Hay conciertos que se recuerdan por el repertorio, por la puesta en escena o por la emoción de volver a escuchar en directo a una gran artista. Y luego están esas noches en las que ocurre algo inesperado que termina llevándose una parte del alma del espectáculo. Eso fue lo que pasó en Valencia durante la actuación de Laura Pausini en el Roig Arena, celebrada el 4 de abril de 2026 dentro de su gira IO CANTO WORLD TOUR 2026-2027.
La protagonista de ese instante fue Alejandra García, una joven de 12 años natural de Tomelloso, que pasó de estar entre el público a convertirse, por sorpresa, en una de las imágenes más especiales de la noche. Todo comenzó con una conversación espontánea sobre el escenario, cuando la cantante se dirigió a ella para explicarle cómo funcionaba el sonido en directo y el uso de los audífonos durante la interpretación.
Con cercanía y naturalidad, Laura Pausini le comentó: “Mientras vamos a cantar escucharás un poco de retraso”, antes de añadir que “todos usamos audífonos”. Fue una escena sencilla, casi cotidiana, pero cargada de humanidad. De esas que rompen durante un momento la distancia entre artista y público y convierten un concierto multitudinario en algo íntimo.
Después llegó la presentación de la menor, que despertó de inmediato la simpatía del recinto: “Me llamo Alejandra, tengo 12 años y vengo de Castilla-La Mancha, de Ciudad Real”. A partir de ahí, el ambiente cambió. Los aplausos, la expectación y la curiosidad del público anunciaban que aquello ya no iba a quedarse en una simple interacción anecdótica.
Y así fue. Alejandra terminó interpretando junto a Laura Pausini el tema “Víveme”, una de las canciones más reconocidas de la cantante italiana. Lo que parecía un momento improvisado acabó convirtiéndose en una escena cargada de emoción, con la joven defendiendo la canción con una serenidad y una seguridad impropias de su edad.
Más allá del valor sentimental del momento, lo que realmente llamó la atención fue su capacidad vocal. Laura Pausini no ocultó su sorpresa al terminar la interpretación y quiso decirlo de forma clara ante el público. “Cuando una niña de 12 años tiene esa capacidad de cantar notas bajas, es algo muy raro para su edad”, afirmó sobre el escenario, reconociendo así una cualidad poco habitual en una voz tan joven.
La artista fue incluso más allá al destacar la fuerza, la amplitud y la sutileza del registro de la menor. Sus palabras no sonaron a cumplido de cortesía, sino a una reacción genuina de admiración. Había asombro real en ese reconocimiento, como si durante unos minutos la artista hubiera dejado de mirar a una fan para fijarse en una voz con posibilidades.
El cierre de la escena fue también especialmente emotivo. Laura Pausini abrazó a Alejandra y le dedicó unas palabras breves, pero llenas de significado: “Gracias a ti” y “Por favor continúa”. En apenas unos segundos quedó resumido todo lo que había ocurrido: emoción, ternura, sorpresa y una invitación a seguir adelante.
La cita de Valencia figuraba como una de las primeras paradas españolas del regreso de Laura Pausini a los escenarios, con el concierto programado en el Roig Arena a las 19:30 horas. El propio recinto presentó esa fecha como una de las primeras de la gira internacional de la cantante en España.
Al final, más allá del gran formato del concierto, de la producción o del nombre de la gira, la noche dejó una imagen profundamente humana: una niña de Tomelloso cantando junto a una artista internacional y conquistando al público con naturalidad, valentía y talento. Uno de esos momentos que no se planifican, pero que terminan quedándose en la memoria de todo el mundo.











