Con motivo de la celebración de la Presentación de Jesús en el templo, la comunidad vivió este pasado 1 de febrero una jornada especialmente emotiva: la presentación y bendición de 52 niños y niñas ante la Virgen de las Viñas, en un acto marcado por el ambiente familiar y la participación de los asistentes.
La celebración, desarrollada en una ermita que estaba “a rebosar”, se saldó con un “éxito total de participación y asistencia”, según destacaron varios asistentes al término del encuentro. El sacerdote D. Juan Carlos Gómez Rico presidió la ceremonia, concebida como un gesto cercano y sin artificios, de esos que se viven con el corazón en la mano.
En un acto sencillo y muy bien arropado por las familias, los padres tuvieron un papel visible en distintos momentos, participando en las lecturas previstas dentro de la celebración. Tras la liturgia de la Palabra, el sacerdote realizó la bendición de los pequeños, utilizando agua como signo, antes de pasar al momento central de la jornada.
A continuación, llegó la presentación ante la imagen: cada niño y cada niña fue nombrado “cada uno por su nombre” y presentado ante la Virgen de las Viñas, en un instante especialmente entrañable para las familias, que siguieron el rito con atención y emoción.
Como cierre, y justo antes de la bendición final, la asamblea entonó el “himno de la Virgen”, poniendo el broche a una mañana de fe compartida. Después, como manda la tradición cuando hay algo importante que celebrar, se realizó una “foto de familia” para guardar el recuerdo de la jornada.
La celebración terminó con un deseo que se repitió en voz baja y en conversación de pasillo: que “la Virgen de las Viñas vele por cada uno de ellos” y que acompañe también a los padres, fortaleciendo su tarea diaria en la educación y el cuidado de sus hijos.























