En un momento en el que la inteligencia artificial es capaz de generar crear ficción en cuestión de segundos, la escultora y pintora Carmen Belén Serrano Serrano pone el foco en algo mucho más valioso: el trabajo real que hay detrás de una obra artística. Con su propuesta “Lo que no se ve, el proceso de ejecución de una escultura”, la artista abre la puerta al público para mostrar, de forma cercana y honesta, cómo nace una pieza desde dentro.
La obra que centra esta mirada es Origen, una creación que ha sido seleccionada durante el mes de febrero para formar parte de la XXVI Exposición Internacional 2026 de la Galería Mundo Arti. Más allá del reconocimiento expositivo, la noticia adquiere un interés especial porque la artista no se limita a presentar el resultado final: también enseña el recorrido, el esfuerzo y las decisiones técnicas que hicieron posible la pieza.
La ejecución de Origen se desarrolló a lo largo de seis meses, entre abril y septiembre de 2025. Durante ese tiempo, Carmen Belén Serrano Serrano dio forma a una obra construida con piedra volcánica, hormigón y acero, tres materiales que no solo definen su presencia visual, sino también su arquitectura interna y su sentido escultórico. Según explica la propia artista, “ha sido un trabajo complejo”, una afirmación que resume la exigencia de un proceso donde la idea, la resistencia y el equilibrio debían convivir desde el primer momento.
En este contexto, el apartado “Proceso y fotogalería” adquiere una relevancia especial. No se trata únicamente de enseñar imágenes del taller o de documentar etapas de producción. Se trata, sobre todo, de dar visibilidad a esa parte de la escultura que normalmente el espectador no llega a conocer: el cálculo, la estructura interior, el peso de los materiales, las pruebas y la paciencia. En otras palabras, lo que no se ve cuando la obra ya está terminada y lista para exponerse.
Uno de los aspectos más interesantes del proceso productivo de Origen está en la elección de la roca volcánica. Carmen Belén Serrano Serrano recurre a este material porque sabe que ayuda a aligerar el peso del hormigón y, por tanto, a reducir de manera considerable la carga total de la obra. Esa decisión no es menor. En una pieza de estas características, cada elemento cuenta, y el diálogo entre materia y estructura resulta decisivo para garantizar estabilidad, solidez y coherencia formal.
A esa búsqueda técnica se suma el uso de un armado interior de acero, fundamental para sostener la composición de la obra. En este caso, la estructura se apoya en una disposición basada en triángulos escalenos, una solución que refuerza el equilibrio interno y revela hasta qué punto la escultura exige tanto intuición artística como precisión constructiva. Ahí está, precisamente, una de las claves del trabajo de la artista: convertir la complejidad técnica en una forma expresiva que se percibe natural, firme y viva.
Con esta muestra del proceso de ejecución, Carmen Belén Serrano Serrano no solo comparte una experiencia personal, sino que también reivindica el valor del oficio. Frente a la inmediatez de lo digital, su testimonio recuerda que una escultura necesita tiempo, materia y pensamiento. Necesita errores, correcciones, estructura y resistencia. Y necesita, sobre todo, una mirada artística capaz de sostener la obra desde su origen hasta su forma definitiva.
La participación de Origen en la XXVI Exposición Internacional 2026 de la Galería Mundo Arti confirma además el momento de proyección que vive la artista. Pero, lejos de quedarse únicamente en el logro, Carmen Belén Serrano Serrano decide compartir con el público el reverso del reconocimiento: ese proceso silencioso, físico y exigente que rara vez ocupa los titulares, pero que da verdadero sentido a la creación.
Así, “Lo que no se ve” se convierte en mucho más que una explicación técnica. Es también una invitación a mirar la escultura con otros ojos. A entender que detrás de cada volumen hay meses de trabajo. Detrás de cada superficie, una decisión. Y detrás de cada obra, una historia que merece ser contada con verdad.





















