Durante el proceso evolutivo, la preponderancia mayor o menor de determinadas especies a lo largo de un periodo de larga duración produce distintas variaciones en la intensidad y proliferación de las plantas, así como el mantenimiento de algunas y la progresiva disminución de otras.
Estas modificaciones no son iguales en los distintos espacios ecológicos donde se desarrollan las plantas.
En las zonas de monte no labradas, la presencia de las especies suele ser casi siempre estable, y las pocas variaciones se producen en función del mayor o menor desarrollo vegetativo, según la climatología del año agrícola. Estas fluctuaciones son débiles y responden, principalmente, a dos factores que ejercen cierta influencia. El primer factor es la propia acción de la fauna autóctona: conejos, jabalíes, aves y otros animales. El segundo factor es la presencia humana, en forma de excursionistas y cazadores, que, de una manera u otra, va alterando la reserva vegetal de las zonas de monte.
En las zonas de llanura, donde existen cultivos y plantaciones, la evolución se produce, en primer lugar, por la mayor o menor presencia de plantas adventicias en los terrenos cultivados, debido a la acción de las labores culturales y a la utilización de productos herbicidas para la eliminación de dichas plantas. Estos factores inducen una evolución en uno u otro sentido respecto a la existencia, permanencia o disminución de las especies. En segundo lugar, también influye el propio sistema de vegetación de cada especie en concreto.
En las zonas no laboreadas, como suelen ser las plantaciones de pinares y las parcelas sin cultivo alguno, la estabilización de determinadas especies cubre la superficie, perdurando aquellas plantas con mayor poder de agresividad. Así, a lo largo de los años, queda un manto de plantas generalmente fijas y con escasa evolución, con preponderancia de especies perennes, que simplemente evolucionan en relación con la actividad de animales de caza como conejos, perdices y otros.

Gypsophila vaccaria (L.) SM. – Colleja

Helicrysum stoechas (L.) Moench. – Siempreviva

Hepática nobilis Schreb. – Hepática

Hippocrepis squamata (Cav.) Coss. – Herradura

Hispidela hispanica Barnadez ex Lam. – Asperilla












