrícola como en la organización de los procesos que anualmente debe tomar decisión, por lo que se convierte en empresario de su explotación.

Ser viticultor es una profesión que es necesario valorar no solamente como trabajador del campo como administrador, sino como un profesional con actividades a nivel de empresario autónomo con responsabilidad y reconocimiento social a cualquier nivel.

Últimas noticias