Tomelloso celebró este lunes 16 de febrero uno de esos desfiles que no se cuentan: se recuerdan. El Gran Desfile de Peñas Locales de Tomelloso, pieza clave del Carnaval de Tomelloso 2026, convirtió la calle en un latido continuo, en un aplauso que se pegó a las aceras y en una emoción de esas que no hacen ruido… hasta que explotan.
La salida quedó fijada en la rotonda cercana al IES Airén. Desde allí, el desfile avanzó por la avenida Juan Carlos I y concluyó en la rotonda del barrio del Pilar, junto a la Sagrada Familia. Con el horario marcado a las 17:30 horas, la ciudad se colocó en modo Carnaval: familias en primera fila, móviles en alto, niños con los ojos grandes y mayores que miraban como quien vuelve a su sitio.
Y si algo quedó claro, fue esto: en Tomelloso el Carnaval no se improvisa. Se trabaja en silencio durante meses… y luego se defiende a pecho descubierto, con orgullo y con arte.
La música abre la marcha
Abrió el desfile la Charanga Los Primos, poniendo el punto de chispa que necesita cualquier gran tarde: esa primera ráfaga que despierta la sonrisa y hace que el cuerpo se mueva sin pedir permiso.
Con ese arranque, el orden oficial tomó forma con precisión: cada grupo, cada propuesta, cada tema, entrando en escena como si la avenida fuese un teatro al aire libre.
“Muñecas”, el despliegue coreográfico que llenó la calle
En primer lugar desfiló el Estudio de Danza Lidia Gorrachategui, con 250 participantes, sin carroza y con tres vehículos con música, presentando su propuesta “Muñecas”.
Fue un golpe de color y ritmo. No hizo falta “gritar” para brillar: bastó con la coordinación, con la estética cuidada y con la manera de ocupar el espacio con elegancia. Hubo algo muy bonito en esa puesta en escena: la sensación de que cada paso estaba medido, pero la emoción era libre. Y cuando se juntan disciplina y pasión, pasa lo de siempre: el público se rinde.
Tomelloso lo celebró con ese aplauso cálido que no es de compromiso, sino de reconocimiento.
“El secreto de las profundidades del mar”, fantasía marina con premio reciente
A continuación llegó la Asociación Cultural Peña Los Amigos, con 90 participantes, sin carroza, un vehículo con música y tres elementos móviles, defendiendo “El secreto de las profundidades del mar”.
Su paso tuvo un brillo especial porque febrero ya les había sonreído fuera de casa. Días antes, Los Amigos habían logrado tercer premio en el Carnaval de Miguel Esteban en la categoría de comparsas no locales, tal y como recogió Cuadernos Manchegos.
Y no se trató solo de un puesto: se trató del significado. Su secretario, Antonio Ligero, lo dejó dicho con una frase que resume el alma de una peña cuando compite con honestidad: «un tercer puesto tiene un valor especial dentro del trabajo que hay detrás de cada participación».
Esa idea se entendió al verlos avanzar: porque lo marino, cuando está bien construido, no es solo vestuario; es atmósfera. Es un relato que se sostiene de principio a fin. Y Los Amigos lo sostuvieron con pulso firme, con estética y con presencia.
Harúspices y “Romeo y Julieta”, teatro grande en plena avenida
Después llegó el momento de las mayúsculas: la Asociación Cultural Peña Harúspices, con 275 participantes, cuatro carrozas artísticas y cinco elementos móviles, llevando a escena “Romeo y Julieta”.
Fue, literalmente, teatro en movimiento. Carrozas con empaque, narrativa clara, ritmo sostenido y un despliegue que obligaba a mirar dos veces. Harúspices no pasó por la calle: tomó la calle. Y lo hizo con ese oficio que se nota con los años, en la coherencia del conjunto y en la capacidad de mantener la historia sin que se deshilache.
Además, Harúspices llegó a este lunes de Carnaval con el eco reciente de los premios de febrero. Cuadernos Manchegos destacó su primer premio en Malagón, logrado el sábado 14 de febrero, con una propuesta inspirada en el universo de Shakespeare y su “Romeo y Julieta”.
Ayer 15 de febrero por la mañana, la peña sumó también el tercer premio de carrozas (1.400 €) en el Concurso Regional de Carnaval de Villarrubia de los Ojos, según publicamos.
Con ese palmarés caliente, con esa adrenalina todavía en las manos, su actuación en Tomelloso tuvo una lectura inevitable: cuando una peña viene rodada, el espectáculo se vuelve redondo. Y el público lo percibió al instante.
“Nos vamos a la luna”, el cierre con humor, ironía y un sello muy propio
Cerró el desfile la Asociación Cultural Peña Los Canuthi, con 42 participantes y dos plataformas rodantes, bajo el tema “Nos vamos a la luna”.
Fue un final agradecido, con la aparición de la estatua de El Obrero de Tomelloso, con chispa, personalidad y originalidad. Los Canuthi aportaron esa mezcla tan suya de humor, crítica y guiño local.
Y ahí estuvo la gracia: cerrar con sonrisa, pero sin bajar el nivel. Porque lo fácil es hacer reír; lo difícil es hacerlo con estilo… y hacerlo en Carnaval, «la Peña es única».
Un desfile multitudinario que confirma el músculo del Carnaval local
El Gran Desfile de Peñas Locales de Tomelloso reunió más de 650 participantes solo contando grupos y peñas del orden oficial, una cifra que habla de una ciudad que no solo “tiene” Carnaval: lo sostiene.
Y más allá del número, quedó la imagen: una avenida entera convertida en pasillo de emoción. Un público que no miraba desde fuera, sino desde dentro. Porque en Tomelloso el Carnaval es eso: pertenencia. Es trabajo de meses, costura infinita, ensayo, montaje, nervios… y luego, cuando suena la música, orgullo.
Tomelloso no asistió a un desfile. Tomelloso se miró a sí mismo, se reconoció… y salió a celebrarlo.
Y así, con la calle en pie y el corazón encendido el desfile se quedó donde se quedan las cosas importantes: en la memoria.













